La estafa
nigeriana, o timo nigeriano, también conocida como timo 419 (por
el número de artículo del código penal
de Nigeria), Consiste en un fraude
en que el estafador obtiene dinero de la víctima por concepto de adelanto
a cuenta de una supuesta cantidad millonaria de dinero que se le ha
prometido.
Existen muchísimos argumentos
y variantes de la estafa, pero todos ellos tienen en común la promesa
de participar en una gran fortuna, aquellas historias más disparatadas,
que quizás parezcan imposibles de creer, pero que a algunos puedan
sonarles tan verídicas, como tentadoras, así como también los diversos
trucos para que la víctima pague una suma de dinero por adelantado
como condición para acceder a tal fortuna.
Este fraude está hoy
especialmente extendido a través del correo electrónico, generalmente
de diferentes argumentos que se usa como justificación de una suma
millonaria, una herencia vacante que la víctima adquirirá, una cuenta
bancaria abandonada, un contrato de obra pública, o simplemente de
una gigantesca fortuna que alguien desea hacer un donativo de caridad
antes de morir, la excusa de la lotería millonaria que la víctima
ha ganado es la más común de todas
Varios países de
África albergan a estos timadores
Las operaciones están
organizadas con gran profesionalidad en países como Nigeria, Sierra
Leona, Costa de Marfil, Ghana, Togo, Benín y Sudáfrica generalmente
estos estafadores provenientes del África Occidental y se han establecido
además en diversas ciudades europeas (especialmente Ámsterdam, Londres
y Madrid, entre otras), como también en Dubai
(Emiratos Árabes Unidos)
con oficinas, números de fax y teléfonos celulares y a veces sitios
fraudulentos en Internet.
A menudo se les dice
a las víctimas que deben viajar allí para cobrar sus millones, para
lo cual deben primero pagar una elevada suma de dólares, que parece
sin embargo insignificante si se la compara con la fortuna que los incautos
esperan recibir
El trato propuesto suele
presentarse como un delito de guante blanco
inocuo con el fin de disuadir a los inversores de llamar a las autoridades.
A quien acepte la oferta,
los timadores le enviarán algunos documentos, archivos gráficos adjuntados
a mensajes de correo electrónico con sellos y firmas de aspecto oficial.
A medida que prosiga el intercambio, pronto se le pedirá que envíe
dinero o viaje al exterior a determinados países africanos, entre ellos
Nigeria, Costa de Marfil y Sudáfrica. Esto es especialmente peligroso,
porque en ocasiones el inversor puede acabar secuestrado o incluso muerto
por el timador. En cualquier caso, la transferencia nunca llega, pues
los millones jamás han existido
Otras modalidades
de estafa
Hay otras modalidades
que circula en el Internet y tienen un trabajo más profundo que habla
de fortunas millonarias. Son puntuales, y demuestran que la víctima
ha sido seguida de cerca por los estafadores. Por ejemplo, es la de
anunciarle a un profesional que se ha hecho acreedor de un premio de
una célebre fundación por sus trabajos en determinada materia, y que
deberá viajar hasta algún lugar remoto del mundo para recibirlo.
Los organizadores prometen
costear los gastos de pasajes y estadía para asistir a la ceremonia
de premiación, mientras que el engañado sólo deberá hacer un depósito
en “alguna” cuenta para cubrir los gastos de tasas y demás...
Detrás de todo esto
no sólo hay jóvenes sin demasiadas ganas de trabajar, sino que los
fraudes online se han convertido aún más peligroso. Estos emails,
que en algunos casos, incluso, pueden resultar divertidos, son enviados
por verdaderas bandas de delincuentes que no vacilarían en matar en
caso de ser enfrentados fuera de la red.
Según informa el New
York Times, algunas víctimas que se atrevieron a viajar para encontrar
a sus supuestos socios terminaron siendo robados o secuestrados y asesinados.
Los estafadores no son
personas agradables, son ladrones, mentirosos, se trata de gente realmente
inescrupulosas y sin moral. Sólo basta con estar atentos, y si la fortuna
viene demasiado fácil, es porque hay que desconfiar. “Cuando la tentación
es grande, hasta el diablo desconfía...”
Si algo suena demasiado
bueno para ser verdad, probablemente no lo sea. Ese es el mejor consejo
que podemos darles a los usuarios de Internet.