De nuevo la incertidumbre

Durante la primera ausencia del presidente Chávez, con motivo de su enfermedad, el debate político venezolano se redujo en su frecuencia y se hizo mucho más mediocre. La ausencia del Presidente era más que notable, pues es un líder que se hace sentir siempre en múltiples formas, alguien que está en nuestras viviendas permanentemente a través de la televisión, además de ser el único que tiene iniciativa política en el país. La oposición de la MUD parece  se acostumbró a no tener iniciativa ninguna, limitándose a actuar reactivamente ante las provocaciones y retos presidenciales.

Durante su ausencia faltaron entonces tanto los ataques del Presidente como las respuestas a los mismos, por lo que la lucha política se redujo a esporádicos combates entre ambos bandos, con más gritos e histerias que otra cosa. La oposición centró sus tímidos reclamos en la imposibilidad constitucional del Presidente para gobernar desde Cuba y la necesidad de instrumentar el procedimiento constitucional para estos casos de falta temporal. Ciertos líderes gubernamentales contestaron, en forma poco convincente, que el Presidente era el Presidente donde quiera que estuviera, por lo que no tenía ningún sentido su relevo temporal.

A pesar de su formal reclamo, la oposición lucía muy reposada, sin el hostigamiento de su único adversario, el contendor responsable incluso de la existencia misma de la MUD. Por su parte, ministros, diputados, militares, gobernadores y activistas, parecían incómodos e inseguros de la gestión política. Se les notaba tristes (algo lógico y no censurable), desamparados y contradictorios. Esa situación llevó, en determinados momentos, a que  algunos perdieran la compostura y efectuaran amenazas contra algunos diputados opositores, cosa que los hizo aparecer como intemperantes y exagerados en su respuesta política.

Conducir un país es difícil, más si es un país con lluvias, derrumbes, damnificados, delincuencia, violencia carcelaria, apagones, sicariato, y más difícil aún cuando el líder no sólo no está presente, sino que además está enfermo y lejos. Se añade entonces la incertidumbre, la cual es muy difícil de vencer. La ventaja del gobierno fue la inexistencia de una oposición capaz, fuerte y con claridad de objetivos. Sólo dos situaciones trató de utilizar y lo hizo torpemente: el caso mencionado de la sede constitucional del Gobierno y el absurdo respaldo a las cinco docenas de delincuentes que, dentro de El Rodeo II, mantuvieron secuestrados a unos 1.500 reclusos, para no someterse ante el Estado y no perder sus grandes “negocios” explotadores de la miseria humana.

En forma súbita, el Presidente se ausenta de nuevo, para ser tratado de su afección en Cuba, despejando cualquier duda sobre su enfermedad. Por mi parte, mi deseo sincero es que la incertidumbre y la confusión no nos paralicen o nos hagan vulnerables a nocivas apetencias.

lft3003@yahoo.com



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Luis Fuenmayor Toro


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