Los clones del imperio

"Quien pretenda llevar adelante un proyecto de transformación, inevitablemente, más temprano que tarde, chocará con el imperio norteamericano; el choque es necesario, así lo creo, porque el choque define".

Hugo Rafael Chávez Frías

(Miraflores, 28 de marzo de 2006)

En los últimos días en el marco de la pandemia del Coronavirus que sacude al mundo y mantiene a todos los habitantes del planeta en una cuarentena, el imperialismo norteamericano también amenazado por el virus, no cesa ni deja de atacar a la Patria de Bolívar y a su proceso revolucionario.

La obsesión del primar mandatario de los Estados Unidos Donald Trump es Venezuela y por eso a cada instante, desde Washington o desde cualquier otra tribuna en el mundo, no cesa de manifestar su odio y sus ambiciones ocultas por nuestro país, muy a pesar de que en sus predios y su propio territorio la pandemia del Coronavirus pica y se extiende.

El subconsciente del mandatario norteamericano lo traiciona y en su sueño de gendarme del mundo, no deja de expresar sus verdaderas intenciones y su abierto afán enfermizo por el capital, razón por la cual a punta de dinero pudo conquistar la presidencia de USA.

Su desmedida ambición y su loca compostura, que ya todo el mundo y sus propios connacionales miran con desdén, le hacen manifestar cada vez sus contradicciones y su "locura pertinaz" contra la vida.

Sólo basta analizar sus declaraciones cada vez más atorrantes y su desprecio por la humanidad y por la vida. Recientemente en el marco del avance de la pandemia, la cual según él se debe al "virus chino", ha manifestado que la misma está controlada.

Para Trump no importa que se alcance una cifra que oscile entre los 100 o 200 mil muertos en su país, mientras la economía norteamericana y la producción no se detenga; porque el número de fallecidos sería normal, ante una proyección que podría aproximarse a más de 2000 muertos.

Por su parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) revela cifras escalofriantes que ubican a los Estados Unidos como el primer país con la pandemia.

Al momento de escribir el presente artículo, las estadísticas revelan que en el mundo han fallecido cerca de unas 50 mil personas y los casos del Coronavirus superan a los 850 mil en unas 175 naciones (El País.com).

En el caso de los Estados Unidos los registros hablan de un número de contagiados por el Coronavirus cercano a los 200 mil, esta cifra se aproxima al techo señalado por Trump y el número de muertos hoy ronda los 4000; lo cual podría pasar desapercibido, según las estimaciones del magnate y huésped de la Casa Blanca, Donald Trump.

Paralelamente a este escenario que mantiene la atención a toda la población mundial, en el tablero geopolítico, las piezas siguen moviéndose y los ojos del imperio están puestos en una guerra necesaria para un ambiente electoral.

En la vieja Europa, el stabliment del Norte por su parte, se mueve entre la OTAN y los países bálticos, los cuales quieren incorporarse a la Unión Europea, hoy con la venia del Reino Británico, quien enarbola la bandera del separatismo (El Brexit) (Ej. Albania, Croacia, Kosovo, etc.)

En la América Latina, añorado patio trasero del imperio norteamericano, el escenario no deja de estar impregnado por el Coronavirus el cual distrae toda atención, a pesar de que la "procesión va por dentro" y los planes de dominio del Departamento de Estado no cesan.

Las pugnas y el efecto directo de las sanciones del gobierno norteamericano contra Venezuela, ya rompen la barrera del asombro y dejan derramar sus efectos sobre el pueblo de la Patria de Bolívar, tan golpeada en los últimos años, desde el ascenso al poder del Comandante Hugo Chávez.

El panorama de la "Estrella del Sur" no ha dejado de convivir con una guerra híbrida y económica que deja sus secuelas y ha mantenido en zozobra al pueblo venezolano, unido al desprecio de una casta opositora sin escrúpulos y sin respeto por la Patria que los parió.

La República Bolivariana desde que abrazo los postulados del "Comandante Eterno" en 1999 y se sumó a otros valientes países revolucionarios o progresistas del continente (Cuba, Nicaragua, Bolivia,etc.) ha pagado su fidelidad a los preceptos nacionalistas de soberanía, libertad y justicia.

El acoso es permanente y el Departamento de Estado y El Pentágono con sus actores, no dejan de amenazar acompañado de una jauría de lacayos y lambe botas, hechos a imagen y semejanza del imperio.

Las más diversas estrategias que han encontrado eco en guerras fratricidas y destructoras en el medio oriente (Irak, Libia, Afganistán y Siria) hoy parecieran extinguirse para volcar su mirada en la tierra de sus vecinos, a quienes había mantenido dominados como corderitos y explotados a su antojo.

La expoliación de sus riquezas y el saqueo de las materias primas, modus operandi desde las antiguas colonias, no han dejado de florecer para los nuevos imperios, como el imperio norteamericano quien trata de acosar a los países del Sur, desde Centroamérica hasta la Patagonia.

Los avances de la unión latinoamericana que había surgido con la llegada de líderes progresistas en el continente (UNASUR, CELAC, Petro-Caribe, MERCUSUR, etc.) con instituciones que buscaban una auténtica independencia, han retrocedido y los apetitos de dominio del imperio han despertado y logrado sus conquistas.

Para el logro de sus propósitos y los objetivos de dominio, el imperio ha resucitado a sus agentes y lacayos formados a su imagen y semejanza e incondicionales a sus intereses. Desde traidores, pusilánimes, mercenarios, lacayos y jala bolas han saltado al escenario.

Son visibles los más acordes adláteres y personajes que han saltado al tablero en el juego del imperio en toda América del Sur. Ejemplos descarados sobran para caracterizar el papel de títeres del imperio.

Sólo basta observar los rostros y la mirada de traición que los acusa ante el mundo, como serviles del capitalismo y perritos falderos del imperio.

Los analistas y psicólogos podrían darse un banquete y dibujar un perfil de cada uno de estos personajes, que hoy saltan a la palestra pública y se darían un banquete exponiéndoles en sus caballetes.

Nombres como Nayib Bukele, Juan Orlando Hernández, Alejandro Gianmattei, Laurentino Cortizo, Iván Duque, Lenin Moreno, Jeannine Añez, Lenin Moreno, Jair Bolsonaro y Sebastián Piñera han salido a cumplir su papel en el elenco del imperio.

Sólo basta observar sus rostros y su prepotencia para ver su rol de sumisos y de títeres de quienes gobiernan a espaldas de sus pueblos, con el mayor descaro y cinismo.

No queda ninguna duda en este tiempo de Coronavirus y podemos observar su ineptitud y sus respuestas a la hora de proteger a sus pueblos y evitar el avance de esta pandemia en sus países.

Las cifras hablan por sí solas y son el reflejo del espíritu contagiante y del desprecio que caracteriza a los personajes, quienes son unos vulgares clones del imperio, hechos a imagen y semejanza del energúmeno de la Casa Blanca... ¡qué pena!

¡Amanecerá y veremos!



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Marco Tulio Arellano

Jubilado en Pdvsa

 arellanomt@hotmail.com      @Homugria

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