Bolívar: el signo que estremece

Bolívar: el signo que estremece

Morelis Gonzalo (mgonzalo@cantv.net)


Si algo ha demostrado la exhumación de los restos de Simón Bolívar es su vigencia como signo que encarna un claro proyecto de emancipación política, no sólo para Venezuela, sino para toda Latinoamerica.

La semiótica, esa ciencia que estudia los signos, evidencia una vez más la pertinencia de su objeto de estudio, al observar las distintas reacciones frente a la exhumación de Bolívar, símbolo de una región, símbolo de una lucha.

Recientemente escuche a un semiótico español, decir, frente al triunfo de su país en el mundial de futbol, que de no haber sido por Bolívar, toda América Latina hubiese celebrado ese triunfo como suyo. Huelgan los comentarios.

Mostrar los restos de Bolívar es un acto de absoluta humanización de un hombre que se nos había contado como un ser superior, inalcanzable para la mayoría, cosificado como héroe pero distante, del cual sólo lo recordábamos en las aburridas” fechas patrias” del 24 de julio y el 17 de diciembre, que tan solo servían como excusa para no trabajar ni ir a la escuela, para los famosos “puentes” en muchos casos.

Bolívar como signo estremece nuestro pasado y a la vez ilumina nuestro presente. Bolívar como signo estremece a muchos opositores que se oponen a todo lo que huela a gobierno, sin importar ni calibrar a lo que se oponen. En este caso, a buscar la verdad histórica secuestrada o disfrazada. Estremece por que además está presente, vivo, blandiendo su espada en busca de completar la obra que quedó inconclusa con su prematura muerte y las múltiples traiciones que sufrió.

Desde hace rato un rumor recorre el continente: la posibilidad de que Bolívar no haya muerto por una enfermedad, sino envenado. Es una duda que urge disipar. También hay históricas interrogantes sobre cómo era físicamente, sabre cómo era su pelo, su estatura, en fin su fenotipo, sobre el cual se ha especulado tanto, tratando de presentarlo como un castizo puro, sin rasgos negroides o similares. La exhumación permitirá verificar estas y otras preguntas.

Los símbolos, dice la semiótica, generan una semiosfera (por analogía al concepto de biosfera) pues bien, esta esfera se ha estremecido con la agitación de los símbolos que esta exhumación ha generado y que ha producido las opiniones más disparatadas que hay podido escuchar, como esa de que el acto fue algo pornográfico, en un alarde de ignorancia ilustrada por parte de la ex ministra Mercedes Pulido, beata alarmada que al parecer no sabe distinguir entre un cuerpo desnudo y una calavera, pero que sin duda apunta a la profanación-ahora si- del hecho.

De tal modo, que el estremecimiento que ha producido ver por primera vez los restos de Bolívar, evidencia que es un símbolo vivo, que no logaron “matarlo” como mucho hubiesen querido y que su espada sigue recorriendo América Latina, tal cual lo dice el estribillo que recorre el continente.


mgonzalo@cantv.net


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