El clima y los expertos

Georges Clemenceau, médico, periodista y político francés, primer ministro y jefe de gobierno durante el régimen de la Tercera República dijo algo esencial: que la guerra es demasiado importante como para dejarla exclusivamente en manos de los militares. Pues esto mismo puede decirse respecto a multitud de asuntos humanos en el plano personal y colectivo, en relación a sus correspondientes especialistas. Por ejemplo, mi salud, tu salud, es demasiado importante como para dejarla exclusivamente en manos de los médicos (en un asunto grave he tenido la oportunidad de poder corregir las deficiencias o incompetencia de los expertos), mi sentido, tu sentido de la justicia, en manos de los jueces, nuestros intereses en manos de administradores, etc. Pues bien, el asunto del clima planetario es demasiado importante como para dejarlo en manos exclusivamente de los científicos (meteorólogos, en la medida que haya ciencia en la meteorología). Cuanto más conocedores de una materia determinada, más peligro de error o de ser engañada la población. La deformación e incapacidad para una evaluación holística de la fenomenología que sea en sus manos, son la causa de sus errores y luego de sus mentiras. El panorama general que nos presenta la vida en la sociedad de cualquier nación y en general en el mundo de estos tiempos, y el grado de confianza que nos inspiran cualquier institución nacional o internacional de la clase que sea, especialistas y organizaciones de especialistas, es cada vez más decreciente y la confianza acabará siendo nula…

Esta materia del clima mundial y local, tan delicada como la salud pública o como la guerra, está en el primer plano de la preocupación progresiva desde luego en países amenazados por una sequía galopante, como España. Hay "detalles", como son los chaimtrails, aviones que velan o ciegan a veces los cielos con estelas que cubren zonas a la vista de todos; hecho al que en ningún parlamento se ha dado hasta ahora una explicación convincente y arroja todas las sospechas. La AEMT ha pasado de negar la manipulación del clima, a publicar hace días un artículo en donde reconoce que existe una "modificación artificial del tiempo" a "nivel mundial". En este escrito aparece recogido que en más de 50 países del mundo existen mecanismos que posibilitan cambiar de forma artificial el tiempo, pero no se detalla en qué lugares exactos de planeta se lleva a cabo esta modificación, aunque deja caer que en España sí se producen.

La controversia, la confianza o desconfianza en la AEMT y en cualquier organización en torno a este asunto, incluido, naturalmente, el Comité de Expertos de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), sólo se pueden decidir con evidencias. Y la evidencia de momento en España es que hace un año que prácticamente no llueve y la nieve, que llena los pantanos, al menos en el centro de la península, ha sido muy escasa y sólo en las altas montañas…

El caso es que vivimos tiempos en los que el engaño y la tentativa de engaño están a la orden del día. Pero cada día que pasa es más difícil ser engañados, cómo ha sido engañada por el poder y los poderes públicos toda su historia el ser humano. Las tecnologías de la comunicación y la Internet despejan lo suficiente a las poblaciones como para desarrollar en estas su sentido crítico, que contrasta con su pasado acrítico en asuntos como el de su salud o éste del clima que tanto le afecta en la medida que todo ser viviente depende del agua. En contraste con el ayer en el que la vida colectiva y las decisiones de los poderes eran opacas, el sentido común, la intuición y ¡por fin! el deseo de no ser engañados abandonando el ser humano su proverbial necesidad de "ser engañado" para vivir más tranquilo, se imponen cada vez con más obstinación en una sociedad levantada sobre constantes mentiras, constantes engaños y constantes intentos de no respetar absolutamente nada. El clima en este caso ha sido el último bastión. Ignoro cuándo empezó a intentarse controlar el clima. Ahora se ha convertido en la principal materia de preocupación, mientras otras materias -las guerras, por ejemplo- ocupan a las sociedades como si no pasase nada… en la Naturaleza.

Pero una cosa es cierta: si el clima se ha controlado, ¿es España uno de los países "canallas" elegidos para sustraerle a la lluvia? Y en segundo lugar, si no es así, más cierto sería que todos los intentos de modificar a voluntad el clima, tanto del planeta como de zonas del mismo a elegir, han fracasado. Porque cuando llueve algo, ocurre una de estas dos cosas: o las gotas de agua son cada vez más pequeñas hasta producir efecto de pulverización, o son torrenciales. Total, que todo parece probar que el calentamiento global sigue y que los intentos de controlar el clima han fracasado con estrépito. La "hora de la verdad" que despeje tanto engaño y tanta mentira en torno al delicado asunto del clima planetario, está a punto de llegar. Y esa hora será cuando ya no vuelva a salir agua del grifo del lavabo, ni por la cisterna del váter… El caso es que aquí encaja la alegoría bíblica del Luzbel que desafía Dios y es arrojado a los infiernos. El hombre que se cree superior a todo y que cree poderlo todo, se ha propuesto desafiar a la Naturaleza y controlar el clima. Pero está viendo, están viendo, todos los expertos que lograrlo es imposible y, por los resultados que está viendo la población española, perecerá en el intento…



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Jaime Richart

Antropólogo y jurista.

 richart.jaime@gmail.com      @jjaimerichart

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