La ignorancia es lo que está matando a este país

Decía un sabio que el único pecado es la ignorancia, y ésta es la que está matando a Venezuela. Si usted visita cualquier universidad y habla con sus estudiantes, allí palpará que la ignorancia provoca vértigos, sobre todo entre los profesores. Estos pobres seres con un maletín o una carpetita bajo el brazo, suelen ser en su mayoría hombres que no salen de un tema toda su vida; individuos profundamente unidimensionales. Lo que más entristece es que no conocen la historia de su país, la de sus hombres valiosos, la fuerza de su pueblo avasallado, triturado y envilecido por cientos de años de traiciones y de coloniaje. No se consigue dar el vuelco que coloque a la juventud en la vía del estudio y del sacrificio por la patria. Hay todavía un barniz muy leve de patriotismo que podría borrarse al menor soplo de ataque del enemigo. La invasión de la estupidez es enorme, avasallante, delirante por los medios de comunicación, en los centros comerciales, en las universidades. Pendejos e idiotas (incluso chavistas) repitiendo como loros lo que pregona Globovisión destrozan los nervios y los buenos días. Es un milagro si usted consigue a alguien con criterios propios, con atributos, con valor para encarar la avalancha de estupideces y miserias que corren por los ríos de seres seudo-humanos con los que nos topamos día en la calle, en el trabajo. Y todo por la ignorancia, porque la ignorancia hace cobardes, mudos y torpes a los hombres.

Y todo esto es así porque lo más difícil en el ser humano es pensar. Pensar es terriblemente difícil, terriblemente doloroso y hasta cruel. La gente cree que piensa porque lleva en la cabeza una masa fofa y gelatinosa que llaman cerebro (que incluso podría ser un tumor).

Pues bien, todo esto lo digo desde mi soledad, leyendo a Rufino Blanco Fombona, hoy un gran desconocido. ¿Quién carajo se acuerda de Rufino? A pesar de algunas de sus pretenciosas y petulantes posiciones, él era un hombre valiente y nacionalista. Tomo su libro “Dos años y medio de inquietud” del que ya he hablado en otra ocasiones y selecciono estos pensamientos:

“Se dice que el 1º de Enero (1928) algunos favorecidos (de gobierno de Juan Vicente Gómez) reciben una lisonja, dentro de un sobre, de esas que nunca se olvidan y que seducen y aún esclavizan. Así casi todos lo aplauden, menos aquellos que el 1º del año no reciben el sobre de Año Nuevo. Así el Ministro de los Estados Unidos lo apoya en Washington y asegura por la prensa que el sistema de Gómez es el único posible en Venezuela; el Nuncio le consigue del Papa “El bello título de Conde”; el Ministro de Francia le hace conceder la Legión de Honor en grado en que podría concedérsele al Czar cuando el Czar era el jefe de un gran Imperio, amigo y aliado; Inglaterra persigue a los revolucionarios venezolanos en Trinidad; y Holanda a los de Curazao. El Ministro de España, -del Rey español- Ranero, hace viajes a la Península con mensajes de Gómez para el Gobierno español contra mí. Este pobre Ministro dice en un periódico de Puerto Rico que va a España a ponerme en manos del Fiscal de Su Majestad…”.

He aquí esta importante nota sobre el petróleo: “En la época de Gómez comenzaron ingleses y yanquis a explotar los petróleos. Ellos mismos eran los consejeros del Presidente, en punto a hidrocarburos y los legisladores de la materia, con un beneficio irrisorio para el país, en relación con las ganancias, de las cuales daban una pequeña parte al Dictador… Gómez convino, obedeciendo al capricho antivenezolano de los dictadores extranjeros del petróleo, que las refinerías de nuestro aceite se establecieran fuera del territorio nacional, con detrimento en Venezuela, en beneficio de las colonias negras, inglesas y holandesas: Curazao, Aruba y Trinidad. ¡A Castro lo hubieran matado mil veces antes de consentir en aquel despojo! Los Estados Unidos é Inglaterra, naturalmente, opinan que a Venezuela no puede gobernársela de otra manera de cómo Gómez la gobierna.” Una historia que el presidente Chávez frecuentemente nos está recordando.

El 15 de Mayo de 1928, Rufino escribe: “El necio y el ignorante son los que nunca saber decir: “no sé”. En este género de hazañas los bachilleres de Venezuela son únicos. Lo saben todo, no sabiendo nada.”

 

jsantroz@gmail.com


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José Sant Roz

Director de Ensartaos.com.ve. Profesor de matemáticas en la Universidad de Los Andes (ULA). autor de más de veinte libros sobre política e historia.

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