Emergencia en Guasdualito

    

  

Esta población del Alto Apure se encuentra gravemente afectada por la crecida del río Sarare y algunos de sus caños.

Para este momento se encuentran afectadas más de 38 mil personas quienes exigen verdadera atención por parte de las autoridades competentes.

El llamado que hacemos quienes nos encontramos en esta situación, es atención y respeto. Muchos inconvenientes se han presentado no solo por la arremetida del agua, sino también por la poca y tardía respuesta por parte del gobierno estadal.

No haría falta mencionar esta última dificultad si solo se tratara de un detalle o algo secundario. Pero no, el impacto negativo de la participación de la primera autoridad del estado, hace inevitable voltear y detenerse en ello, aunque solo desearía escribir para pedir calma a los afectados, y apoyo coordinado por parte de las autoridades.

La práctica de censurar medios, de maquillar la información que sale de Guasdualito, y el tratamiento politizado y sectarista en la coordinación de la situación, solo trae como consecuencia el desprecio de una población que pide a gritos y necesita respuestas a su emergencia.

No sé qué le dice el gobernador Carrizales a los ministros que llegan a estas tierras inundadas, pero las palabras y actitudes de estos altos funcionarios evidencian que les mete un "filtro" que impide que estos se conecten con la sensibilidad de los 

pobladores quienes ya perdieron años de inversión y trabajo.

La declaración de la EMERGENCIA de parte del Presidente de la República Nicolas Maduro por fin acaba de ocurrir... más vale tarde que nunca.

El enormísimo malestar de los habitantes de Guasdualito con aquellos que tienen los medios y recursos para atender la emergencia, valga decir, la gobernación y el gobierno nacional, a ocurrido por varias razones. La primera de ellas fue el intento de politizar la catástrofe por parte del gobernador y de una de sus diputadas. En segundo lugar, por la actitud arrogante e insensible del gobernador en sus declaraciones. En tercer lugar porque ante las consecuencias de repudio que generaron sus acciones y palabras, rematan atropellando a un periodista de alta estima para esta población como lo es Carlos Barco; y en cuarto lugar, como si no le bastaba la envestida hacia el periodista, arremete tambien contra "radio fe y alegría", quienes no han hecho otra cosa que informar. Parece que informar es delito.

Ante esta inundación natural, y ante la inundación de la arbitrariedad de Ramón Carrizales, lo más importante es remarcar el llamado al gobierno nacional y a todo el país, a la sensibilidad, a la solidaridad, a la planificación y acción coordinada, en aras de que este pueblo pueda superar el traumatismo actual.

 



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Juan Carlos Rodríguez Torres


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