La bala traidora de San Carlos

“Para que Zamora fuera grande- que lo fue con proporción de guerrero y apóstol- la tierra venezolana le parió soldados. Ese hombre no tenía un Ejército sino un pueblo atormentado tras su huella. (…) hubiera tenido cien mil hombres si el balazo de San Carlos no pone una raya de sangre en su carrera de saeta”.

Domingo Alberto Rangel.

Después de la desaparición física de Nuestro Libertador Simón Bolívar en 1830, en Santa Marta, el caos y la anarquía se adueñó de los predios de esta nación, gobernada por politiqueros entreguistas y vende-patrias, que se fueron engendrando a los largo de las luchas intestinas, incoadas durante el proceso independentistas, en contra de Bolívar y de la Patria Grande: Colombia, que se comenzaron a patentizar desde el año 1826, en la célebre reunión conspirativa de Valencia, denominada la “Cosiata” liderada por el General José Antonio Páez, que después de haberse cubierto con los laureles de glorias, en los campos de batallas, no le importó convertirse en uno de los principales tránsfugas entreguistas a los intereses foráneos, concretamente al gobierno norteamericano.

Esta situación política generó un descontento general de las masas populares venezolanas que se manifestaron en fuertes protestas, reflejadas en alzamientos masivos, el surgimiento de diferentes grupos insurrectos que clamaban por un sistema de justicia y dignidad, es cuando surge el caudillismo, convirtiéndose Páez, en el jefe político y hombre fuerte de Venezuela, y es quien toma las decisiones de quien, o quienes deben gobernar a su conveniencia, al país.

Los campesinos comienzan a exigir la entrega de las tierras que les fueron ofrecidas en la guerra, los esclavos esperan la libertad por la que lucharon como soldados del Ejército Libertador, pero no hay respuesta posible, la oligarquía se adueña de las conquista de los esclavos y oprimidos y las tierras siguen siendo de los godos, la única alternativa era volver a los combates libertarios, y de esa manera observamos la historia, cuando nos reseña la gran insurrección campesina que estalla a mediados de 1846, Donde surge desde las entrañas del pueblo un líder autentico de las masas oprimidas, explotadas, desposeídas y excluidas, que con su voz de esperanzas y su grito de triunfo, “Tierras y Hombres Libres, Oligarcas Temblad”, se gana el afecto popular y es nombrado, General del Pueblo Soberano.

Tras catorce años de lucha abierta y decidida por la liberación de los oprimidos en Venezuela, libra importantes combates que redimen al pueblo, coronando de gloria a la patria, en La Batalla de Santa Inés (Barinas), llegando al umbral de aquel sueño de libertad por la que murió su abuelo Juan de Zamora en los tiempos del Sanguinario Boves y de su Padre Alejandro Zamora, quien muere el combate en el Campo de Carabobo (1821).

Desde Santa Inés Marcha, victorioso, con el pueblo en lucha hacia la toma del poder y la conformación del gobierno revolucionario, pero en San Carlos lo esperaba la bala traidora, el 10 de enero de 1860, bala que proviene desde los adentros de la “quinta columna” que también marchaba junto a él, que no le perdonaba la valiente acción de liberar al pueblo ansioso de libertad.

Cuando se cumplen 151 años de aquella dolorosa traición, Venezuela vive momentos de crucial debate entre dos proyectos antagónicos que hemos vistos en el epicentro parlamentario de la Asamblea Nacional, donde los diputados comprometidos con el socialismo, junto al Pueblo Legislador, se proponen dar la batalla frente a la contrarrevolución organizada y personalizada por los diputados opositores, tradicionales representantes del Imperialismo salvaje.

Pero mientras esto sucede en la Asamblea Nacional, en las filas del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), los Consejos Comunales, la Comunas en Construcción y demás fuerza comprometidas con la revolución, debemos luchar por desenmascarar y derrotar la oposición “endógena”, “quinta columna”, que cada día se afianza dentro de los espacios de la revolución, obstaculizando la participación real del pueblo y el avance de las políticas del Presidente Chávez. No permitamos que se repita la traición de San Carlos, hemos dado importantes batallas triunfales en el transcurso de estos once años de revolución, que por ningún motivo podemos dejar que se pierdan. Los tránsfugos y entreguistas, que sabemos que están agazapados en nuestras filas, deben ser derrotados por la fuerza y el ímpetu del espíritu revolucionario del pueblo, de lo contrario nuestros esfuerzos, que son los esfuerzos del pueblo serían en vano.

¡RODILLA EN TIERRA ¡

Patria Socialista o Muerte ¡VENCEREMOS¡ ¡ZAMORA VIVE¡

reinaldoch@yahoo.es


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Reinaldo Chirinos

Licenciado en Educación Mención Desarrollo Cultural. Facilitador del INCES.

 reinaldoc06@gmail.com

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