El que le pega a su familia......

Resulta difícil relacionar al imperialismo o al “chavismo” con los acontecimientos que ocurrieron la semana pasada en Ecuador, materializados con la defenestración del Presidente Lucio Gutiérrez. Positivamente quienes le negaron el plácet a este mandatario no se pueden ubicar ni entre las fuerzas conservadoras, hoy defensoras a ultranzas del Imperio dentro de la noción de la globalización, ni entre las innovadoras que intentan reinventar la democracia en el contexto de la comunidad política. Entre los contestatarios han estado “entreverados” unos y otros. Por ello la explicación y el pronóstico sobre los hechos no se puede ubicar en el ámbito internacional. Su clarificación y los posibles escenarios futuros tienen que inquirirse en el interior de esa sociedad. Y más específicamente en la conducta del gobierno. Tal cuadro es lo que ha hecho difícil la emisión de pronunciamientos por parte de los gobiernos y de las organizaciones supranacionales. Para el fin de la semana pasada el gobierno “de facto” instalado no había recibido el reconocimiento de ningún Estado y, la materia no había logrado un pronunciamiento de la OEA, a no ser un acuerdo sobre la designación de una Comisión para indagar sobre la situación. De todos modos este incidente tiene el potencial de alterar el cuadro geoestratégico hemisférico y le plantea significativos problemas a los centros de poder que interactúan en esta región.

Empero, aparte de estos enigmas referentes a la política exterior, una cuestión importante es el conocimiento del hecho y su extrapolación para los fines de la actualización de la teoría y la práctica en este campo del comportamiento humano. Y la primera lección esta referida a la dependencia que tiene hoy un gobierno de los sectores sociales que lo legitimaron. Si algún cambio es significativo hoy en día es el referido al modo de hacer política. Ya esta no se hace entre organizaciones absorbentes que concentran el poder (los antiguos partidos y grupos de interés), sino se hace entre redes de asociaciones con intereses armónicos, entre las cuales está disperso el potencial para dinamizar la vida social Sin dudas, logrado en Ecuador el control del gobierno a través del respaldo de la red de asociaciones contestatarias, resultó un error buscar el apoyo para su ejercicio en las organizaciones tradicionales que antaño lo concentraban y en centros de poder foráneos. Con ello ni satisfizo las demandas de quienes lo apoyaban ni aquellas de los que lo adversaban. Quedó en el aire. Se cumplió así uno de los adagios de nuestra sabiduría popular: “quien le pega a su familia se arruina”. Gutiérrez golpeó a los suyos, ignorante de los cambios políticos, y se hundió, perturbando todo su entorno interno y externo, como suele suceder en estos casos. Ahora, él mismo es un molestia general para su pueblo y para los pueblos de América.


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Alberto Müller Rojas


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