Las medias de los medios

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Todo un escándalo intentó armar Notitarde con el caso de la supuesta agresión por parte de funcionarios de la Policía de Valencia en contra del reportero gráfico , Wilmer Escalona, a quien, según el tabloide , le fue despojada la información de la cámara fotográfica (compact flash) cuando éste en el hospital central de Valencia realizaba la cobertura informativa del suceso en el que niños de varias escuelas bolivarianas se intoxicaron al ingerir comida suministrada a través del Programa de Alimentación Escolar (PAE).

Haciendo sensacionalismo del más burdo y grotesco, el diario en lugar de informar a sus desprevenidos lectores sobre las causas y consecuencias del accidente, se dedicó, durante varios días, a tergiversar todo lo concerniente a la supuesta agresión contra el camarógrafo, cuando periodísticamente lo realmente noticioso fue indudablemente la intoxicación de los escolares. O sea, simple y llanamente, que para el irresponsable periodista de la fuente, así como para el director del pasquín, lo importante no era informar adecuadamente a la población sobre la delicada situación de los menores, sino armar un escándalo con el fantasioso aquelarre, exagerado y magnificado por Notitarde al mejor estilo de Martín Romaña.



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Y no vayan a creerse los amigos lectores que Notitarde hace lo que hace por ingenuidad, o porque no sabe jerarquizar la información. Todo lo contrario, el director de ese periódico, Laurentzi Odriosola es un connotado “ilusionista” que desde el espacio que ocupa ha transmutado en un viscoso y sórdido adulante de la derecha valenciana, antichavista desde la próstata hasta el riñón, que desde el mismo momento en que Chávez asumió la Presidencia puso al tabloide al servicio del fascismo y el golpismo, asumiendo el papel no de periodista sino de fiel mandadero de los dueños de la empresa editora.

Es por ello que metódica y sistemáticamente este gris personaje de las mil y una mentira, utilizando algunas técnicas y artilugios deleznables, manipula a diario la información con el sólo propósito de crear matrices de opinión en contra del presidente Chávez , y en el caso que nos ocupa , para presionar al nuevo alcalde de Valencia Edgardo Parra, para que éste satisfaga sus sórdidos intereses y los de los Dewitz, familia que utiliza el periódico como una pistola para disparar mentiras a mansalva contra todo lo que huela a chavismo.



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El caso de los niños intoxicados y la supuesta agresión en contra del fotógrafo Wilmer Escalona es apenas uno de los tantos ejemplos que pudiéramos colocar para explicar como el diario Notiarde sacando informaciones de contexto, inventando noticias, utilizando palabras ambiguas, titulando de manera engañosa, generalizado situaciones, recurriendo a clichés, lugares comunes y verbos mal empleados, como “habría”, “estaría” “supuestamente”, entre otros, pretende adueñarse de la razón y lanzar verdades categóricas, cuando lo que realmente hace es defender los intereses de grupos que se adueñaron de instituciones del Estado como la Universidad de Carabobo , y de una oligarquía decadente y ramplona que se enriqueció y sigue enriqueciéndose chantajeando a funcionarios de la cuarta de la quinta y de la sexta.

Somos del criterio de que en Venezuela casi nunca se ha hecho periodismo, por lo menos en el sentido estricto del concepto, del deber ser y la ética de la comunicación, entre otras cosas, porque los intereses mercantiles y variopintos, presionan de tal manera sobre el bolsillo de los dueños de los medios que tienen el suficiente peso como para prostituirlos y alejarlos de los principios básicos de educar, entretener e informar. De allí que la única diferencia entre la McDonald y Notitarde es que una empresa vende amburguesas y la otra vende información.

Es cierto que en nuestro país se han dado casos muy puntuales de medios de comunicación, y, sobre todo de periodistas que han asumido el oficio con criterio y responsabilidad. Claro, este no es ni será nunca el caso de Notitarde que debería ser materia obligada en las escuelas de comunicación social del país como vivo ejemplo del antiperiodismo.

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Y si no es así, como se entiende que el día sábado 7 de febrero el diario Notitarde haya publicado en la Sección Valencia, tres caliches (informaciones sin importancia) relacionados con el caso de la supuesta agresión contra el camarógrafo de la empresa Wilmer Escalona: la primera del secretario general del Circulo Reporteros Gráficos de Venezuela, Andrés Eloy Blanco, en la que éste desmiente al alcalde de Valencia, Edgardo Parra, quien señaló que era falsa la acusación contra los policías municipales; la segunda del dirigente de Acción Democrática , Antonio Ecarri , quien dice que la policía municipal se ha convertido en un ente represivo dedicado a cuidar al Alcalde; y la tercera de Maritza Hamber, quien en nombre de la Fundación Nacional de Defensa de los Derechos Humanos , rechazó el supuesto abuso de autoridad de los funcionarios.

Ahora, como un periódico que dice ser serio y equilibrado le da un tratamiento tan desproporcional al tema del fotógrafo, convirtiendo a éste casi en un mártir, y deja en un quinto plano lo que tiene que ver con los niños intoxicados de las escuelas bolivariana, claro porque quizás también se dieron cuenta que el caso de los escolares no tenía aristas para seguirlo manipulando en contra del Gobierno.

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Entonces, si no es así, nosotros nos preguntamos, porque el director de Notitarde que se jacta de ser un honorable periodista, tan humilde que hasta pidió que se institucionalizara un premio que lleva su nombre, no le dio la relevancia que si tuvo la tragedia ocurrida el 21 de Octubre del 2001 en la Plaza de Toro, La Monumental de Valencia, en donde por negligencia murieron Yusmaira Caballero, Windry López,Héctor Rodríguez,Wilmer Ruiz,Yelin Sánchez,Valeri Ojeda,Alexander Suárez,Ender Hernández, ,Darlyn Zerpa, y Yoselin Trejo, y en la que también hubo decenas de heridos .

A caso por que la tragedia ocurrió durante la entrega de la “V” de Oro de Venevisión, porque se estaba eligiendo la reina de la Feria, o porque la gripe de un periodista acosado por el régimen dictatorial de Hugo Chávez es más importante que la vida de los niños y jóvenes que fallecieron durante aquél fatídico espectáculo. Recuerden que ese 21 de noviembre del 2001 el show debió continuar a pesar de la tragedia, solo que los medios no tuvieron la honestidad, el profesionalismo y la transparencia que ahora dicen tener, para transmitir la noticia y que el país pudiera ver las victimas, la sangre y el horror en vivo y en directo, como le gusta al impoluto director de Notitarde.

jhocas10@hotmail.com



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Jhonny Castillo

Periodista, presidente de la Fundación Lectura Crítica de Medios.

 jhocas10@hotmail.com      @heraclitando

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