Yo legislador

De todas las interesantes propuestas políticas presentadas por el Partido
Socialista Unidos de Venezuela, PSUV, a la consideración del pueblo venezolano
en estas elecciones del 26 de septiembre, la del “Pueblo Legislador“ constituye
la más importante, por su transcendencia revolucionaria y su sentido táctico y
estratégico, en este período de larga transición del Capitalismo al Socialismo
del siglo XXI.

Todos los modelos políticos creados en las sociedades de clases, sean estas bajo
el dominio de los propietarios o, las desarrollados en las revoluciones del
siglo XX de nuestra Era, han tenido como componente común, la concentración del
poder en una élite “representativa” de las clases o sectores sociales, que no se
limitaban al ejercicio directo de aparato de gobierno y la Judicatura, sino que
asumían férreamente los instrumentos que permitían la expresión de la opinión
de la población – modernamente denominados parlamento – lo que garantizaba un
consenso de élites sobre las decisiones políticas del Estado, teniendo como base
los intereses y visiones definidas al interior de las estructuras del Poder
constituido.

El proceso de empoderamiento del pueblo venezolano a partir de la Constitución
de 1999, mediante el desarrollo de múltiples formas de organización y
participación que la dieron fundamento a la novísima “Democracia Participa y
Protagónica”, se convirtió en un extraordinario ejercicio pedagógico sin
antecedentes, en el cual, por primera vez y muchas deficiencias, amplios
sectores del pueblo tuvieron la oportunidad de ser informado del contenido de
sus proyectos de leyes, debatir amplia y democráticamente su contenido e
intervenir indirectamente en la revisión de puntos fundamentales de tales
proyectos sometidos a la consideración de las comisiones de la Asamblea
Nacional, los Consejos Legislativos y Cámaras Municipales, e incluso, en sus
propios plenario; ello, con marcada resistencia encubierta de algunos sectores
no revolucionarios con presencia en estos órganos del Estado en Transición.

Ese saldo histórico de Poder acumulado por la dinámica de la lucha de clases
que se aceleró y profundizó a partir de la ofensiva burguesa imperialista con el
Golpe de Estado, el Referendo Revocatorio y el Paro Patronal-Petrolero de los
años 2002-2004, crearon condiciones para abrir hoy a la voluntad soberana del
pueblo, los estrechos canales del parlamentarismo tradicional y permitir la
generación de una nueva simetría del Poder entre el Estado en Transición y los
ciudadanos, entre gobernantes y gobernados, entre voceros del pueblo y el pueblo
legislador, la cual, con fundamento en los artículos 5, 62, 70, 71 y 74,
entre otros, de la Constitución vigente, el pueblo podría participar
directamente en la elaboración, presentación, discusión y aprobación de leyes
fundamentales de la República,


Pero además, esta modificación histórica del funcionamiento de uno de los
Poderes fundamentales del Estado Democrático y Social de Derecho y Justicia, en
transición, supone una importante limitación en la capacidad de
desestabilización de los sectores contrarrevolucionarios quienes, acostumbrados
al juego parlamentario tradicional de lucha de fracciones y acuerdos de élites
al margen de la participación del pueblo, deberán ahora concurrir a las
asambleas populares de debate y construcción legislativa, a defender sus ideas,
que no serán otras que el modelo de la propiedad capitalista, la subordinación
estratégica de nuestra soberanía nacional al imperialismo y, la negación de las
importantes transformaciones sociales progresistas que, a favor del pueblo
trabajador, ha alcanzado en estos 11 años la revolución bolivariana, bajo la
conducción del comandante Hugo Chávez Frías,


Tener confianza en los poderes creadores del pueblo, en el poder movilizador de
las ideas, en la sabiduría del pensamiento creador del pueblo en revolución y en
el liderazgo firme y consecuente del comandante Chávez, no solo es esencial
para arrastrar las viejas conductas que todavía pesan en sectores de nuestra
dirección revolucionaria respecto a la Democracia participativa y Protagónica”,
sino también, para seguir demoliendo el viejo Estado Burgués y construyendo
ese nuevo Legislativo que, conforme al libertador Simón Bolívar, debe
garantizar: ”…la mayor suma de felicidad posible, mayor suma de seguridad social
y mayor suma de estabilidad política“. (Congreso de Angostura, 15 de febrero de
1.819)

yoelpmarcano@yahoo.com


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Yoel Pérez Marcano


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