La dramatización de la información a través de la música (Globovisión)

En Gran Bretaña, una Comisión para la Televisión Independiente censuró a
la Televisora Independiente News (ITN) por sacar al aire una versión
“ensayada y deprimente” del colapso al World Trade Center en New ¥ork
mediante la utilización de un montaje con música de fondo.
La música utilizada en este caso fue un fragmento de una obra de Gounod. La
Televisora sancionada argumentó que utilizó esa música para darle un tono
“funeral, sombrío” pero los censores expresaron que la utilización de la
música, como trasfondo de la información era inapropiada y “disociante”
(breached).

Desde hace varios años, se viene denunciando este tipo de práctica en
Venezuela. Podemos recordar con claridad los mini-documentales que durante
el paro petrolero, colocaron al aire las televisoras privadas.
Estos mini-documentales, muy bien elaborados desde el punto de vista
cinematográfico, se realizaron utilizando figuras emblemáticas de la
televisión (emblemáticas no por su contenido moralizante o dignificador,
sino por las leyes del mercado relacionadas con la imagen), en un montaje
que a la manera de los video-clips, utilizó temas musicales expresamente
compuestos para tales fines.

La intención soterrada detrás del “glamour” de chicas con jeans ajustados y
caucásicas apariencias, junto a jóvenes con cierto “aire” latino, de
apariencia work out (atlética), estaban reforzadas por canciones, cuyo
esquema melódico, rítmico y armónico, no eran precisamente fruto de
espontáneos e inspirados compositores patriotas, sino el resultado de un
laboratorio de análisis motivacional aplicado a la música y derivado de los
estudios de mercado asociados a la conducta.

Así, se crea la interacción dialéctica del estímulo y la respuesta, emisor
y receptor, que funciona por reflejo condicionado una vez que estos códigos
han sido aprendidos y aprehendidos en una práctica cotidiana dominada por
el discurso de las publicidades.

Es, a partir del estudio de ciertas peculiaridades de ciertas músicas, como
la publicidad actúa para reforzar un mensaje que en el caso de los
comerciales o las llamadas “cuñas”, funcionan como vectores que incuban el
mensaje subliminal en el sub-consciente colectivo a través de inofensivas
melodías llamadas por ellos “single”.

Hace unos meses, Nora Castañeda señalaba el estado de angustia y paroxismo
que genera el tema musical con el que Globovisión suele exponer sus
noticias o, los llamados “sucesos”, que sin edición previa, logran el
estado de exaltación (aunado a un trabajo de cámara y de “periodismo”
incitativo).

En un arranque de soberbia, el director de Globovisión, indicó que el tema
era algo así como una bandera, una especie de “logotipo” sonoro con el que
el canal, le ponía su sello a este tipo de evento, y que cada vez que ellos
quisieran, “les pondremos la musiquita” (le faltó agregar “pa’ que se
pongan duros”).

Se tiene en claro el efecto de estos trasfondos musicales, aunque no se
sabe exactamente como operan desde el punto de vista comunicacional, son
elementos asociativos que sedimentados en nuestra memoria afloran en el
contexto de la llamada “cadena de comunicaciones”.

Es obvio que en Venezuela, estas músicas, como componentes de una imagen,
invaden un espacio emocional que puede incidir notablemente en la conducta
de las personas; para unos, los que adversan el proceso revolucionario,
constituye una especie de “llamado a la guerra”, “alerta”, “caos”,
“inseguridad”, “miedo”, logrando en algunos casos, que algunas personas
tomen la calle parra poner barricadas, incendiar contenedores de basura, o
sea, Guarimbear. Para los que apoyamos el proceso revolucionario, este
trasfondo sonoro puede significar algo parecido pero desde otra
perspectiva; “alerta” , “golpe de estado” “conspiración en marcha” ,
incluyendo el paroxismo de que hablamos anteriormente.

No es el trasfondo musical el que aisladamente ocasiona esta situación, es
su exposición unida a elementos visuales e inclusive radiales en función de
que ya han sido fijados en nuestro sistema de percepción categorial.

Como decía Teodoro Adorno “la vida musical contemporánea está dominada por
el carácter de comodidad e intereses y el resultante es el carácter
fetichista de la música”, lo que explica las disociaciones y regresiones en
los oyentes

Una solución puede ser, prohibir la dramatización de la información,
permitiendo que el tema aparezca solamente al presentar el noticiero, tal
como se hizo en Gran Bretaña en el caso concreto que citamos.

De la “musiquita” de Globovisión se habla hace años quejosamente sin que
hasta ahora se concrete la voluntad de los entes gubernamentales
responsables y de los gremios médicos vinculados con la salud mental de los
Venezolanos, solamente comentarios aislados y los agudos ataques de Mario
Silva en la Hojilla.

diegosilvasilva@cantv.net


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Diego Silva Silva

Compositor- Guitarrista- Investigador-Articulista-Conferencista. Licenciado en Educación. Ha recibido, entre otros reconocimientos (en las áreas de la música sinfónica, de cámara, electroacústica): Seis Premios Nacionales de Composición, Siete Premios Municipales de Música; el Premio Latinoamericano de Composición Casa de las Américas; ha presentado sus obras en Moscú, EEUU, Cuba, Nicaragua, Francia, Inglaterra, España, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Uruguay, Siria y Canadá; Investigador de la música del pasado colonial de Venezuela (restauró un extenso legajo de Canciones Patrióticas Sinfónico Coral caraqueñas desconocidas); ha estudiado las diferentes manifestaciones de la gran diversidad que representan las músicas de América y el mundo no occidental; fue asesor del departamento de investigaciones culturales del Ministerio de Cultura de Nicaragua (1983-1987); fue Vice-presidente de la Sociedad Venezolana para la Música Contemporánea y Presidente de la Comisión Artística de la Orquesta Filarmónica Nacional. Ha dirigido la Orquesta Sinfónica Venezuela, la Municipal de Caracas, de los Llanos, de Falcón, de Aragua, la Filarmónica y otras agrupaciones orquestales incidentales. Ha sido guitarrista acompañante de: Gloria Martín, Alí Primera, Lilia Vera, Cecilia Todd, Los hermanos Godoy, Isabel Parra entre otras y otros. En los años 70 fue miembro Fundador de la Camerata Renacentista de Caracas en donde se desenpeñó como laudista, vihuelista, violinista y percusionista.


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