Los verdaderos marxistas están con Chávez

En la politiquería tradicional, el poder es como una casa sin dueño, quienes viven en la casa, luchan por quedarse., y quienes no viven en ella, luchan por invadirla. De allí que tajantemente denunciamos que toda cúpula política es enemiga del pueblo, cualquiera sea su color, porque sólo persigue beneficios grupales y jamás el interés colectivo. Al hablar de históricos defensores de la clase trabajadora, inevitable es realizar a una objetiva comparación con muchos dirigentes de hoy, quienes por décadas han contado con magníficas herramientas (la dirección de un partido, una federación obrera, central sindical, recursos financieros, subsidios del Estado, donaciones de la solidaridad internacional, etc.) para organizar, concientizar e impulsar el avance de la clase obrera, pero que luego de muchos años (décadas) de desempeño en el poder, hasta hoy no tienen ninguna obra política presentable; ni vínculo demostrable con los sindicatos ni los trabajadores; aunque sí una larga lista de viáticos recibidos, viajes al exterior, además de cargos burocráticos para sus secuaces y limosnas para sus incondicionales súbditos.

El ala vegetativa izquierda histórica, esa que jamás tuvo vocación de poder y se limitó a convivir como minoría microscópica durante los reinados de AD y Copei, ya fuese con uno o dos diputados en el parlamento, o aceptando cuotas minúsculas en los la burocracia burguesa para sobrevivir, nunca habría podido ofrecerle al pueblo la posibilidad de construir el Socialismo. Quien suscribe, ex dirigente nacional de la Juventud Comunista de Venezuela, fue siempre un irreductible crítico del ejercicio reformista y sectarista al seno de la vieja izquierda, y sobremanera de la obcecación mezquina de no reconocer la grandiosa proeza de Hugo Chávez al aglutinar al pueblo y desalojar del poder a la elite puntofijista. Con la experiencia de quien toda su vida a transitado la senda de la lucha popular entre marxistas y que hoy desde el Psuv ratifica los objetivos de instaurar una sociedad sin clases, reivindico abiertamente a luchadores intachables que asumen con desprendimiento y claridad política el liderazgo de Chávez y la pertinencia histórica de este nuevo partido para las masas revolucionarias: María León, Euro Farías, Carlos Del Vecchio, Roberto Hernández, juntos pudieran sumar 300 años de sólida reputación marxista revolucionaria y con cada uno de ellos, he tenido la fortuna de compartir vivencias y consolidar conocimientos; son en conjunto, históricos militantes de la unidad socialista que la patria demanda en estos tiempos.

Creo firmemente que los auténticos dirigentes revolucionarios son aquellos formados en las entrañas de las masas populares al rigor de la lucha de clases y deben ser los más éticos, los más combativos y mejor preparados para comprender y generalizar las vivencias de las masas a fin de orientarlas en la acción política. Adentrándonos en el dilema sobre “Partido de Cuadros o Partido de Masas”, es fundamental advertir que dentro una revolución, la Vanguardia Revolucionaria, si es verdadera, tiene que asumir su obligación histórica de potenciar su calidad política hacia nuevas dimensiones de cantidad. Esto significa que una vez que el Partido produce, desde sus bases, un conjunto de militantes con elevado nivel teórico y práctico, en el ámbito ético, político, ideológico y de nexo con las masas; es necesario seguir formando más dirigentes con igual calidad para ampliar y fortalecer la dirección orgánica, entendiendo que mientras mayor sea la cantidad de cuadros políticos, mayor será la calidad del Partido Revolucionario y mayor será su perspectiva de triunfo hacia la sociedad socialista.

Ese partido cuya razón de vida no es preservar su existencia como cascarón vacío, sino promover la conciencia socialista entre las masas y generar cambios, será la herramienta para que el pueblo vaya conquistando control productivo en la economía a fin de que ese pueblo vaya perfilándose como estamento capaz de alcanzar, administrar y sostener el poder político. No obstante urge resaltar que la conciencia de liberación social jamás preexiste y por lo tanto, se requerirá un movimiento político capaz de politizar las relaciones de trabajo, sembrando el pensamiento socialista. De allí que en ese avance hacia el Socialismo, resulte primordial tener un partido con teoría revolucionaria que desarrolle una amplia vinculación con las masas y dentro de ese marco de actuación, produzca democráticamente sus cuadros de dirección.

Hoy más que nunca, los revolucionarios debemos enfatizar que nuestra verdadera vanguardia es aquella que conscientemente crece y se multiplica. Y que no será jamás “una elite iluminada” divorciada de las masas populares, la que conducirá a nuestro pueblo hacia la conquista de la liberación nacional (El Antiimperialismo) y la liberación de las clases sociales explotadas (El Socialismo). No es un secreto, que la espantosa degeneración de muchos partidos de izquierda, se ha caracterizado por la dictadura de cúpulas dinásticas y antidemocráticas, dedicadas al voluptuoso goce del poder, y que éstas han empujado a sus militantes a los abismos de la historia. Inocultable y vergonzosa traición al Socialismo a cambio de poder político y económico. Aferrados a su retórica demagógica, los angustiados reformistas delatan su rendición al Capital. ¡Se van cayendo sus máscaras, se van quedando sin pueblo!



http://jesusmanuelsilva.blogspot.com

Constitucionalista y penalista. Profesor universitario


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Jesús Silva R.

Doctor en Derecho Constitucional. Abogado penalista. Escritor marxista. Profesor de estudios políticos e internacionales en UCV. http://jesusmanuelsilva.blogspot.com

 jesussilva2001@gmail.com      @Jesus_Silva_R

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