Desde los tiempos de Ramón Guillermo Aveledo

Escrutando detrás del choque Capriles-Chuo Torrealba (V)

Si nos atenemos a los hechos, a lo dicho por distintos factores, dentro y fuera de la MUD, pareciera haber sólo una discrepancia acerca de  manera como se maneja ese ente “coaligado” y en consecuencia con quien ahora la preside, Jesús Chuo Torrealba.

            Como señalamos en la entrega anterior, Henrique Capriles aspira que Torrealba  se ponga “a un lado”; es decir se vaya. Pero en esa oportunidad, lamentó y rememoró los tiempos cuando Ramón Guillermo Aveledo presidía el organismo, enfatizando aquella etapa como ideal, uno no sabe si exactamente para él o para la MUD toda.

            Pero al revisar las razones dadas por Aveledo para presentar su renuncia en la MUD, encontramos lo que sigue:

            “Me voy porque no quiero contribuir a la discordia dentro de la MUD”. Y luego agregó:

             “La unidad es mucho más que un edificio de lego al que se derriba de un manotazo para después rearmarlo a su gusto y ponerle una banderita”.

             De lo anterior se deduce la existencia entonces también de intensa lucha interna en el organismo, las pretensiones de algunos de controlarla y “ponerle una banderita”. O lo que es lo mismo ponerla al servicio de un líder o una precandidatura presidencial como ahora mismo también denuncia Chuo Torrealba.

            Denunció Aveledo que en los últimos meses “una campaña artera y sañuda se ha desarrollado contra la Unidad y su instrumento, la Mesa de la Unidad Democrática, y se ha escogido a fin de golpearla, disparar contra su vocero y servidor”.

            Lo que revela que el estado ideal del cual habló recientemente Capriles, en contraposición a Torrealba, no parece más que un reflejo de los intereses suyos ahora. Aveledo fue igualmente víctima de los disparos de quienes no le creyeron útil a sus fines.

            En esa oportunidad, la de la renuncia de Aveledo, éste dijo entre otras cosas:

            “La Salida” – se refiere a la línea política insurreccional impuesta por Voluntad Popular con la aceptación de hecho de Capriles, “fue difícil de enfrentar. Las protestas en la calle tomaron su propio desarrollo y uno tiene que ver la forma de canalizarlo, porque esa era mi función, pero no tenía las herramientas para canalizarlo porque soy percibido como alguien que está en línea contraria, y no como alguien imparcial, y la verdad no lo era, tenía mis opiniones. Ahí dije que era mejor separarme”.

            Si le damos valor exacto a las palabras de Aveledo, su renuncia la determinó su imposibilidad de controlar a quienes adelantaban planes y acciones por encima de lo acordado en la MUD y de lo él, como su Secretario Ejecutivo, debía adelantar y promover.

            ¡Cómo se parece lo entonces dicho por Aveledo a lo que ahora Jesús Chuo Torrealba!

            Lo dicho hasta aquí sobre Ramón Guillermo Aveledo, el anterior Secretario Ejecutivo de la MUD, contradice lo dicho por Capriles el evaluar esa etapa.

            Pero hay mucho más sobre las razones que impulsaron a Aveledo a renunciar seguir al frente de la MUD.

            La MUD, dijo “tenía un desafío. El 10 de febrero –  habla del año  2014 – “anunciamos que acompañaríamos las marchas de la prensa el 11 y de los estudiantes el 12. También decidimos por consenso enfocarnos en ampliar la mayoría social, concentrándonos en los temas económicos y el llamado de atención para la renovación de los poderes públicos”.

            Esta afirmación e información dada por Aveledo toca un tema crucial y ante el cual los componentes de la MUD chocan como frente a una muralla. Deben haber factores muy poderosos que bombardean contra eso por lo escabroso y las expectativas creadas en el venezolano casi todo, lo que multiplica las  dificultades en la oposición y los factores externos que dentro de ella tienen voceros, para encontrar puntos de entendimiento.

          Quizás, por eso mismo, por la necesidad de desdeñarlo, por lo que en sí implica desde la perspectiva de clase e intereses en pugna y el deseo irrefrenable de algunos de llegar al poder a como dé lugar, como dijo Aveledo, “una parte de los partidos de la Mesa de la Unidad lanzaron “La Salida” el 23 de enero, obligándonos a dejar para el 24 el acostumbrado acto de la plataforma opositora”.

            Si bien es verdad que “La Salida”, se le atribuye a Leopoldo López y su partido Voluntad Popular (VP), también es cierto que en la MUD se optó por convalidarla en la práctica, mediante el silencio y en veces con posiciones muy acomodaticias. Al revisar aquellos acontecimientos, es poco probable se hallen elementos para demostrar de hecho que Capriles hubiese estado opuesto; quizás, lo más probable, optó por esperar los hechos se desencadenasen para pescar en río revuelto y menos por preservar la unidad.

            Steve Ellner, historiador y politólogo norteamericano, nos ha dicho que “Torrealba propone una apertura de la MUD hacia los sectores sociales que va más allá de los partidos políticos”. Y al respecto agrega, “Primero Justicia no acepta la posición de Torrealba de repartir las representaciones tomando en cuenta méritos de personas no provenientes con alto nivel de votantes”.

            Esta autorizada opinión envuelve dos cosas, que la MUD haga definiciones programáticas en cuanto a sus ejecutorias para enfrentar desde un hipotético gobierno los problemas que herede y que se le abra la oportunidad de participación, hasta como candidatos a ocupar cargos electivos en el aparato estatal a personas con méritos para ello, sin que necesariamente pertenezcan o no a partidos de coalición opositora.

            Para el analista mencionado, las discrepancias entre Capriles y Torrealba, las cuales se manifiestan cuando el primero exige que el segundo “se ponga a un lado”, es decir renuncie a su cargo de Secretario Ejecutivo de la MUD, responsabilizándolo del fracaso de la política opositora, tienen una doble perspectiva, la inherente la condición estrictamente política, las relaciones entre partidos y al modelo gobierno que cada uno de ellos concibe y se cree representar.

            Este último asunto, a nuestro parecer, tiene una importancia sustancial, tanta que a lo interno la MUD no lo debate, porque sería como jugar adelantado y acelerar el proceso de deterioro y desunión, más cuando el espacio del cual hemos hablado antes, llamado de los NI-NI, cada día se ensancha más, exige una opción sobre todo radicalmente distinta a las viejas y anquilosadas fórmulas del Fondo Monetario Internacional a las que  los más conservadores. AD, PJ y VP, son adictos y muy comprometidos. Pero esto, que ya dije un viejo amigo gusta llamar como estructurales, tiene mucho peso a la hora de llegar acuerdos políticos y genera mucha desconfianza.

            Para cuando escribía esta parte, 09 de febrero, Jesús Chuo Torrealba, anunció la creación de “una Junta para reestructurar la MUD”. La misma estaría integrada por Enrique Márquez de Un Nuevo Tiempo, José Ignacio Guédez de Causa R, Juan Carlos Caldera de PJ y el propio Torrealba, quien la preside.

            Obsérvese que en la misma no aparecen AD y Voluntad Popular, de los llamados grandes, que según las cifras del CNE en las contiendas electorales por sí solos, no lo son tanto. Pero aparece UNT, de Rosales, que ha estado un tanto distanciado de la MUD, según lo que hemos recogido de ciertas fuentes y Causa R, una fuerza minúscula.

            Torrealba todavía se atrevió a afirmar, como si estuviese anunciando algo trascendente y definitivo para resolver la crisis que maniata a la MUD, lo que sigue:

          “La reestructuración va más allá del tema cosmético, más allá del planteamiento del Sec. Ejecutivo”.

            No obstante esa frase como para el engalanamiento, no se atrevió a adelantar sus aspiraciones.

            Pero sin entrar a evaluar las razones de esa distribución que sólo se limitaría a una “reestructuración” organizativa y quizás el reparto de responsabilidades a refrendar en otro escenario con posterioridad, sería bueno, tomando en cuenta lo que ahora se debatirá, sobre la base de lo que hemos recogido de las diferencias entre Capriles y Torrealba, sobre todo por lo dicho por Steve Ellner, tomar en cuenta lo que al respecto ha adelantado Luis Vicente León de Datanálisis, a quien se le tiene como un importante asesor de la MUD y que pareciera un adelanto contra las aspiraciones del todavía Secretario Ejecutivo de la MUD:

            “Las organizaciones políticas grandes, con alto respaldo popular no pueden tener el mismo peso que los chiquitos”. “En verdad que todos pueden participar y proponer. Pero no es verdad que todos pueden decidir y dirigir a la vez. Eso tiene que definirse”.

            Esta opinión que no es sólo de quien la emitió, junto a lo relativo a las propuestas económicas, seguirán amargándole la vida a alta dirigencia de la MUD aun después de la reestructuración.

            ¿A todas estas, cómo andan las cosas en el gobierno? ¿Volvemos sobre ello y el futuro inmediato?



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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

 damas.eligio@gmail.com

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