Llegó la hora para Martinica, Guadalupe y la Guayana ¿francesa?

Las islas de Martinica y Guadalupe, que Francia todavía retiene como colonias bajo la sugestiva denominación de “departamento de ultramar” han sido sacudidas por disturbios en los que han resultado muertos y heridos, a consecuencia de una huelga general de un mes en contra de la carestía de la vida. Estas protestan amenazan con extenderse a la Guayana Francesa (Cayena). Estos tres territorios ultramarinos y vecinos de Venezuela, tienen una población de aproximadamente 1 millón 200 mil habitantes.

Las protestas, que paraliza desde el 20 de enero la isla antillana de Guadalupe, empeora día a día, pese a los llamamientos a la calma del gobierno y de los sindicatos.

Mientras esto sucede, el presidente francés, Nicolas Sarkozy, que no se ha pronunciado hasta ahora sobre la situación en las Antillas, confirmó el miércoles en una intervención por TV que el jueves recibirá a los diputados antillanos "para responder a la angustia, la inquietud y una cierta forma de desesperanza de nuestros compatriotas" de esos territorios.

El primer ministro francés, François Fillon, había condenado "firmemente" los "actos de violencia extremadamente graves" en Guadalupe, mientras se anunciaba el envío de unos 300 gendarmes de refuerzo a la isla, donde llegarán en las próximas horas.

En Guadalupe ha habido saqueos, incendios y enfrentamientos entre jóvenes y policías en los que seis agentes resultaron heridos por disparos de armas de fuego.

Varios comercios fueron saqueados y los agitadores levantaron barricadas, algunas de ellas incendiadas con neumáticos y gasolina, en las calles de Pointe a Pitre y en las carreteras que rodean la capital.

La huelga se extendió desde el 5 de febrero también a la isla de Martinica. En Cayena, en la Guayana Francesa, se produjo una marcha de protesta contra la "carestía y por una reducción del precio del combustible en las Antillas", territorio que depende de las importaciones de alimentos y combustible y el nivel de desempleo es muy alto. La paradoja es que mientras el precio del petróleo está por el suelo, en las islas y en Cayena está por el cielo.

En Guadalupe, el "Colectivo contra la Explotación" (LKP), movimiento que lidera la huelga, lanzó por radio hizo "un llamamiento a la calma […] pidiendo además que "No pongan en peligro sus propias vidas ni las de otros". El líder del LKP, Elie Domota, habló en “creole”, que es la lengua nativa, derivada del francés. El LKP reclama un aumento de 200 euros en los salarios más bajos y un recorte de los precios de los productos básicos. Pero la huelga es también expresión de un profundo malestar económico y social, así como de tensiones entre la minoría blanca y la mayoría negra y mulata, que es superior al 90% de la población

Así, varios comercios y empresas propiedad de familias blancas, los "békés" (descendientes de los colonos), fueron saqueados.

A mi entender, esta crisis puede ser aprovechada por Sarkozy, quien ha manifestado que es necesario sentar las bases de una reflexión "de fondo" sobre el futuro de los territorios de ultramar y, especialmente, de los departamentos que forman parte de la República. Es decir, que Francia podría considerar “quitarse de encima” a los departamentos caribeños dada la crisis que vive también la metrópoli. Ya no les es indispensable mantener unos territorios tan lejanos y que se han convertido en una carga muy pesada. Por eso, Sarkozy ha planteado que más allá de las reivindicaciones iniciales del conflicto desatado en Guadalupe, esta crisis lleva a preguntarse sobre “el modelo social deseable para estos territorios, el tipo de desarrollo económico que se quiere promover, la organización política a adoptar o la relación que se quiere establecer con la metrópoli.”

Sarkozy está de acuerdo que los problemas económicos de esas islas están vinculados con problemas estructurales ligadas a la insularidad. El “status” colonial que los franceses dispensaron por siglos a estos territorios ahora ya no es viable porque siguen teniendo una gran dependencia de las importaciones metropolitanas y el precio de las materias primas adquiere dimensiones "insoportables".

Además de la solidaridad que nuestra revolución presta a los países hermanos, Venezuela debe estar atenta a lo que ocurra en estos territorios, por la vecindad que tenemos con los mismos.

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Omar Montilla


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