La oposición se debate entre ambiciones, apetencias y competencia…

Verdades bien dichas

La competencia, las apetencias y el exacerbado protagonismo de algunos tienen en jaque a la pobre oposición venezolana. Ya no les da ni pena decirlo. Lo declaran, los sueltan tranquilamente en actos públicos, con todas las cámaras de televisión en frente. Confiesan sus debilidades, pero culpan a otros. Si Andrés Velásquez es considerado el mata votos de la oposición no es culpa del ex alumno de Maneiro, no señor, la cosa es responsabilidad de los adecos que quieren robarse el show.

Por lo menos eso fue lo que dejó entrever en su discurso la señora Pastora Medina hace algunos días cuando un “selecto” grupo de cuestionados dirigentes políticos de la IV República se encontraron para presentar el mal llamado Frente Progresista por el Cambio, un adefesio que al parecer viene a competir con la Mesa de la Ultra Derecha, controlada por Acción Democrática y sus aliados.

Dijo la señora Pastora Medina que los 67 diputados de oposición en la Asamblea Nacional están divididos, cada uno opera por su lado. La señora ex alcaldesa de Caroní, tristemente recordada por las mujeres de Venezuela por haber negado su voto para sancionar en el parlamento nacional al agresor de mujeres Nixon Moreno, destacó que las ambiciones personales y el ansia de protagonismo distancia a los diputados de oposición.

Lo que ciertamente los distancia es que carecen de un proyecto de país, adolecen de liderazgo, no cuentan con una visión de Patria, perdieron contacto con la realidad y sus dirigentes están empecinados en una voraz carrera por cargos, nominaciones y el control de parcelas. Ellos son así, las cosas no nos extrañan. Pobres de los amigos y amigas de oposición que aún cifran sus esperanzas en estos tristemente célebres personajes que se han conformado apenas con ser las marionetas de turno.

Aún cuando cuentan con los más grandes recursos tecnológicos a estos dirigentes mediáticos se les ve el bojote. Quieren venderse como “dirigentes de la izquierda tradicional” convencidos como están que la derecha está cada día más descalificada y cada instante más alejada de las mayorías. Pero insisto, al señor Pablo Medina, Ismael García, Luis Miquilena, Teodoro Petckoff y al resto de sus compinches, se les ve el bojote.

¿Quién se come el cuento?

¿Quién se come el cuento de que estos señores son progresistas? ¿Quién les cree cuando hablan de cambio? ¿Quién le compra la premisa de unidad a Andrés Velásquez o Ismael García cuando ellos han sido verdugos consecuentes de las minorías opositoras? ¿Qué dicen los vapuleados jóvenes de oposición con este resurgir de las momias? Hombres y mujeres de la oposición decente, de esa que lucha por las reivindicaciones y contra las mafias que les agobian, andan pañuelo en mano. La podredumbre es, según dicen algunos en la oposición, inaguantable. Viene el 2012 y el pacto de punto fijo desempolvó a sus fantasmas. Allá ellos.

El 2012 nos encontrará trabajando…

Nosotros tenemos candidato, tenemos proyecto, tareas, partido y estamos inspirados, así que vamos pa`lante con nuestro comandante. El 2012 nos encontrará trabajando, encontrándonos con la gente, poniéndonos, como dice la línea estratégica número 4, al frente de las demandas insatisfechas de nuestro pueblo. Sin prepotencia, porque eso se lo dejamos a Velásquez y a los suyos, los revolucionarios y revolucionarias hemos entendido que un partido desvinculado de las luchas del pueblo y sus demandas es un partido que ve seriamente limitada su capacidad para servir de instrumento motorizador de la transformación socialista de la sociedad. La frase no me pertenece, está escrita en el documento presentado por Chávez, el primer autocrítico de este proceso.

Mensaje con destino:

Dice también el librito que contiene las 5 líneas estratégicas de acción política que es fundamental en esta etapa de la revolución recuperar, reagrupar, rearticular las fuerzas dispersas, desmovilizadas, desmoralizadas o confundidas por nuestros propios errores o, agrego yo, por las manipulaciones perversas de ciertos sectores infiltrados. Nuestros adversarios están dispersos, dispersarnos o enfrentarnos nosotros sólo dará ventaja a nuestros adversarios. Dejemos la diatriba estéril. Esto lo digo en alusión al caso de conflictos internos que afectan la sala de batalla de la parroquia Vista Hermosa. Pongámonos a la altura del momento histórico. La unión nos hace tan fuertes como débiles nos hace la desunión, decía el escritor griego Esopo. Una verdad bien dicha.

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Natacha Inatti (*)


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