Santos le pidió a Trump que le dijera a Putin que Maduro no hace la tarea

Desde que el presidente saliente de Colombia, Juan Manuel Santos Calderón, nació está acostumbrado a moverse como guabina en el agua, entre Dios y el Diablo, porque una trayectoria genética en el ejercicio del poder político-económico y militar de su país lo confirma desde el siglo XIX. Época de Independencia, enfrentamientos interfeudales por la distribución y posesión de bienes confiscados a los derrotados realistas españoles. También conoce de primera línea el arte de heredar y manejar medios de información para manipular, chantajear, enriquecerse y filtrarse por las veredas parlamentarias y los pasillos gubernamentales.

De tal manera, tiene un palmarés aquilatado fuera y dentro de las "alturas del poder". Con formación profesional adquirida en centros universitarios de EEUU y una identidad ideológica con el modelo norteamericano de sociedad, no cabe duda que sabe manejarse con las dos manos y clavar puñales mientras ríe o comparte un "tinto" (café) con la víctima. El propio narco político Álvaro Uribe lo conoce y tragó amargo cuando fue traicionado por quien aparentaba ser, otro de sus delfines.

Entonces, uno se pregunta ¿hasta dónde llega este personaje multipolar de la política colombiana cuando le pide (casi con lágrimas en los ojos y de rodillas) a su jefe Trump (EEUU) que cuando se vea con Putin (Rusia), por favor le haga saber que Nicolás Maduro (Venezuela) no sabe hacer la tarea como la que él sí hace desde el Palacio de Nariño? La actitud de Santos hace recordar aquello de que quien se siente cachorro le mueve la cola al amo. Obedece y baja la cabeza cuando escucha el gruñir del perro más grande.

Con esta solicitud-acusación de niño malcriado demostró no solo la falta de jerarquía presidencial sino, además, confirma la débil soberanía nacional que padece la República de Colombia. Demostró, una vez más, el grado de sumisión ante un gobierno imperial dirigido hoy por una figura altanera y provocadora como lo es el dueño de la franquicia del "Miss Universo", donde algunas participantes tienen secretos íntimos con el mencionado propietario.

América Latina tiene una historia vergonzosa, bicentenaria, de tantos "Juan Manuel Santos Calderón" poniendo el lomo para que los presidentes criminales de EEUU pasen el rio, sin mojarse el ruedo del pantalón. Ellos, los Peña Nieto (Mex.), Morales (Gua.), Hernández (Hon.), Solís (CR.), Valera (Pan.), Álvaro Uribe (Col.), Michel Temer (Bra.), Pedro Pablo Kuczynski (Per.) Lenín Moreno (Ecu.), Macri (Arg.) Cartens (Py), entre otros, resumen con acciones políticas y decisiones económicas negociadas el concepto invasor de la Doctrina Monroe con el neocolonial lema "América para los Americanos". Se puede inferir, pues, que carecen de dignidad pero les sobra la lisonja.

Cuando el escolar de apenas 8 años va donde el maestro para que éste le diga al director del colegio que Jaimito está portándose mal, no actúa de mala fe. Simplemente lo hace como un acto de conciencia ingenua y busca la sanción moral para con el terrible Jaimito. Sin embargo, la frívola petición del representante veleidoso de la rancia oligarquía colombiana, lleva el veneno por dentro y la desfachatez por fuera.

Debe recordarse que el titular saliente de la presidencia de Colombia se autoerigió en adalid contra Venezuela. Conoce de primera mano que el Departamento de Estado (EEUU) y las fuerzas militares colombianas, traman con la formación de un "arco estratégico" enfocado una potencial intervención en territorio venezolano. Allí están las siete bases militares gringas en territorio colombiano articuladas con las ubicadas en Curazao, Aruba y Honduras, sumando el potencial militar capaz de producir la invasión a nuestro suelo sagrado.

A Santos no le importa la relación histórica, cultural y comercial de los dos pueblos bolivarianos. Tampoco piensa en los 5.5 millones de colombianos residentes en nuestro país. No se imagina, porque carece de sensibilidad para sentir y visión para advertir, los océanos de sangre derramada en el supuesto negado, de un conflicto bélico colombo-venezolano.

Hay otro "detalle". El arrogante y soberbio Donald T. sabe sacudirse con los pies, al cachorro "entrometido". El pasado 16 de julio del año en curso, se realizó el encuentro Trump-Putin en Helsinki (Finl.) y el infeliz petitorio del discípulo de Francisco de Paula Santander, el mismo que traicionó e intentó asesinar a Bolívar, quedó olvidado en alguna de las cestas de basura, en el Despacho Oval. El gringo bocón no cree en los chismosos.



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Elmer Niño


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