Objetivos del intervencionismo suave

Con la indeseable visita la comisión de parlamentarios reaccionarios de la República Federativa del Brasil, encabezados por el exgobernador de Minas Gerais y candidato derrotado de las últimas elecciones presidenciales realizadas en ese país, Aesio Neves, se ejecutó el último acto violatorio de la soberanía política del pueblo perpetrado por la derecha internacional en la presente coyuntura política pre-electoral, venezolana, dirigida a oxigenar a la dividida, desorientada y derrotada derecha golpista interna y mantener la estrategia global del imperialismo y sus aliados regionales, de unir fuerzas y combinar todas las formas de lucha legales e ilegales, pacíficas, violentas y armadas, con el fin de alcanzar la desestabilización, desgaste y ulterior derrota o derrocamiento de la Revolución Bolivariana y Chavista, hoy bajo el mando del Presidente Obrero Nicolás Maduro Moros.

La presencia de la comitiva carioca ha sido precedida por concertados pronunciamientos de grupos parlamentarios del Perú, Argentina, Chile, Uruguay, Colombia, Paraguay y, en menor medida, de otros países de América Latina – muchos de ellos pertenecientes a partidos promotores y defensores de las sangrientas dictaduras militares que ensangrentaron nuestro continente en el siglo pasado - quienes, con el infundado pretexto de la supuesta violación de los derechos humanos, han pretendido deslegitimar la noble y generosa posición constitucional, política y judicial observada por los gobiernos de la Revolución Bolivariana den estos diez seis años de gobiernos del Comandante Supremo Hugo Rafael Chávez Frías y el continuador de su legado político, el Presidente Obrero Nicolás Maduro Moros.

Este concertado movimiento, al cual ha de incorporarse la Ley Sobre los Derechos Humanos en Venezuela, aprobada en octubre 2014 por el Congreso de los Estados Unidos y el Decreto Ejecutivo dictado por Barack Obama, la visita de los impresentables expresidentes Andrés Pastrana (Colombia), Felipe Calderón (México), Sebastián Piñera (Chile), Jorge Quiroga (Bolivia) y Felipe González (España); constituye un hecho sin precedentes en la historia política de América Latina que confirma su carácter extraordinario, con la incorporación del Parlamento de la Unión Europea en donde, los mismos grupos reaccionarios de "populares", liberales, socialdemócratas, ultraderecha y neofacistas, unieron voluntades para apoyar un pronunciamiento insolente, arrogante e injerencistas en contra las instituciones de la República y las autoridades venezolanas democráticamente electas, al exigir – tal jueces de la Nación – la "libertad inmediata e incondicional" de ciudadanos venezolanos procesados por la presunta comisión de graves delitos que han ocasionado decenas de muertos y heridos, grandes daños materiales a la propiedad pública y privada y lesiones al sistema de libertad, garantías y derechos de la que hoy goza el pueblo venezolano.

La extrema gravedad de estos hechos no está solo en los acostumbrados pronunciamientos de dirigentes políticos de la derecha regional y mundial contra la revolución Bolivariana sino que, con desprecio a los principios de Igualdad Jurídica de los Estados y de No Intervención en los Asuntos Internos, la derecha internacional ha decidido utilizar las propias instituciones de sus Estados, como son los Parlamentos, para lanzar sus campañas de agresiones contra la Soberanía política de la Nación Venezolana, al pretender incidir sobre asuntos internos que, conforme al artículo 5 de la Constitución ("la Soberanía reside intransferiblemente en el pueblo …") y el artículo 40 de la misma Norma Suprema ("Los derechos políticos son privativos de los venezolanos…"), los Estados y sus ciudadanos está excluidos de toda competencia en tales asuntos, por lo que, cualquiera que sea su condición civil o política, tales pronunciamientos e indeseadas visitas no pueden ser si no considerados como actos de agresión a la Soberanía Política de la República y del pueblo venezolano.

Dentro de esta estrategia de intromisión grosera en los asuntos internos de un Estado Soberano soportado en instituciones democráticas, pareciera estar presente diversos objetivos que pueden responder a los distintos y cambiantes escenarios presentes en la lucha política y la lucha de clases dentro del proceso de la Revolución Bolivariana, por lo que, a la luz de la ofensiva política de la derecha internacional y el imperialismo contra la Soberanía y el Estado Venezolanos en abierto apoyo a los golpistas internos en el actual escenario pre-electoral, puede estar dirigida a que tales acciones provocadoras obliguen al gobierno bolivariano a ir cerrando los espacios de la insolente intromisión extranjera en nuestros asuntos internos para justificar el ‘Cerco de Hierro" sobre la Revolución y con ello, apelar al uso del embargo y el bloqueo económico y financiero, que pueda crear las condiciones para nuevas intentonas golpistas, la guerra civil y la intervención armada extranjera.

Esta estrategia bien diseñada por los laboratorios de la subversión imperialista no puede ser derrotada solo desde las instituciones del Estado y las maniobras políticas en los organismos internacionales, sino con la creciente y organizada participación del pueblo bolivariano y el apoyo de los movimientos sociales y grupos políticos en los países en donde se genera este tipo de agresión, lo cual favorece la consolidación de la unidad del movimiento de los pueblos en lucha contra el imperialismo y las oligarquías neocoloniales internas.



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Yoel Pérez Marcano


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