El inoficioso reglamento electoral del CNE

Estuve escogiendo una palabra para calificar adecuadamente al reglamento
electoral del Consejo Nacional Electoral (CNE), que regula las elecciones
parlamentarias que se realizarán el 26 de septiembre. Esto a propósito de
la polémica suscitada por las declaraciones del rector del CNE Vicente
Díaz, quien cuestionó la participación del Presidente Hugo Chávez en la
campaña electoral. Después de revisar varias opciones, me decidí por la
palabra "inoficioso". Es decir, ese reglamento electoral es
inoficioso, o, en otras palabras, es un reglamento innecesario e inútil.

Es innecesario e inútil porque, en realidad, lo que pretende reglamentar
es desbordado por la fuerza de los acontecimientos enmarcados en una feroz
lucha que se libra en Venezuela. Es, en cierta forma, una mera formalidad
que aspira, inocentemente, poner límites a los actores que se disputan el
poder político en nuestro país. El CNE, como organismo, no tiene la
capacidad para hacer cumplir ese reglamento, entre otras razones porque no
tiene los mecanismos necesarios para reaccionar a tiempo y sancionar a los
infractores.

Por otra parte, el reglamento electoral del CNE se redactó para regular
una campaña electoral que apenas dura un mes y cuya incidencia en la
decisión del electorado es mínima. No hay que olvidar que en Venezuela
existe un clima político de máxima polarización y de opiniones ya
definidas por parte de la mayoría de los electores. Así que, lo que se
haga o se deje de hacer en materia comunicacional, durante el mes de
campaña electoral, no va a modificar mucho esas opiniones, que luego se
traducirán en decisiones favorables para alguna de las opciones.

Es importante tomar en cuenta que las acciones comunicacionales que se
están desarrollando, como parte de la campaña electoral que dura un mes,
es apenas una minúscula porción de las estrategias comunicacionales que
han venido desplegando, durante años, los actores que pugnan por el poder
político en Venezuela. En esas estrategias comunicacionales se han venido
utilizando los más variados medios de comunicación, desde los
tradicionales prensa escrita, radio y televisión, hasta los modernos
sistemas de telefonía y de Internet, en escalas que van de lo local,
pasando por lo regional, nacional, continental y mundial. Así que, para
ponerlo en términos sencillos, la campaña electoral de un mes de duración
equivale a una pequeña granada que explota en medio de una guerra en la
que participan tanques, aviones, barcos y grandes contingentes de tropas.


* alportillo@ula.ve


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Alfredo Portillo *


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