UNASUR. Absoluta ridiculez

Durante la reunión extraordinaria del consejo de defensa y ministros de relaciones exteriores de la Unión Sudamericana de Naciones (UNASUR) que se desarrollo en Quito el 28 de noviembre sin la asistencia de Colombia trataron “una nueva doctrina de seguridad que prevé discutir la prohibición a futuro de la instalación de bases militares extranjeras en la región”, informo el gobierno ecuatoriano que ejerce la secretaria protempore de UNASUR.

La inasistencia del canciller Jaime Bermúdez y del ministro de la defensa Gabriel Silva obligo a postergar la “condena” a Colombia sobre las bases militares estadounidenses. Esa ausencia colombiana fue sustituida por Perú y Brasil quienes aseguraron que Colombia si ofreció “garantías a la región”, o es una absoluta ingenuidad o una cómplice ridiculez de los gobiernos brasileños y peruano en esta ocasión. Lo único cierto es que, Colombia sin asistir a la cumbre nos golea otra vez.

La propuesta de Venezuela para que se acaben las bases militares en la región continúan en agenda, la propuesta para reducir la compra de armas está ligada a un pacto de no agresión; busca resolver la crisis impulsada por Bogotá y Washington, por lo tanto hay que hablar con Hillary Clinton para analizar el uso de las bases militares. Esa propuesta de hablar directamente con Washington fue dada por el Presidente Chávez hace más de un mes ¿Para qué tanto teatro de las naciones miembros de UNASUR?. Hay que hablar con el gobierno norteamericano de una vez por todas tenemos que aceptar que la capital de Colombia es Washington.

Miguel Carvajal, Ministro de Seguridad, el Canciller Fander Falconí y el Ministro de Defensa Javier Ponce, en un acto por demás inocente, por decir lo menos, por segunda ocasión ofrece Quito para hacer el ridículo con la suscripción del “Convenio de Medidas de Fomento de la Confianza para la construcción de una agenda orgánica en materia de seguridad”. Esta nueva doctrina se da cuando toda Colombia está siendo militarizada por tropas y equipos norteamericanos.

Estados Unidos y Colombia en una táctica jugada dan a conocer el acuerdo de cooperación militar para que sea considerado como un “avance” por las naciones Sudamericanas, como en efecto ocurrió. En estas circunstancias, diplomáticamente nos quieren meter el dedo con UNASUR, organismo que le cogió el gusto al reunionismo intrascendente. La única propuesta que tiene Validez es que Sudamérica quede libre de bases extranjeras, lo demás no sirve, al menos, no mientras Colombia continúe militarizado por los EEUU.

Los puntos tratados en Quito como: la asistencia de observadores de UNASUR en las maniobras militares que realice cada país o la creación de un banco de datos sobre temas de seguridad e inteligencia o transferencias de armas convencionales, propuestas de gasto militar y el pacto de no agresión, son puntos opacados por el primer asunto que realmente interesa, las bases militares en Colombia que ya no tienen vuelta atrás.

Si las bases de EEUU, una vez que se converse con el Departamento de Estado son retiradas, los demás acuerdos automáticamente cobran vigencia, pero, si las tropas permanecen en Colombia con el cuento de la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo, misma cantaleta utilizada desde el 2000 para camuflar los verdaderos propósitos que es, terminar con los gobiernos progresistas, especialmente el de Venezuela, UNASUR seguirá en cada reunión haciendo el ridículo.


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Raúl Crespo


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