La clase media tiene antichavistas temporales, no son radicales

Las expropiaciones dictadas por el Ejecutivo Nacional sobre las constructoras inmobiliarias privadas que incurrieron en incumplimientos en perjuicio de ciudadanos compradores de la clase media, constituye una nueva medida enmarcada en los principios de la utilidad pública y el interés social, habida cuenta que persigue restituir el derecho que estas comunidades han adquirido legítimamente sobre tales bienes, y que fue violentado por estas empresas capitalistas especuladoras.

Urge enfatizar que esta acción gubernamental es una adquisición forzosa de naturaleza distinta a las implementadas sobre medios de producción industrial; por un lado, la recuperación de unidades habitacionales supone un beneficio expedito para el grupo social afectado, que versa en la garantía inmediatamente brindada por la revolución socialista de que tendrán efectivo acceso a estas viviendas, en el marco de una negociación justa y con criterio de interés social, lo cual libera a estos ciudadanos del sufrimiento de mayores especulaciones o cobros propios de la usura. Y por otro lado, es una acción que fomenta una importante contradicción de clases en el “universo no chavista”.

Nótese que si múltiples estudios especializados revelan que la mayoría de la clase media no simpatiza con el Proyecto Bolivariano, y a la vez expresa adherencia a organizaciones del capital privado y su grupo de partidos oposicionistas; una medida de esta índole muestra al Gobierno Nacional como la entidad que rescata y restituye los derechos económicos y sociales de todos los venezolanos (no sólo el pueblo humilde, también de la clase media) ante la violación cometida por los “Empresarios especuladores capitalistas”.

Conforme a esta actuación dialéctica del liderazgo revolucionario, se abre la puerta para la reversión de la generalización política del universo no chavista; pues a partir de un tratamiento que considere que en ese universo cohabitan clases y capas sociales con intereses disímiles, e inclusive contrarios, en virtud de sus posiciones en el contexto del capital y del trabajo (empresarios, clase media, clase trabajadora); se hace factible sistematizar medidas gubernamentales para atraer al proyecto revolucionario, mediante la promoción de reivindicaciones adecuadas, a esas clases sociales cuyo propósito esencial es elevar su estatus socioeconómico (a diferencia de la Burguesía que busca controlar el Estado para su beneficio grupal).

Para derrotar la descalificación y desconfianza que infunde el oposicionismo mediático contra las nacionalizaciones de empresas inmobiliarias, es preciso que sobre la base de una óptima gerencia pública, se avance en la política de sectorización de la oposición (con visión de su composición policlasista) para así implantar la correcta polarización del país, con miras a un escenario deseable donde las clases sociales que viven del trabajo, se identifiquen con el proyecto socialista de máxima inclusión social; y a la vez se logre el aislamiento del minoritario sector del capital.

Constitucionalista y Penalista. Profesor Universitario.

http://jesusmanuelsilva.blogspot.com


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Jesús Silva R.

Doctor en Derecho Constitucional. Abogado penalista. Escritor marxista. Profesor de estudios políticos e internacionales en UCV. http://jesusmanuelsilva.blogspot.com

 jesussilva2001@gmail.com      @Jesus_Silva_R

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