Un potente freno a la hegemonía

Hay muchos gobernantes de diferentes naciones en América, Asia, Africa, Europa y Oceanía, y también de altos funcionarios de instituciones internacionales, que no se atreven a denunciar con valentía cosas que ellos piensan que no están bien, y no lo hacen, por el temor a las represalias que se podrían implementar contra ellos mismos, sus países u organizaciones que jefaturan. Es de esta manera como colaboran a incrementar las ínfulas de algunas personalidades que poco a poco terminan por creerse superiores, omnipotentes y amos del mundo.

Si la mayoría de personas que tienen responsabilidad de gobierno no practicaran en demasía la genuflexión ante otros gobernantes, muy posiblemente hubiera más respeto para con ellos y sus pueblos. Observen como los gobernantes de los Estados Unidos han pretendido y pretenden constituirse en los dueños del mundo, ellos creen que son aupados para que eso sea así y que es por eso como obtienen fácilmente la anuencia de muchos gobiernos para hacer todo lo que se les ocurre: guerras preventivas con ataques bélicos a otros países, bloqueos económicos contra pueblos con pocos recursos económicos, prohibiciones en el desarrollo tecnológico de otras naciones, etc. etc.

Hoy lo correcto es aplicar la denuncia para no permitir que alguien pueda reclamar la supremacía mundial, nadie ni nada puede estar por encima de los derechos de los demás seres humanos; ya hora de buscar la paz y dejar la pugnacidad contra aquellos que no estén de acuerdo con el pensamiento de otros. Denunciar es la única manera de lograr cambiar al mundo, pues ya basta de imponer a la fuerza la forma de ser y proceder de los que se consideran fuertes y predestinados a gobernar el universo; es necesario llegar al entendimiento de que cada quien tiene la libertad de desarrollar su creatividad sin perjuicio de nadie.

De eso está muy consciente el Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez, y es por ello que todos lo vemos como un hombre fuera de lo común, lo que es cierto; porque ya estuvo bueno de mentiras e hipocresías. Ha los pobladores del mundo hay que ayudarlos a ser felices y para ello hay que brindarles posibilidad de cambiar los patrones de existencia, en salud, en educación, en vivienda y en todo aquello que redunde en mejorar su calidad de vida, y por tal razón hay que exigirle a las Naciones Unidas y a la Organización de Estados Americanos que substituyan sus disertaciones estériles y vayan a lo práctico; pero hay que estar claro en que es absolutamente necesario rehacer esas instituciones comenzando por mudarlas del país donde deliberan.

Lo más conveniente es que las Naciones Unidas funcione en Francia, España, o Alemania, solo por tomar en consideración que estos países están equidistantes a todas las naciones del mundo, así como la Organización de Estados Americanos debería funcionar en Venezuela, Panamá o Colombia por estar ellas cercanas a las naciones que integran esa institución. Además, existen sensibles razones culturales, idiomáticas, étnicas, religiosas, etc., etc., que sin duda ayudarían a transformar a cada uno de estos organismos para que en realidad sirvan a la humanidad

De tal manera que el Presidente Chávez con su lenguaje de resistencia a la amenaza de predominio manifestado por los Estados Unidos, no hace más que retomar el que practicara Simón Bolívar y que dejó reflejado en muchos documentos, entre ellos la carta que le dirige al representante estadounidense en Venezuela, Mr. Irving, el 24 de agosto de 1.818. “EN MI NOTA DEL 20 HE HECHO ALGUNAS OBSERVACIONES, AUNQUE CON SUMA REPUGNANCIA, SOBRE LA CONDUCTA DEL GOBIERNO DE LOS ESTADOS UNIDOS CON RESPECTO A NOSOTROS”


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José M. Ameliach N.


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