La oposición venezolana: un cascaron vacío

Conversando con algunos amigos de la oposición, aprecio como añoran los tiempos que movilizaban a millares de venezolanos y pensaban en sus adentros, que estaban a las puertas, nuevamente de asumir el gobierno en Venezuela, pues, además de seguidores, a la sazón, tenían capacidad para movilizar a miles de personas que se dejaban seducir por los cantos de sirenas del liderazgo opositor.

Contaban también con un contexto internacional que los favorecía, los aupaba y financiaba. Pero todo eso se ha esfumado. Los errores cometidos, las aventuras desenfrenadas por llegar al poder, las ambiciones personales, la falta de propuestas al país y luego los procesos de corrupción en los que se empantanaron a la par de las alianzas extranjeras con indeseables para lograr sus propósitos, les fueron minando poco a poco, sin que ellos, apenas lo sintieran, sus fuerzas y sus ánimos.

Su liderazgo, continuó utópicamente lanzado frases al vacío, auto alabándose de un liderazgo, que progresivamente se esfumaba, hasta disiparse, volatizarse y convertirse en un verdadero Cascaron Vacio, algunos dirían, un verdadero Elefante Blanco.

Y cuando hablo genéricamente de la oposición, no me refiero, al pueblo oposito. Debemos reconocer que existen descontentos con la Revolución Bolivariana, por diferentes motivos. Eso es perfectamente válido y aceptable: hay quien la adversan por razones política e ideológica; otros porque no ven resueltos problemas sociales y económicos que todavía nos afectan; otros porque añoran gobiernos anteriores donde medraban parasitariamente y algunos porque ingenuamente creyeron en un liderazgo opositor que les ofrecía el paraíso. Esa es la verdad, había esa diversidad de sentimientos, que en un principio, el liderazgo opositor, de alguna manera, los cohesionaba, pero que luego, se fue apartando de él, desligándose hasta marcar una distancia tan profunda que los separó totalmente.

Ese amasijo de intereses y sentimientos que otrora, canalizaron, se fue evaporando, perdiendo perspectivas, deprimiéndose y perdiendo esperanzas. Buscaron otras alternativas, se dedicaron a sus quehaceres diarios, perdiendo interés por la política y aunque todavía los une, esporádicamente, el odio, ya no tienen la misma contundencia ni el ímpetu inicial. Así está la masa opositora, entre confundida y desesperanzada.

Pero el Cascaron vacío al que hago referencia, no es a la masa opositora hoy dispersa y sin esperanzas, sino, al que fue otrora su liderazgo, hoy dividido, auto exilado, desligado totalmente de la realidad nacional, que cuando despierta de su sueño, y propone algo, se da cuenta que existe otra Venezuela, que desconoce, que en su ausencia se ha formado y a la que ya no pueden interpretar, mucho menos dirigir.

Ese Cascaron vacío, lo constituyen hoy, en política actual de Venezuela, los llamados partidos políticos opositores de la derecha y su decaído liderazgo. Se mantienen como la amibas, reacción por estímulo. De vez en cuando utilizan las Redes Sociales o declaran en forma estridente para logar uno que otro titular, pero el fondo saben que ya no representan a nadie, que algunos partidos se han convertido en verdaderas cúpulas familiares o grupos de amigos, a la espera de alguna oportunidad o chance par enchufarse, porque aspiraciones de poder, olvídense. Lo propio, para ellos, es sobrevivir, para mantenerse en los mentideros políticos, sin ninguna aspiración, que no sea coaligarse con algún factor de poder para obtener cargos y cierta esfera de influencia. Esa es la cruda realidad.

Los partidos políticos que hoy dicen representar a la ciudadanía opositora, requerirían voltearse como una tripa, para tener una nueva imagen, deslastrarse del liderazgo tradicional que los ha conducido por la calle de la amargura. Esto no es fácil y cada vez que intentan revivir el pasado, salen con una nueva propuesta, que más que unirlos, los divide.

Por ejemplo, necesitarían realizar mesas de conversaciones, dialogar, para autocriticarse, enmendar errores y buscar nuevos objetivos y propuestas, pero no lo hacen, por el contrario, actualmente, ya algunos han propuesto, realizar una Primarias, para buscar candidatos presidenciales.

Esa propuesta en vez de unir, los separa, porque, con la modestia que tienen, cada uno de eso viejos líderes que han frustrado a las masas opositoras, se cree el Candidato Perfecto, se pelean a cuchillo por la nominación y los llevará a nuevas divisiones y sub divisiones.

Un viejo amigo, hoy opositor, me decía, mira Sotillo, a veces voy a la Plaza Altamira, y me lleno de nostalgia, imaginándome los millares de personas que aquí aglutinábamos y la oportunidad que desaprovechamos. Pero pienso que esos tiempos, por lo que veo no volverán. Así está mi amigó y pienso que la mayoría de la ciudadanía opositora, desilusionados, llenos de desesperanza, cansados de un liderazgo que nunca entendió a Venezuela y buscó en su desespero la ayuda exterior y aliarse hasta con indeseables, para inventarse enemigos, luchar contra ellos y volver a la mieles del poder. Pero sucedió, que aquí en Venezuela, los Molinos de Viento, es un pueblo, que ya cansado de tanta demagogia y de un pasado cuarto republicano al que rechazan volver, movió sus aspas contra ellos y los frenó en su intento de retrotraernos al pasado. Al Cascaron vacio del liderazgo y sus estructuras partidistas desgastadas, les constará un mundo retomar de nuevo iniciativas para presentarse como alternativa, sobre todo, porque no tienen una propuesta de poder, mientras tanto, con todo y las críticas que puedan hacerse, el proceso revolucionario se cohesiona y retoma espacios, se oxigena, consolida alianzas estratégicas con otras naciones y vuelve poco a poca al reconocimiento internacional.



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Jesús Sotillo Bolívar

Docente en la UCV

 jesussotillo45@gmail.com

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