Pendejos pequeños, deudas pequeñas

Si Sócrates no tuvo empacho en proclamar "yo sólo sé que no sé nada" ¿por qué voy yo a avergonzarme de reconocer lo mismo si apenas soy un pendejo más del "Soberano" o, si se quiere, un soberano pendejo?.

Entre las infinitas cosas que no entiendo está ese concepto que nos ha sido inculcado desde hace tiempo, de que endeudarse es bueno y que incluso te da "caché" y es así como se ve a muchos pendejos con una o más tarjetas de crédito con tremendos "monos", superiores a sus ingresos, saltando de una tarjeta a otra en la medida que se las van bloqueando por falta de pago y manteniéndose permanentemente en un precario equilibrio financiero que muchas veces se rompe y entonces ¡zuas! te pasan al departamento legal, te incluyen en una "Lista negra" que llaman SICRIT que te impide hacer las más simples operaciones bancarias hasta que te saquen de dicha lista, para lo cual tienes que pagar todo lo que has consumido más los onerosos intereses fijados por la banca, más los intereses de mora, más los gastos legales. Total, que terminas pagando 10 ó más veces el valor de lo que hayas adquirido o consumido, pero como la banca es tan "generosa" y sabe que de una piedra no se puede extraer agua, termina por llegar a un "arreglo" con el pendejo para que pueda seguir consumiendo y pagando: le fija unos pagos "mínimos" (mínimos para la banca, no para el pendejo) mientras el monto de los intereses sigue creciendo. ¡Que mantequilla para la banca! Ya cobró la deuda que el pendejo contrajo con ella y aunque éste no siga consumiendo, tiene que seguir pagando y aún así su deuda sigue creciendo. Pero a la banca "generosa" eso la tiene sin cuidado porque ya la deuda está cancelada y todo lo que venga es pura ganancia y si el pendejo se muere sin pagar la deuda que le atribuyen, mala leche, se les cortó una fuente de ingresos. Total, ya la habrían cobrado veinte o treinta veces.

Claro que no todos los pendejos pueden tener una tarjeta de crédito, pero muchos de aquellos que la llegan a obtener tratan de superarse en sus gastos para que les amplíen el límite de crédito hasta llegar a obtener una tarjeta "Dorada" o de "Platino" con la cual poder presumir al momento de pagar una cuenta. La banca es °generosa" pero no pendeja, y clasifica a sus víctimas, que digo, a sus clientes acorde a su capacidad económica y les asigna límites de crédito que para ella "jamás de los jamases" representan un riesgo.

También es claro que no todos los tenedores de tarjetas son pendejos. Muchos saben hacer uso racional de las mismas y las usan por comodidad, ajustando sus consumos al monto de sus ingresos, sin excederse, no dejándose llevar por el afán consumista que a través de todos los medios de comunicación se nos trata de imponer. Es decir, que saben "arroparse hasta donde les alcance la cobija" y que "si la cobija es pequeña, hay que encogerse".

El comportamiento individual descrito, lamentablemente, suele hacerse extensivo al de algunos países, pero eso será tema de otro artículo.





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Ño Leandro


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