La inaudible voz de Dios

La voz de Dios, silencio omnipresente, por mucho que jure Bush haber sostenido una animada tertulia con el Señor. Esa que algunos dicen saber interpretar, por que Dios habla raro, no es que viene y te invita un café, noooo, basta leer la Biblia para entender que la voz de Dios no se entiende a menos que seas un entendido, porque “Dios escribe derecho sobre líneas torcidas” aún cuando pudo haber enderezado las líneas antes de sentarse a escribir, pero eso acabaría con el misterio de esa voz tan incierta que viene de una garganta que ni siquiera sabemos si en verdad existe. La voz de Dios…

La voz del pueblo, ese estruendo que parece mudo, gritos para sordos que dicen que están oyendo. Esa que no necesita interpretes porque es clarita y precisa. Una voz concreta que brota de gargantas de carne y hueso, irritadas de tanto gritar para que otros ruidos hagan de sus gritos susurros que luego se hacen silencios… La voz de Dios.

Dios decide el destino, todo está en sus manos, al menos eso es lo que nos enseñan a creer. La voz del pueblo es la voz de Dios, el pueblo, como Dios, comanda y traza el camino con su voz. ¿Alguien nos oye? 

La voz de Dios no es cuantificable, a diferencia de la voz del pueblo que puede convertirse en estadísticas, sumas, restas, y hasta reglas de tres. La voz del pueblo es matemática, el universo es matemáticas, la matemática es exacta, infalible como dicen que es infalible Dios. La voz del pueblo es un dos más dos sagrado. 

Claro que siempre habrá numerólogos que interpreten cifras usando los más inexactos métodos y las más esotéricas explicaciones. Habrá quien afirme, sin un ápice de  amor propio, que menos es más, que dos más dos hoy, no es los mismo que dos más dos mañana o ayer, que todo es distinto aunque sea igual porque los números hay que saber leerlos, como la Biblia, y más sabiendo que leemos números que se refieren a la voz del pueblo que, como repiten estos sacerdotes, es la voz de Dios.

Interpretes de la voz de Dios que insisten en no escuchar, que ocupan espacios, que, de panas, convierten a sus amigos en “fichas”, en perfectos burócratas “matavotos”, que en nombre de la revolución traicionan a la revolución. Mezquinos personajes que no temen al ridículo un segundo lugar cuando, al ser los candidatos de Chávez, inexcusablemente debían ser los primeros. Personajes vitalicios que a la sombra de mi presi pretenden hacernos sombra al pueblo, -¡qué fastidio!- la voz de Dios.

Habló el pueblo, la voz de Pitágoras, contundente, clara, precisa. Habló la voz alfabética que hoy clama más que nunca las tres erres siempre postergadas. 

¿Alguien nos escucha? O estamos condenados a ser la conveniente, interpretable, incierta e inaudible -sí ya sé- voz de Dios

carolachavez.blogspot.com



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Carola Chávez

Periodista y escritora. Autora del libro "Qué pena con ese señor" y co-editora del suplemento comico-politico "El Especulador Precóz". carolachavez.wordpress.com

 tongorocho@gmail.com      @tongorocho

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