El espíritu valiente y libertario de los venezolanos

Aunque fue un hecho de carácter local, un suceso que obedeció a una situación específica, propia de las condiciones sociales generadas por el maltrato, tuvo inspiración en las manifestaciones que tenían lugar en Santo Domingo. La conmoción no se propagó más allá de una parte del occidente del país, pero logró provocar una seria alteración del orden en Venezuela. Aquella conmoción fue liderada por un zambo revolucionario venezolano con la intención de buscar apoyo en el pueblo para comenzar un movimiento general en todo el país y así se estableciera una república en Venezuela y con ella lograr la esclavitud. El zambo José Leonardo Chirinos nace en Curimagua, Falcón, el 25 de abril de 1754, hijo único de una indígena  y de un negro esclavo perteneciente a una familia criolla y trabajaba  en una hacienda propiedad del venezolano  José Tellería. José Leonardo se casa con una esclava de nombre María de los Dolores y con quien tiene 3 hijos: María Viviana, Rafael María y José Hilario. El hacendado José Tellería solía realizar viajes de negocios a las Antillas y en más de una ocasión el zambo se embarca como acompañante. Es en la isla de Santo Domingo donde el zambo tiene un intenso contacto con las ideas y prácticas revolucionarias que tienen su epicentro en Francia, las noticias del momento son los levantamientos con tendencias republicanas y la libertad  de los esclavos.

José Tellería se entera del interés que demuestra José Leonardo en esas cuestiones libertarias y comienza a preocuparse, pero en vez de reprenderlo  lo estimula a seguir averiguando sobre lo de libertad e  igualdad, es así que Chirinos se informa bien sobre el proceso que vive Haití, donde los negros esclavos se habían levantado contra los blancos y estaban luchando con éxito para obtener su libertad. De regreso a Venezuela José Leonardo organiza a un grupo de sus amigos y con ellos se reúne en el trapiche de la hacienda Macanillas, Curimagua, Edo. Falcón. Entre estos esclavos se encontraba José Caridad González, un negro congolés muy informado de las ideas de la Revolución francesa. Es el  10 de mayo de 1795  cuando públicamente se conoce que José Leonardo encabeza un movimiento armado con la sublevación de esclavos, negros y mestizos,  y que llegan a la ciudad de Coro con la intención de tomarla. Ellos desde Coro  proclaman la república, la libertad de los esclavos y la supresión o disminución de impuestos, pero en unas pocas horas fueron dominados,  y ejecutados muchos de ellos de la manera de la época: Degollados, a golpes con palos o causándoles múltiples heridas con cuchillo. El cabecilla José Leonardo Chirino fue llevado a Caracas donde es condenado a morir en la  horca en la plaza mayor el 10 de diciembre de 1796, su cadáver arrastrado por algunas calles de la ciudad y por último cortada su cabeza y manos.  La cabeza y las manos de José Leonardo son llevadas a Coro, la cabeza puesta dentro de una jaula y montada en la punta de  un palo a unos 4 metros de alto, las manos clavadas separadamente en tablas, una de ellas  fijada a orillas del camino que lleva a la aduana llamada de Caujarao y la otra, a orillas del camino que conduce a Curimagua.

También, como medidas de desalmado ejemplo disuasivo, la hija y los 2 hijos de José Leonardo son apresados y vendidos como esclavos. La hija Viviana en 200 pesos y los dos hijos, el menor en 120 pesos y el mayor en 150 pesos, y como última medida se hace incluir en el escudo de la ciudad de Coro las tres cabezas degolladas y sangrantes, la de José Leonardo y sus 2 lugartenientes, con el propósito de que sirvan como pública advertencia a quienes tuvieran pensado levantarse contra  el Rey. De inmediato todo retorna a la calma, los españoles usurpadores creen ya nunca más volverán los venezolanos a subvertirse.  Pero aquel ejemplo de José Leonardo Chirino y otros esclavos en la sierra de Falcón, queda muy adentro del espíritu combatiente de los venezolanos que 14 años después se rebelan contra los pérfidos españoles y unos 11 años más tarde, después de pequeñas y grandes batallas, y admirables ejemplos de valentía y pundonor se logra la independencia de Venezuela.



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José M. Ameliach N.


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