Las proclamas del “loco” Simón

Resultados electorales, partido y gobierno (parte I)

Las proclamas del “loco” Simón

Hay unas cuantas proclamas de Bolívar, que quien sabe en las circunstancias en las cuales las produjo, al leerlas le provoca expresar con admiración:

¡Ese carajo estaba loco!

Quizás por eso, Miguel Acosta Saignes, con acierto, en el título de uno de sus muy buenos libros, le llamó “El hombre de las dificultades”.

Derrotado El Libertador, aquí o allá, entre los años aciagos de 1813 y 1814, huyendo apenas con unos pocos hombres, solía detenerse bajo la generosa sombra de algún árbol plantado en el camino y producir primero una arenga a quienes le acompañaban y luego estamparla en el papel en forma de proclama, en términos tales que producía la sensación que las cosas marchaban sobre ruedas. Quien lea alguna de ellas, sin conocer los hechos, se le levanta el espíritu patriótico y predispone al combate.

Aquella tenacidad, seguridad en lo que estaba haciendo, optimismo de quien se sabía victorioso y sentía el llamado de la historia, le llevó a la altura de la gloria y a construir el legado que nos dejó.

El Chávez joven que se alzó el año 1992, en poquísimos minutos, supo sintonizarse con los venezolanos y llamarles al combate, después de la experiencia del caracazo, sólo usando dos palabras: “Por ahora”.

Su rendición, en un acto público, aquella tarde, la convirtió en llamado a rebelarse y en gesto victorioso.

Por estas cosas, uno sabe que Hugo Rafael Chávez Frías, quien también tiene mucho de “loco”, de manera pública debe analizar los resultados electorales, tal como lo ha venido haciendo, por dos razones:

1.- Porque en gran medida razón tiene. Hubo un triunfo nada despreciable. Ganamos mayoría en la Asamblea Nacional. Tanto que lo alcanzamos en los niveles que las cifras dicen, después de 11 años de estar en el gobierno e intentado atravesar el difícil tránsito del capitalismo al socialismo, en una sociedad rentista, improductiva e impregnada profundamente en distintos niveles de valores susceptibles al facilismo y lo clientelar. Con modelo de país muy internalizado por los años y una propaganda intensa. De una pobreza acumulada gigantesca y difícil de cancelar. Con unos enemigos de por sí poderosos y, algo que no es ñapa, apoyados por la mayor potencia del mundo y enormes capitales que ansían apoderarse del petróleo nuestro.

2.- Como El Libertador, en su locura y grandeza, sabiendo que como dijese otro inmenso, José Félix Ribas, en la Victoria, está obligado a llamar al combate porque nos espera el triunfo y no lamentarse en lo pequeño para alimentar el pesimismo.

La cifra de 98 parlamentarios ganados en la reciente elección, está un poco alejada de la meta propuesta. Eso significa bastante. Que la aspiración del proceso por incorporar cada vez más venezolanos a la causa nuestra tiene más dificultades de lo que podía haberse calculado. La derecha, si no ha crecido, lo que diríamos para no alimentar debates innecesarios, ha mantenido su bastión; éste, es bueno y significativo resaltarlo, está compuesto por mucha gente que debería estar del lado nuestro. Para decirlo como le gusta a muchos, a lo Fidel Castro, “en Venezuela no hay cuatro millones de oligarcas”.

En once años, y eso sería lo preocupante, no hemos encontrado el camino para cambiar ese cuadro. He aquí una falla sustancial.

Aparte que la presencia opositora en la Asamblea Nacional, hecho inevitable de nuestro proceso, es mayor hasta la que ellos mismos aspiraban. Es posible que sea menor que en 1999, pero superior de lo que debería, si volvemos a las palabras del líder cubano

Hay hechos muy puntuales que lamentar. En el Zulia aumentó el poder, por lo menos en cuanto a la representación parlamentaria, de los opositores. Eso a éstos le otorga sustanciales ventajas y conste que hablamos en una entidad petrolera, de mucha significación en el ingreso nacional y fronteriza con Colombia. Lo mismo aconteció en el Táchira. Cerca de allí estarían las bases.

Para más señas, disminuimos ostensiblemente nuestra representación por Anzoátegui y Sucre. En estas dos entidades, tributarias generosas por el chavismo en todos los eventos electorales anteriores, perdimos un aproximado de seis o siete diputados. De catorce obtuvimos cuatro apenas.

De manera que si bien por las razones arriba inicialmente señaladas, no me inscribo entre quienes creen que hemos sido derrotados, tampoco me satisfacen plenamente los resultados. Porque no hay motivo verdadero para ello y si bastante para impulsar una revisión profunda y detallada de el proceder de todos, desde el gobierno y el partido; el presidente hasta el más alejado de nuestros militantes. De la relación entre partido y gobierno, gobernantes y dirigentes del primero, del discurso, etc.. No es momento para lamentarse, pero si revisar, revisarnos y tomar nuevo impulso.

Nada hacemos con celebrar de manera estridente y en dimensión inadecuada, hasta convencernos a nosotros mismos que todo está de rechupete y no hay motivo para la insatisfacción y revisión. Menos comenzar a buscar brujas en todos los rincones, hasta donde la luz de sobra esté. Las dificultades, diagnosticadas, no escondidas bajo la alfombra y bien abordadas, motorizan el cambio.

No hay nada que esconder ni nadie a quien debamos taparle errores.

damas.eligio@gmail.com


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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

 damas.eligio@gmail.com

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