Marcos Díaz Orellana y Lester Rodríguez

El Estado Mérida y el Municipio Libertador serán gobernados, durante los
próximos cuatro años, por Marcos Díaz Orellana (MDO) y Lester Rodríguez
(LR), respectivamente. Se espera de ambos personajes una buena gestión,
dados sus antecedentes. También se espera que entre ambos personajes haya
un buen entendimiento y colaboración, sobre todo porque la distancia
ideológica que los separa no es tan acentuada, a pesar que pertenecen a
bandos opuestos. No hay que olvidar que MDO proviene de la Democracia
Cristiana Universitaria en sus tiempos de estudiante de medicina en la
Universidad de Los Andes y que, según se comenta, muchos votos copeyanos
fueron orientados a su favor, en las elecciones del pasado 23 de
noviembre.

La gestión de MDO debería estar orientada de acuerdo con los mismos
principios y acciones en los que se basó su actuación al frente de la
Dirección de Desarrollo Social de la Gobernación de Mérida, que fue lo
que le granjeó la fama de funcionario eficiente y eficaz, reconocida
incluso por muchas personas que se identifican como antichavistas. Así
que él no debería inventar mucho, porque ya tiene la fórmula. Lo que sí
debería hacer, desde ahora mismo, es olvidarse de afanes reeleccionistas,
por lo menos durante los primeros dos años de su gestión, y, por otra
parte, evitar que su nombre e imagen sean reproducidos y publicitados
profusamente en los vehículos del aseo urbano, ambulancias, patrullas,
vallas, medios impresos, etc., porque cómo se gasta dinero en esos
menesteres.

Lester Rodríguez, por su parte, debería olvidarse un poco de una serie de
promesas un tanto demagógicas que hizo durante la campaña electoral y que
escapan de las funciones propias de un alcalde, y concentrarse en cumplir
con lo establecido en el Artículo 56 de la Ley Orgánica del Poder Público
Municipal. Además, debería hacer un esfuerzo para tratar de que su gestión
sea efectivamente apoyada por la Universidad de Los Andes, dadas las
buenas relaciones que aún debe conservar con esa institución, para así
hacer valer ese famoso eslogan (o mito) de que Mérida es una ciudad con
una universidad por dentro.

A MDO y LR los acompañarán, como principales colaboradores, dos personajes
que también merecen un comentario. Se trata de Diógenes Andrade (El
Fantasma) y Carlos Ramos, respectivamente. En el caso de Diógenes Andrade,
como Secretario General de la Gobernación, lo que se le podría recomendar
es que mantenga su perfil de luchador social y se dedique a trabajar por
los sectores más necesitados, fuera de las paredes del edificio de la
Gobernación. A Carlos Ramos, como Gerente General de la Alcaldía de
Mérida, se le podría sugerir que, como funcionario con experiencia en
materia de planificación y presupuesto, que planifique bien y que saque
bien las cuentas, a fin de que a las comunidades se les informe
periódicamente acerca de los recursos de los que se dispone, para no
crear falsas expectativas.

* alportillo@ula.ve


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Alfredo Portillo *


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