El tercer motor: la revolución educativa, moral y luces

El reto que tenemos los venezolanos, como revolucionarios socialistas, es construir otra cultura, si no lo hacemos estamos irremediablemente condenados a seguir repitiendo ése molde o modelo burgués, que nos consume y que si no ponemos cartas en el asunto, a sabiendas que en un grupo de venezolanos prevalece la codicia y la mezquindad del modelo burgués, nos comeremos unos a otros, matriz esta que se genera en reiteradas oportunidades, a través de los medios de comunicación; más allá de esto, le pintan el pueblo venezolano una visión pesimista, distinta a la realidad venezolana.

Y este reto al que me refiero, es el de construir el otro mundo posible, que está al voltear la esquina, en donde todos los venezolanos tengamos iguales oportunidades, y el paso a seguir para lograr tal fin, es el de lograr establecer una comunidad en donde todos los venezolanos nos sentiríamos pares, iguales, y esto me lleva a citar la propuesta de Gabriel García Márquez, luchar para: " que ningún ser humano tenga derecho a mirar desde arriba a otro, a no ser que sea para ayudarlo a levantarse ".

Es a raíz de estas y muchas reflexiones, que nuestro presidente Hugo Rafael Chávez Frías, calienta los cinco motores, que vendrían a poner en marcha la nueva etapa, como el objetivo de profundizar las transformaciones que consoliden este proceso revolucionario, y con esto al socialismo. Estos cinco motores son: Primer Motor: las leyes habilitante de corte socialistas; Segundo Motor: la reforma constitucional; Tercer Motor: la revolución educativa, por intermedio de una jornada nacional moral y luces, como forma de combatir la corrupción, la impunidad, y el burocratismo; Cuarto Motor: la nueva geometría nacional; Quinto Motor: el poder popular.

En esta oportunidad, le voy a dedicar unas líneas al tercer motor, a la revolución educativa: este motor es con el objetivo de transformar la educación en una herramienta de desarrollo que fomente la integración social en Venezuela, que nos aliente la expectativa de construir una nueva educación, en donde se formen nuevos hombres y mujeres, que formulen y acuerden propuestas para que la sociedad venezolana se reúna en torno a proyectos transformadores y ofrezcan alternativas que apunten al fortalecimiento de sueños colectivos que cada día se acerca más a lo palpable y en su definitiva a la inclusión de los gritos pocos escuchados. A veces hablamos de transformar y lo que tomamos en cuenta para tal fin son los procesos administrativos, pero vienen emergiendo nueva propuesta que van a la necesidad del cambio, hacia impulsar una tarea transformadora. Esta nueva gestión en manos de los ministros del poder popular para la educación, deben seguir su rumbo hacia la participación protagónica de los autores educativos-comunitarios, en lo político, administrativo, credencial, pedagógico, formativo, brindándoles espacios para su formación y organización dentro de una estructura flexible y democrática como miembros activo de la sociedad venezolana.

Para el logro de estos fines es necesario el desarrollo de una gestión educativa en donde prevalezcan los principios:

Solidaridad: basado en el compartir de ideas, intereses y necesidades de una manera colectiva superando las conductas egoístas e individualistas en cuanto al educativo, pedagógico, gerencial y comunitario.

Cooperación: generando la colaboración en el trabajo para su realización en equipo, delegando funciones, asumiendo compromisos de acuerdo a las necesidades y realidad circundante.

Participación: mediante el ejercicio de la ciudadanía, interviniendo activamente en la planificación, ejecución, evaluación y control de las políticas de educación en las escuelas, liceos, universidades y en las comunidades.

Protagonismo: ejercido mediante el liderazgo individual y colectivo como autores activos en los debates, discusiones, intercambios de experiencias y construcción de conocimientos relacionados con la organización, comunicación, investigación y formación, donde todos y todas son responsables y aprenden ejerciendo la soberanía cognitiva.

Corresponsabilidad: basada en la relación familia-instituciones-comunidad, para el funcionamiento educativo y de gobernabilidad autónoma, humanista y sostenible reflejada en el compartir de responsabilidad en cuanto al funcionamiento estudiantil popular, en los aspectos relacionados con la administración, organización, currículo, cuido y mantenimiento de la planta física y la gerencia compartida, horizontal, de participación y con sentido de pertenencia.

Autogestión: sustentada en la capacidad de decidir qué queremos, y cómo hacerlo de manera colectiva y organizada, que traerían beneficios a todos y todas de una manera justa, equitativa y productiva con la participación articulada estado-familia-sociedad-comunidad, para el bien común.

Autonomía: basada en la tarea de decisiones individuales y colectivas de manera consensuada surgida del diálogo, del debate, la reflexión, el intercambio y la puesta en común de lo que mejor nos conviene a todos y todas.

De tal análisis se desprende fácilmente cuál es la tarea fundamental de los ministros de educación, que deben orientar su acción y que la misma se debe concretar en el objetivo fundamental de contribuir a conformar en el proceso educativo una concepción transformadora, que conduzca a una resolución de la misma naturaleza, que se exprese de manera general en toda la sociedad venezolana. La consecuencia de esta finalidad, implica la transformación de la sociedad mediante la acción del hombre en una buena praxis-política-revolucionaria.

articulojoseantonio@hotmail.com


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José Antonio Velásquez Montaño


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