Volvió, volvió, volvió

Llevaba una década deseando que se fuese y nos dejara en paz. ¡Qué volviésemos a los bucólicos tiempos cuándo todos éramos hermanos, sin divisiones y la igualdad prevalecía!

 Llevábamos vida regalada y en bonanza. Sin problemas de importancia alguna. La luz eléctrica sobraba. La estábamos privatizando y eso nos permitiría seguir el camino auspicioso que llevábamos. Quién tuviese como pagarla recibiría a raudales. Quién no, no sería asunto nuestro ni del Estado. Sería simple y privadamente suyo. ¡Qué se arreglase como pudiese! Así sería todo. Cada quien en su coto, lo suyo. ¡Al carajo los enfermos, el hospital se cayó!

 Pero llegó de asomado y acabó con aquella paz idílica. Tanta, que los gringos no se metían con nosotros; sabían de nuestra excelente conducta.

 Por esos males que nos trajo, asumimos unos cuantos patriotas la consigna de:

 Chávez ¡vete ya!

 Era justa y pertinente. Para que retornase a corto plazo aquella vida muelle que llevábamos, con nuestras comisiones, dólares baratos, dame dos, cupo universitario para nuestros hijos y cuanta cosa buena abunda en el mundo libre, era y es necesario que al maligno gritásemos:

 Chávez, ¡vete ya!

 Pero mientras más gritábamos aquella consigna desesperada, parecía atornillarse. Huelgas y paros patronales, guarimbas, revocatorio, sabotajes de toda naturaleza y nada. El tipo, como si tuviese un pacto con el diablo, más se fijaba al puesto y subía en las encuestas.

 De repente, creímos que Dios nos había escuchado; claro, no tanto a nosotros que santos no somos, pero si a los obispos Luckert, Porras, Urosa y otros pocos que gozan de bendición divina. El hombre apareció en Cuba y según los reportes de peluquerías, boutique y demás buenos centros de información, tenía un cáncer terminal.

 ¡Carrizo! La justicia divina tarda pero llega. Por esa vía, dolorosa para él y los suyos, festiva en nuestra fe cristiana, bendecida por los antes nombrados sacerdotes, saldremos de este infierno.

 Siendo ese el cuadro, no será necesario seguir en lo de:

 Chávez ¡vete ya!

 Cambiemos la consigna, como Dios lo dispone por:

 Chávez ¡Vente ya! ¡Muérete aquí!

 Y él, les hará caso. Pronto vendrá contento, saludable y estremecido de emoción por el amor que la mayoría le profesa. Como el Ave Fénix.

 “Cuando creyeron quizás que se cansaba

 su brazo,

 hizo en la América un trazo….

damas.eligio@gmail.com



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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

 damas.eligio@gmail.com

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