(Una administración gerenciada por piratas sería una chifladura)

Los Tres Chiflados en la Burocracia

La serie fílmica norteamericana “Los tres Chiflados (The Three Stooges), si bien tuvo éxito por la abundante comicidad verbal de sus actores durante una época todavía incipiente para el Cine, se caracterizó más bien por su matiz fuertemente molierano. Se trata de tres auténticos “piratas” en cualquier oficio para los que fueran solicitados.

Esos irresponsables, más que trabajadores fueron destructores del mobiliario y parte de la arquitectura de las casas donde desafortunadamente operaban. Al final de sus 16 minutos de actuación terminaban sacados a patadas por sus defraudados contratistas. Si usted ve de nuevo sus capítulos sufrirá pena ajena por haberse reído con la pérdida de los afectados por esos “chiflados”.

En materia de nuestra burocracia de todos los tiempos, parece haber sido y seguir siendo el escenario más expedito para el ejercicio de cuanto pirata consiga un carnet político de cualquier partido, se cuadre con los ganadores, se meta a adulante y ¡zas!, ejercerá como el mejor actor de aquel trío fílmico.

Porque lo que hicieron el productor y el directo de esa serie fue divulgar este irresponsable ejercicio por parte de cuanta persona que, por el solo hecho de estar desempleada, o por no querer someterse al rigor del trabajo asalariado, opte libremente por fungir de técnico cuando no sepa ni el ABC correspondiente. Fue un llamado a los Alcaldes de marras, como hoy se lo hacemos a los nuestros.

Pero también lo hacemos al propio pueblo elector para que él decida quién debe dirigir determinado departamento de cualquier instituto u organismo del Estado. Nuestra burocracia no puede seguir en manos de una gerencia partidista que decida quién debe administrar fondos públicos sin saber ni siquiera sacar cuentas aritméticas. El pueblo no puede seguir tolerando el pirataje de burócratas que pretendan gerenciar funciones técnicas de alta especialización con la única credencial de ser fieles a las banderas del partido político ganador, o amigo del Presidente, o amigo del Ministro, o amigo del Diputado, o amigo del Alcalde.

El pueblo venezolano debe participar no sólo en la elección directa de los principales mandatarios, si fuere el caso, sino en la escogencia dentro de cada organismo, sin limitarse a tolerar y obedecer al primer, segundo y tercer “chiflados” designados por su Presidente, o por su ministro, o su diputado. En nuestro criterio, las comunas que se están improvisando en Venezuela terminarán convirtiéndose en mayores fuentes de corrupción, de despilfarro gerencial y en una duplicación paralela burocrática que enriquecería el ejercicio de “Los Tres Chiflados” en la Burocracia nacional. En su lugar recomendamos la elección directa del personal administrativo y directivo de cada dependencia oficial, por lo menos, por debajo del rango ministerial.

Con los tres chiflados de los piratas que andan ejerciendo libremente en Venezuela sin que las Alcaldías les exijan ninguna credencial que los acredite como tales ya es bastante, y no por eso para seguir tolerando las chifladuras de una administración ejercida por piratas que además de cobrar jugosos sueldos causan más daños empleados que afuera como comisionistas.


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Manuel C. Martínez M.


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