Ya que la historia de su poder data desde la cuarta república

No me extraña la presión de las transnacionales de medicamentos para la salida de Samán

Durante el periodo legislativo 1993-1998 del antiguo Congreso Nacional, se gestó en la Cámara de Diputados una ley de medicamentos en la que contra viento y mareas los diputados opositores de izquierda logramos introducir artículos importantes, tales como que el control absoluto de los precios de los fármacos de primera necesidad debía quedar en manos del Ministerio de Sanidad. Dicha ley tenía más de doscientos cincuenta artículos y su discusión en Cámara de Diputados se prolongó notablemente, pasando luego a la Cámara del Senado, donde por un tiempo muy prolongado fue engavetada en la Comisión de Salud, cuya presidencia para la época estaba en manos del MAS. Al fin después de muchas gestiones y dado el olfato político de un nuevo presidente de dicha Comisión de Salud también del MAS (hoy rojo rojito), que ya como zorro viejo preveía la extinción en el poder para la clase gobernantes de la época, como forma de congraciarse con los nuevos tiempos, introdujo la ley en la Cámara del Senado para el último mes de sesiones en 1998, ley que por acuerdo tácito, se esperaba que todos los partidos representados en el Congreso votarían favorablemente. Gracias a nuestros esfuerzos, sumado a la sensibilidad social de algunos diputados de los partidos de derecha, esta ley había resultado ser, si no revolucionaria, al menos catalogable como decente, ya que incluso para favorecer a la ciudadanía, llegaba a golpear en sus intereses a los grandes laboratorios farmacéuticos. Efectivamente después de breves intervenciones de la bancada de izquierda en el senado, para tratar de radicalizar algunos artículos de la ley, tuvimos que hacer silencio al descubrir como un Senador de apellido Ortega mal llamado “matraquita”, (furibundo Copeyano desde muy joven, que luego pasó a ser de Convergencia y que para el momento se decía independiente), intervenía con largas peroratas en cada artículo de los más de doscientos cincuenta que tenía la ley, en un claro saboteo para alargar hasta el cansancio la aprobación de la misma, la cual a pesar de sus esfuerzos fue aprobada a las dos de la madrugada del último día de sesión del Congreso en la Cámara del Senado (las actas de las últimas sesiones de la Cámara del Senado del Congreso Nacional 1993-1998, puede avalar lo antes expuesto). A la mañana siguiente y antes de entrar a la última sesión de la Cámara de Diputados, me di cuenta en las afueras de la cámara, de la presencia de los representantes de los Laboratorios transnacionales, quienes no podían ocultar su buen humor riéndose descaradamente. Entrando a cámara me dirigí informalmente a Ramos Alup jefe de la fracción del partido Acción Democrática, para reasegurarme que ya habiendo finalizado todas las discusiones posibles entorno a la ley esta se declararía aprobada, y su respuesta fue: “hoy no vinimos a aprobar leyes si no a cerrar el ciclo legislativo”, es decir cerrar el Congreso hasta la elección de uno nuevo, de más está decir que pese a las protestas generalizadas en la Cámara de Diputados, incluso por parte de legisladores afectos a los partidos de la derecha, no hubo más remedio que abandonar la cámara, cerrándose la gestión legislativa con un escaso número de diputados presentes.

Entretelones: Al ser increpado fuera de cámara al Senador que saboteo la discusión de la ley, su respuesta fue: “yo hice lo que me mandó mi partido” al parecer ya era adeco. Luego se rumoró que el que había mandado a sabotear la ley fue el máximo líder de AD para la época Alfaro Ucero, ya que un familiar cercano tenía relaciones comerciales cercanas con los laboratorios transnacionales, aunque lo anterior no me consta no es difícil de dudar.

Hoy con las revelaciones de Wikileaks en una u otra forma se repite la injerencia de los laboratorios farmacéuticos, esta vez representados por CAVEME, detrás de quien se esconde la larga mano de los laboratorios transnacionales, cuyo inmenso poder influyó en la caída de Samán, un verdadero ministro revolucionario. En tanto es escandaloso como sin la menor sensibilidad hacia las gentes, el costo de los fármacos en general, incluyendo aquellos que son esenciales, sube día a día, sin que este gobierno que se jacta de ser revolucionario tome medidas para controlarlos.

arnaldocogornoc@gmail.com


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Arnaldo Cogorno C.


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