Otros silencios

¡Shhhhh…! Que le das de comer a la canalla. ¿Cómo se te ocurre denunciar el desfalco de ese Súper Mercal en plena campaña electoral? Deja la denunciadera, chica que esa conducta es sospechosa, Carola, me hueles a infiltrada... cuidadito, pues, que te estamos mirando, nosotros, los rojos rojísimos, cachuchita, franela y clavo…

Con Chávez todo sin Chávez nada, dicen mis rojos rojísimos y con razón: sin Chávez no eran nada pero, a punta de recostarse de mi presi, ahora tienen de todo y quieren más. Mis rojos rojísimos que se escudan en la canalla para hacer sus canalladas. Ellos, ante la indignación de mi Presidente y por no tener más remedio, apelan hoy a la originalidad y el ingenio que los caracteriza, para exigir que sobre el ex presidente de PDVAL “recaiga todo el peso de la ley”.

Después una severa crisis de mudez rompen el silencio vía twitter, como lo dicta la moda, píando su repudio a la ineptitud y la falta de escrúpulos de un Fulano mientras tararean nerviosos aquella canción de Juanga que dice: “Te pareces tanto a mi…”

Quienes intentaron contagiarnos del silencio trastocando complicidad con disciplina, pretenden hoy ser los horrorizados por uno de los tantos secretos a voces que, esta vez, se les fue de la manos. Y es que no hay manera de disimular 3.203 contenedores de comida putrefacta que gritan a los cuatro vientos que algo está podrido y no precisamente en Dinamarca. Y además, estamos en campaña.

En campaña se arreglan clínicas populares abandonadas a su mala suerte, en campaña se desempolvan proyectos condenados a ser maquetas eternas, en campaña descubren que los colegios necesitan mantenimiento, que los niños son el futuro, que sus padres son votantes que puede que estén muy bravos por el colegio; porque los pollos del PDVAL se los llevó un comerciante por la puerta de atrás; porque alguien en el IVSS bloqueó la pensión del abuelito y ahora, para arreglar el embrollo, el pobre abuelo debe hacer una cola a las tres de la mañana para el que a las siete un desalmado le un número para que otro funcionario lo atienda a las diez; porque los créditos para vivienda se los dan a los constructores y no a la gente, lo que los condenan al alquiler; porque alguien les robó la tranquilidad de su calle otorgando un imposible permiso de construcción; porque cada domingo vieron a mi presi frustrado regañando a los maestros de la desidia, armados con sus inexorables libretitas donde anotan órdenes que no pretenden cumplir, y que hoy se llevan las manos a la cabeza y exigen, con súbita indignación, que caiga sobre, otra cabeza, todo el peso de la ley.

Y es a nosotros a quienes piden disciplina revolucionaria...


carolachavez.blogspot.com


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Carola Chávez

Periodista y escritora. Autora del libro "Qué pena con ese señor" y co-editora del suplemento comico-politico "El Especulador Precóz". carolachavez.wordpress.com

 tongorocho@gmail.com      @tongorocho

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