UNASUR sin Margaret Thatcher

Álvaro Uribe con su esclavo internacional Jaime Bermúdez, decidió visitar 7 países miembros de la Unión de Naciones del Sur una semana antes para justificar su inasistencia a la III reunión de jefes de estado de la Unión de Naciones del Sur a celebrarse desde hoy 10 de agosto en Quito, por su manía de ver el fascismo por todas partes.

La efervescencia electoral que vive Colombia, no explica por si sola esos excesos de guerra sucia contra Venezuela y Ecuador, para desviar la atención publica de los verdaderos problemas políticos y sociales del gobierno narco-para de Uribe, encargado por los Estados Unidos de combatir el peligro socialista. Aquí, la luz que proyecta sobre el presente los recuerdos de las dictaduras militares. Silencioso sobreviviente de su holocausto personal, dada las resonancias que evoca el término bases atribuidas a una malignidad indigna o a la más incompleta inconsciencia por su admiración por el imperio.

Con el pretexto de la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo, posición de enfrentamiento contra el socialismo internacional; practica que empezó con el golpe en Honduras, ya no es un mito. Dispuesto de tal manera, que funcione en provecho de la recuperación capitalista usando a terceros. Preocupación de Uribe por dejarle a Santos allanado el camino para ensuciar y dividir regularmente desde Colombia los procesos revolucionarios de sus vecinos, conectándolos quieran o no, con lo que regularmente les da de comer a los gobiernos colombianos, las FARC y el narcotráfico.

Durante mucho tiempo la falta de honradez moral y ética ha estado presente en los gobiernos de Colombia, superando con mucho la política latina salpicada de los mismos problemas. Egoisticamente, el plan Colombia es manipulado para compartirlo fuera de sus fronteras, destruye el pie de igualdad, principio social, necesario para superar la pobreza mental, y poder luchar contra la picardía política, concientemente y cínicamente practicada por Uribe, como lo hacia Margaret Thatcher, en honor de los invasores que llegan con procedimientos golpistas para evitar se multipliquen los procesos socialistas.

Todo sistema imperialista tiene por resorte una ideología cuya función es justificar el plan de dominación planetaria, ejecutada entre otros medios por la eliminación física de grupos “hostiles”. En la ideología capitalista, esos grupos pertenecen a los movimientos sociales, fundada sobre la tesis de la desigualdad biológica de las razas humanas, de la superioridad de ciertas razas sobre otras y sobre el pretendido derecho de las “razas superiores” de la ideología nazi.

Esta metafísica racista del nazismo inspiro, como se sabe, un programa de xenofobia contra los negros en los Estados Unidos y Sudáfrica, sin tradición cultural de pertenecer a una raza superior ya que gracias a la emigración estos países crecieron utilizando mano de obra barata.

En el curso del siglo XX, las injusticias sociales crecieron en las sociedades capitalistas disminuyendo en los gobiernos socialistas. Constituyo, pues, una monstruosidad bien definida, netamente localizada en el espacio y en el tiempo, una clasificación ideológica fundada sobre una obsesión por dominar el mundo que, no pude continuar siendo ajena para la UNASUR.

Según estos criterios de Washington y Colombia, con sus ratas viscosas, sus víboras lubricas y otros chacales o hienas, el socialismo debe ser liquidado con las luchas sucias o guerras para purgar completamente la región de ese sueño de libertad para evitar los genocidios en nombre de la libertad. Comportamientos económicos y políticos de exclusión aliados a una ideología fascista, conducen en efecto a una lógica.

Comportamiento dependiente de los organismos crediticios del capitalismo y a las armas del imperio, deriva de una ideología de exterminio o conduce hasta ella. Si es así, toda la humanidad le pertenece y continuara perteneciéndola, para poder exterminar a todos los que se resistan a sus mandatos por medio de guerras o pacíficamente, sosteniendo la pobreza. Las dos formas exterminan y eso lo sabe bien Álvaro Uribe.

Así, cuando se trata de hacer un inventario en la región latina, no podemos seguir separados como estamos, menos que antes, pero separados entre derecha e izquierda. La imparcialidad aritmética se inclinará al lado del socialismo y se convertirá en parcialidad moral porque en el mundo contemporáneo la crisis de la derecha ya no tiene sustento por la cantidad mucho mayor de necesidades humanas.

La misma palabra derecha es una mentira, esos gobiernos nunca han sido derechos con la humanidad. Las poblaciones son sometidas siempre a la falta de derechos humanos porque el capitalismo no sabe lo que eso significa, no saben lo que es: Libertad, autonomía. Soberanía, paz, felicidad, desarrollo, solo son regimenes despóticos de democracia fascista, represivos e imperialistas, en las cuales todos los que no pertenezcan a la oligarquías deben vivir en la pobreza, incluso en la miseria.

A despecho de esta situación, los gobiernos crearon una alternativa para Sudamérica, UNASUR, para que la unión de naciones ayude en la salud, en la defensa de sus naciones de un ataque extranjero. Unidos dejaremos de ser minúsculos, frágiles, débiles, para que la llama de justicia permanezca encendida alumbrando a una derecha gigantesca, omnipresente y omnipotente. Las mentiras del capitalismo imperial imponen la práctica de la unión para crear un bloque y pode enfrentar al único enemigo que constituye un peligro verdadero EEUU, y al único engaño escandaloso Colombia, en la región.

rcpuma061@yahoo.com


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Raul Crespo


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