Sólo un hombre pagó por el crimen que sumió a Colombia en la violencia

62 años después del asesinato del caudillo Jorge Eliécer Gaitán

El 09 de abril de 1948 en horas del mediodía en la capital de Colombia, Bogotá, un hombre era asesinado al salir de su oficina o bufete de abogados, tres disparos se escucharon en la calle, mientras que el infortunado caía con las heridas mortales en su espalda. No era un crimen cualquiera, habían asesinado al “tribuno del pueblo” y al líder único de los liberales, Dr. Jorge Eliécer Gaitán, quien estaba destinado a ser el presidente de Nueva Granada y a recuperar la moral de una nación gobernada por los corruptos conservadores.

No pasaron dos horas cuando la noticia ya había recorrido toda Colombia con la frase “mataron a Gaitán” lo que originó la revuelta popular que destruyó parcialmente a Bogotá y costó miles de vida, la rabia y el dolor se apoderó de la población, quienes sin ningún impedimento ni remordimiento, asesinaron y arrastraron el cuerpo del hasta ahora único responsable de la muerte de Gaitán, éste un joven de 25 años que respondía al nombre de Juan Roa Sierra, quien había admirado profundamente a Gaitán y soñaba con una revolución que acabara con las oligarquías, pero su admiración no perduró y comenzó a ver al Caudillo como un demagogo, pero personas cercanas a Roa Sierra dijeron que éste no sería capaz de asesinar a alguien.

Con la muerte de Gaitán, la violencia se apoderó de la sociedad colombiana que inició el derramamiento de sangre que persiste hasta hoy. Sin embargo, mucho ha sido lo que se ha hablado sobre la muerte de Gaitán, pero nunca se dieron con los autores intelectuales del crimen más sonado de Colombia, sólo Roa Sierras pagó las consecuencias de haber estado en el lugar y el día equivocado.

Ahora bien, analicemos quiénes estarían interesados en la desaparición física de Gaitán y sobre todo de sus ideas socialistas y de reivindicación moral para los pobres de Colombia. Comencemos por desglosar uno por uno a los sospechosos del asesinato del “tribuno del pueblo”.

1.- En primer lugar colocaremos a los Conservadores, quienes mantenían el poder político y económico de Colombia y reconocían con temor y desprecio la influencia de Gaitán en las masas populares.

2.- En segundo lugar debemos colocar a los mismos compañeros de Gaitán del Partido Liberal, ya que había fisuras dentro de las filas por la hegemonía que finalmente ganó Gaitán, pero dicha lucha le costó a los liberales la presidencia de la República que ganó el Dr. Ospina, además que existía un cogollo que debía sentir envidia y resentimiento por el liderazgo y carisma de Gaitán y el amor que el pueblo le profesaba como se puedo evidenciar en los tristemente célebres acontecimientos del Bogotazo y posteriormente la Violencia.

3.- Y quizás los más interesados en la muerte de Gaitán, la trasnacional United Fruit Company (hoy llamada Chiquita Brands) pero que en la época los latinos la conocían como “mamita yunai” y que manejaba la explotación del banano y las frutas tropicales. Gaitán les había ganado un caso por explotación laboral, además de llevar ante el Congreso de la Nación, el caso conocido como la “Masacre de las Bananeras” donde el Ejercito Nacional asesinó por órdenes de la compañía a centenares de campesinos y trabajadores que reclamaban el respeto laboral y sus justos derechos. De haber llegado a ganar Gaitán las elecciones presidenciales, habría comenzado a reformar todo el aparato político y social de la Colombia de entonces, por lo que su ascenso al poder perjudicaba a muchos oligarcas y empresarios, entonces, no puede descartarse que detrás del asesinato de Jorge Eliécer Gaitán estuviesen las clases políticas y la trasnacional antes mencionada.

Incluso, Gabriel García Márquez, en su obra “Vivir para contarla” cuenta un pasaje que puede establecerse como una hipótesis y es que hubo una segunda persona que verdaderamente accionó el arma de fuego que le quitó la vida al Caudillo y posteriormente huyó en un vehículo muy nuevo que lo esperaba a escasos metros del lugar del asesinato. Sin embargo, esto no se investigó y ni siquiera Scontland Yard, reveló los datos de la investigación, sino que concluyeron que Roa Sierras había sido el único implicado en el homicidio, pero por desgracia éste infortunado fue asesinado y no pudo revelar nada de la muerte ni por qué estaba en el lugar de los hechos.

Tampoco los acompañantes de Gaitán revelaron cuantos hombres eran los que atacaron al Caudillo. Lo que más llama la atención es que a las pocas horas de la muerte de Gaitán, el resto de los dirigentes del Partido Liberal estaban conversando con el presidente Ospina y la plana mayor de los Conservadores, lo que produjo el nombramiento de varios Liberales en puestos claves ministeriales y el “pacto político secreto” que perdura hasta hoy en Colombia.

Desafortunadamente, después de la muerte de Gaitán, se tomó la violencia y el asesinato como instrumento político y con ellos las guerrillas y el paramilitarismo junto con el narcotráfico que en los años 80 se cobraron la vida de otro “nuevo liberal” y que se acercaba a las ideas de Gaitán, ese hombre fue Luís Carlos Galán, cuyo homicidio ha quedado impune, porque los autores intelectuales no han salido de las sombra de los cobardes como tampoco salieron los que realmente asesinaron a Jorge Eliécer Gaitán, quien estaba destinado a transformar a Colombia para bien, por lo que seguirá siendo tanto para las viejas como las nuevas generaciones el “tribuno del pueblo”

ismael.mrqz@gmail.com


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