Bolivar: Ideal de la pobreza más sublime

Tenían por fuerza que ser pobres y vivieron como tales, personajes como: Simón Bolívar, Simón Rodríguez, Rafael Urdaneta, Antonio José de Sucre, el general Pedro Briceño Méndez, Manuelita Sáenz, Cecilio Acosta, Armando Reverón, …

En cambio, fueron y murieron inmensamente ricos los anti-bolivarianos que hundieron a la Gran Colombia en la más oprobiosa degradación moral: José Antonio Páez, Leocadio Guzmán (y su hijo Antonio), los Monagas (José Tadeo, José Gregorio, Ruperto…), Francisco de Paula Santander, José Hilario López, José María Obando, Vicente Azuero, Francisco Soto,…

Todos los políticos de partidos venezolanos que acabaron vendidos a la política del imperio norteamericano poseyeron inmensas fortunas: Juan Vicente Gómez, Antonio Aranguren, Manuel Antonio Matos, Eleazar López Contreras, Rómulo Betancourt, Marcos Pérez Jiménez, Rafael Caldera, Jaime Lusinchi, Carlos Andrés Pérez…

Simón Bolívar vivió como el ser más pobre de Venezuela y a partir de 1812 se olvidó de toda su inmensa riqueza. Compartía el rancho con sus soldados, vestía como ellos, sufría como ellos. A la final murió, como se sabe, con una camisa prestada. Un ser como él que buscaba la gloria no puede estar perdiendo su tiempo en ocuparse de bienes y riquezas. Fue él quien dijo “El que lo abandona todo por ser útil a su país, no pierde nada, y gana cuanto le consagra.”

Bolívar jamás cobró sus haberes militares y se ofendió terriblemente con Santander en 1824, cuando éste pretendió que cobrara sus sueldos vencidos desde que comenzó la guerra de independencia.

Actuando como un pobre, Bolívar en su pensamiento noble y humano expresó también que “los beneficios que se hacen hoy se reciben mañana, porque Dios premia la virtud en este mundo mismo.”

Igualmente sentenció: “Yo no quiero lujo en nada, pero tampoco indecencia”. Lo que revela que para ser decente, como algunos piensan, para nada se requiere tener capital, más allá de lo necesario.

En definitiva, como él mismo sostenía: “Mi único tesoro es mi reputación.”

Como pobre, Bolívar tenía que sostener “Tengamos una conciencia recta y dejemos al tiempo hacer prodigios.” El rico piensa: “Tengamos mucho dinero y dejemos que los negocios prosperen”.

Otra sentencia del Libertador que refleja que la verdadera vida austera, sencilla y humilde era su suprema meta es cuando dice: “La amistad es más fuerte que la fortuna”. Los ricos no tienen amigos sino socios, gente comprometida con sus acuerdos y negocios mercantiles.

El supremo desprendimiento de un político, en todos los tiempos lo dio Simón Bolívar, porque fue pobre, ejerció la pobreza y se sentía a fin de cuentas como un pordiosero. Si Bolívar hubiese pensando un minuto en proteger sus bienes y en preservar su fortuna no habría sido El Libertador de América, el grande hombre que fue, ejemplo glorioso de constancia, sacrificio y paciencia para la humanidad. Lo amaron, lo idolatraron y en realidad se le idolatra con locura por la vida austera, por lo que hizo, no por las inmensas propiedades y bienes que poseía (de los cuales nunca se ocupó).

Bolívar, pues, nunca fue un hombre rico, y nunca actuó como tal.

jsantroz@gmail.com



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José Sant Roz

Director de Ensartaos.com.ve. Profesor de matemáticas en la Universidad de Los Andes (ULA). autor de más de veinte libros sobre política e historia.

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