Vientos de la sabana

Un trago Almagro

Hacer añicos la revolución Bolivariana y Chavista, pulverizar la Constitución y erradicar de la tierra cualquier vestigio de soberanía del país especialmente de sus recursos hidrocarburos y minerales, son las pretensiones del imperialismo norteamericano a través de una multiplicidad de acciones que a lo largo del devenir de la historia contemporánea ha demostrado con sus injerencias y ataques.

El balbuceo de sus títeres apátridas que hacen vida en Venezuela, ese grupito reducido de oligarcas que se creen que están por encima de las mayorías, no son más que las repeticiones de un viejo libreto usado para someter a los pueblos, subyugarlos, desesperarlos, dividirlos y confrontarlos para luego, justificar una intervención armada extranjera que llegara como mandada de la Divina Providencia para apaciguar los ánimos derrocar los gobiernos legítimos y en nombre de la libertad y la democracia asirse del poder político y dejar el camino expedito a las transnacionales para el saqueo. Allí no habría grito ni reclamo, simplemente arremeterían con todas sus fuerzas asesinas bajo el silencio cómplice de medios y organizaciones de derechos humanos. Así ha sucedido en el mundo entero, inclusive en Venezuela, ese mismo Ramos Allup anunció la suspensión de garantías en noviembre del 89, seis mil muertos en el caracazo y los medios callaron el caso, aún no hay responsables y las ONG de derechos humanos voltearon la mirada de Venezuela y los políticos de la cuarta república escurrieron el bulto, mientras aún familiares de las víctimas esperan justicia sobre esa masacre.

En esa iracundia por asirse del poder este mismo Henry Ramos Allup, en su desfachatez que lo caracteriza sueña con la pronunciación de la OEA y la intervención de la carta Democrática. No necesita mucho rogar a su secretario general Luis Almagro, un bandolero de la política que tiene un océano de odio contra el pueblo venezolano, contra el proyecto socialista y contra nuestra Constitución Bolivariana; un delincuente vestido de diplomático que está a los servicios de los intereses de ese grupo transnacional imperial que quiere destruir la patria, el suelo de Bolívar, los sueños y las esperanzas del pueblo noble y humilde venezolano.

Un poco más un poco menos esto dijo Allup con Oppenheimer de su conversación con su compinche Almagro: “Sí, pediremos que se aplique la Carta contra Venezuela, pero antes es necesario contar con los votos, porque están allí los países del Caricom que reciben mucha ayuda del Gobierno venezolano, es un mecanismo, hemos recibido la receptividad de Almagro y hemos estado muy diligentes en el congreso de Chile, la Unión Europea, y la Intenaconal Socialista. Estamos tratando de afinar los mecanismos para evitar tropiezos, porque sino, el Gobierno venezolano lo tomaría como un triunfo diplomático. (…)Nosotros vamos a promover esa enmienda y vamos a ir a elecciones de los Tres Poderes a ver que pasa.(…) Hay gente en las Fuerzas Armadas que protegen a narcotraficantes, por eso no es descabellado un golpe de estado, Maduro debe renunciar al poder, pero hay el peligro de un golpe de estado pero que no nos permita a la oposición acceder al poder.  No tendremos problemas para escoger un candidato a la presidencia aunque sea a los 30 días después de la ausencia absoluta del Presidente”. 

En esas conspiraciones andan. Almagro se ha convertido en un acérrimo enemigo de Venezuela y no se ha vuelto a pronunciar sobre la aplicación de esa supuesta carta democrática que sólo beneficia a sus intereses es porque en esta región los votos no le dan, y no le dan porque pese a toda esa arremetida para sabotear la economía nacional, la baja de los precios del petróleo en el mercado internacional, la guerra económica, el pueblo, las grandes mayorías, están consciente del esfuerzo del proyecto socialista por seguir construyendo una vida digna, soberana e independiente. Donde la inclusión ha sido y es fundamental en el devenir de nuestras sociedades.

Rechazamos esos ataques de Almagro, esas ansias retorcidas y protervas, por ser alfombra de quienes osan acabar con las esperanzas de un pueblo. Llamamos al más alto sentido de patria. Exhortamos a la combatividad en todos los terrenos, en especial a sumar voluntades a la conciencia, a la comunicación permanente, a la unidad en batalla y discurso contra esta y todas los engaños de la oposición de mil cabezas, este cancerbero opositor que persiste en tomarse a como dé lugar del palacio de Miraflores, para poder hacer sus negocios con los recursos que pertenecen a todos los venezolanos y venezolanas.



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Geovanni Peña

Diputado a la Asamblea Nacional. Militante del PSUV.

 santanajerez@hotmail.com

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