El Espejo

¿Quién dijo miedo?

Días atrás escuché a un periodista hablar sobre el miedo. Decir que no había que tener miedo. Que el miedo no podía ser causa de que se perdiera la libertad en Venezuela y alertaba sobre la cobardía. Considero respetable que alguien hable en esos términos. El miedo como tal, como actitud que pone en grave riesgo principios y la propia dignidad, es inaceptable. Porque al fin y al cabo el miedo es un sentimiento que invade a todo ser humano, pero que precisa ser controlado. Siempre he creído que el problema no es propiamente el miedo sino contar con suficiente ánimo, en situaciones complejas y delicadas, para sobreponerse a él. Que es lo que define el verdadero valor.

¿Por qué asumo este tema en esta columna? Dudé hacerlo por tratarse de algo muy ligado a la condición humana. Nunca me gustó contrastar miedo y valor; temor y coraje. Ya que a mi modo de ver, ni el valor ni el miedo son actitudes absolutas en las personas. Respeto por igual a quien manifiesta miedo en determinada circunstancia como al que muestra valor. Es más, sospecho de aquellos que alardean valor con el propósito de escarnecer a los que reconocen el temor que los embarga.

Más de una vez, en situaciones concretas, los valientes se tornan miedosos y viceversa. Todo es relativo en la vida.


Pero lo que me saca la piedra, lo confieso, es la impostura. La falsedad en el tratamiento del tema. El juego oportunista. La versión acomodaticia convertida en argumento y, sobre todo, la pretensión de auto atribuirse valor y remitir la cobardía a los demás. Molesta aún más que se juegue con sentimientos de honda raíz humana y se los pretenda convertir en miserable expresión politiquera. Porque no sólo he escuchado hablar al periodista de marras del miedo de la sociedad, es decir, de los otros, sino a buena parte de los dirigentes de la oposición y a los medios que la manejan.

¿Se trata de una manipulación política? Obviamente sí.

Se quiere es imponer la especie de que hay un grupo de venezolanos investidos de valor tratando de sacar al resto de los venezolanos de la charca del miedo en que vive. Esos valerosos ciudadanos aprecian que los habitantes de este país son unos cobardes arrodillados ante un poder dictatorial, hegemónico y represivo. Por supuesto que nada de esto es cierto. Si algo caracteriza al venezolano de todos los tiempos es su valor. Valor entero y compacto para hacer frente a cualquier riesgo, desde los que cotidianamente se plantean, hasta los que surgen en situaciones de excepción. Venezuela no es un pueblo de cobardes, y por eso que la pretensión de aquellos que podríamos llamar "ideólogos del miedo de los otros" agrede a sus compatriotas. Los tratan con la proverbial manera que tiene el pensamiento de derecha de agraviar al pueblo. La actitud de atribuirle al común de los venezolanos la condición de miedoso, forma parte de la fraseología descalificadora contra el pueblo raso, de a pie, que la oligarquía emplea a diario: chusma, zarrapastrosos, desdentados, negros, niches, horda.

En Venezuela no hay miedo.

En el chavismo, que es mayoría, no lo hay. Y me atrevo a decir que tampoco lo hay en el pueblo de oposición, aún cuando quizá sí en sus dirigentes.

Pero hablemos claro: cuando descaradamente se violan la Constitución y las leyes no hay miedo o simplemente se miente. Cuando los líderes de la oposición y los medios dicen lo que les da la gana, desde insultar al Presidente, a jueces, fiscales, diputados, ministros y funcionarios de cualquier nivel, hasta llamar a los militares a irrumpir contra el Estado de derecho y la democracia, una de dos: o no hay miedo o no hay dictadura. Porque en una dictadura nada de eso se puede hacer, y si se hace se paga con la vida, la prisión, la tortura o el silencio. Por eso me río cuando escucho a los "valientes" voceros de la oposición despotricando del gobierno y, al mismo tiempo, hablando de miedo. Arribo entonces a la conclusión de que el miedo sólo está en aquellos que lo endosan a los demás, con lo cual despiertan sospecha en la colectividad por aquello de que el miedo es libre. Cabe preguntar: ¿dónde está el miedo? ¿En el liderazgo opositor o en el pueblo? Todos sabemos donde: está en la mentira.


El dinosaurio

La OEA no cambia. Es una institución inmutable. Petrificada. Cada vez más parecida a los dinosaurios que sobreviven en el cine. Pero está ahí como símbolo del pasado. En realidad no puede ser de otra manera. Su estructura y principios fueron concebidos para determinada realidad hemisférica, en un tiempo histórico ya ido, es decir, con la mentalidad de "patio trasero", obedeciendo a una concepción consular. Se trata de un organismo ideado para dominar.

Para violar la soberanía nacional, imponer regímenes a espaldas de los pueblos e invadir países cada vez que razones imperiales lo imponen.

Por eso el ex canciller cubano Raúl Roa -contemporáneo en edad y dignidad del venezolano Ignacio Luis Arcaya- llamó a la OEA "ministerio de colonias".

En la actualidad regional la OEA no tiene razón de ser. La realidad de la dependencia y el vasallaje político y económico que le dio origen, cambió. Pero la obsoleta institución se esfuerza por sobrevivir. Al extremo de que como ya no puede repetir sus políticas debido a la nueva correlación de fuerza, su actividad se manifiesta a través de organismos adscritos cuyas actuaciones no reflejan la nueva realidad institucional, política y social latinoamericana. Es lo que explica las insólitas actuaciones de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y otras piezas de museo. ¿Por cuánto tiempo se mantendrá esta situación? O mejor, ¿hasta cuándo un cadáver muerto y requetemuerto, deplorable refugio de burócratas, pretende encarnar a pueblos y naciones que marchan en dirección opuesta a la concepción que le dio origen?


LABERINTO

La marcha universitaria
del pasado miércoles tuvo un aspecto positivo: no hubo violencia. Pero al igual que la del 1° de Mayo que contó con pocos trabajadores, ésta tuvo pocos estudiantes.

De nuevo se puso de manifiesto cómo decrece el poder de convocatoria de la oposición...

Aunque usted sí lo crea:
la oposición está desesperada porque no se presenta en el país un caso de gripe A. Está tan desesperada que sostiene que el Gobierno oculta los casos que hay...

Un banco,
cuyo dueño estimula desde un medio la desestabilización, no aguantaría una auditoría de Sudeban si el organismo se decide a hacerla. El hueco que tiene lo tapa con notas estructuradas chimbas...

Con el pretexto
de luchar contra la droga, varios países latinoamericanos realizaron maniobras navales conjuntas con EEUU la pasada semana, durante cinco días, en Cartagena. Venezuela fue excluida. ¿Qué hay detrás de esas maniobras?...

Dick Chenney,
inefable ex presidente norteamericano, defensor de la tortura y gran beneficiado con los contratos de reconstrucción de Irak, encabeza la oposición ultra a Obama porque, según él, éste arriesga la seguridad nacional...

Mario Benedetti,
brillante intelectual, siempre leal a la causa del hombre, escribió una vez: "en la calle/codo a codo/ somos más que dos".

Era el sentido que tenía del compromiso político y social.

De él perdurará su hermosa visión de la vida.

jvrangelv@yahoo.es


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José Vicente Rangel

Periodista, escritor, defensor de los derechos humanos

 jvrangelv@yahoo.es      @EspejoJVHOY

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