Una solución a un incendiario problema

La gasolina en Venezuela se vende a un valor menor al que cuesta producirla, este precio tan bajo influye grandemente en el no ahorrarla si no más bien influye en derrocharla, y ésto mismo es lo que hace los propietarios de los vehículos en el país. Todo el pueblo venezolano sabe que la gasolina tiene un precio internacional muchas veces más elevado que con el que se expende aquí, y que llegará un día que algún gobierno venezolano habrá que subir su precio, y si se sigue conservando ese precio y éste se difiere mucho más tiempo conservando el precio actual, cuando haya la necesidad perentoria de aumentarlo probablemente se producirá graves manifestaciones públicas. Se conoce que los países que venden el combustible al precio internacional, en promedio sale que en el llenado de un tanque de 50 litros, en 125 bolívares fuertes, esto ocurre en muchos países del mundo, europeo, norteamericano, asiático, etc., mientras que en Venezuela usted lo llena con solo 5 (cinco bolívares fuertes); y como se puede ver la diferencia de precio es abismal y llegará el momento en que el gobierno venezolano no podrá seguir manteniendo este enorme subsidio a la gasolina. Entonces, ¿que hacer?

Preocupado por tal circunstancia, he decidido proponer a las autoridades gubernamentales, para que sea estudiado a profundidad, el que se implemente un sistema computarizado para con el número de la placa de transito del vehículo al poner por primera vez gasolina y tomando la data del Instituto Nacional de Transito y Transporte Terrestre, se le expida una tarjeta electrónica al conductor con todos los datos del registro automotor, marca, modelo, año, dueño, etc., de ese vehículo y con ello asignarle un cupo de gasolina al mes. Al terminar con su cupo mensual, ese vehículo de uso particular, deberá pagar 50 céntimos más por cada litro y al comienzo de cada trimestre ir aumentando otro 0,50 de manera que al final del año el vehículo esté pagando 2 (dos) bolívares más por cada litro de gasolina que ha consumido después del cupo fijado al vehículo y así esta gasolina extra cupo pasaría a valer dos bolívares más para el año próximo sobre el precio que le fue fijado por primera vez. En Venezuela existe el 73,37% de vehículos particulares con relación al total del parque automotor, y así este tipo de automóvil particular sucesivamente todos los años tendrán que pagar 2 bolívares más y continuar pagando trimestralmente 50 céntimos por litro de gasolina. Los vehículos de carga, de transporte público y las motocicletas también se le toma la placa y se le elabora su tarjeta para llevar un control, pero el valor de la gasolina se les mantiene por ese primer año, pero se le va aumentando en años sucesivos cada 6 meses el precio de la gasolina en 50 céntimos, o sea que para el segundo año el precio base del carburante para esos tipos de vehículos sería el del año anterior más 1,00 bolívar, y así ya el público que utilizan el transporte público sabe que para el año entrante se incrementará un poquito el valor del pasaje y la carga. La tarjeta es para que cada conductor la introduzca en el servidor de gasolina, y poco a poco se acostumbre a despacharse él mismo el combustible y al final cancele lo que electrónicamente indique la máquina. Con este sistema los dueños de vehículos se verán obligados a ahorrar gasolina y buscar mudarse al gas, de tal manera que la nación obtendría una mayor reserva de gasolina, estimularía a la población a usar el gas como combustible, aumentaría la entrada de dinero por la venta de la gasolina en el país y el ahorro del combustible podrá venderlo en el mercado internacional.

Claro está que para implementar esta medida se necesita algún tiempo, ya que a cada estación de servicios se le tendrá que instalar el sistema tecnológico y se cree otros controles que sean necesarios para ofrecer un servio eficiente y cómodo para cada conductor de vehículo. Esta proposición sin duda que merecerá un estudio muy concienzudo por lo volátil de problema y por ser complicado el asunto y no algún cabo suelto cuando pueda hacerse su puesta en práctica, pero hay que hacer algo en este aspecto para que en el futuro no se presente algún lamentable disturbio público y por eso hay que ir pensando algo que a la patria le es de innegable beneficio en lo económico, político y social. Venezuela tiene que seguir adelante y es deber de todos aceptar algunas cosas que a veces no nos gustan, pero que es necesario aplicarlas para el progreso del país, para no estancar su desarrollo y exponerla a sufrir un colapso económico y financiero si no se aumenta el precio del combustible.

joseameliach@hotmail.com


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José M. Ameliach N.


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