Colombia: de Dios o del Diablo

Hay que preguntarle a los militares y a los ricos si están dispuestos a seguir pagando los bonos de guerra, los secuestros, extorsiones y boleteos, financiando a los grupos guerrilleros y, a la vez perder el placer a disfrutar con los suyos de las delicias que ofrece la geografía colombiana, haciendo uso de las libertades que ofrece un sistema revolucionario democrático, como el bolivariano que debería ser regional.

En América Latina, la historia de las Fuerzas Armadas al servicio de los imperios, no es nada bueno, peor respetable, son el frío de la muerte, es como ver al verdugo, macabro trabajo el de los militares colombianos, así representados. Colombia es un laboratorio poco explotado por la izquierda venezolana, a la sociedad de ese país, poco le importa quién o quiénes dirigen el tránsito de cocaína hacia los EE.UU. Colombia, es un ejemplo que tenemos que debatir, a cada rato, todo el tiempo, en cualquier lugar. En este país, quedó demostrado que el desprestigio y el descrédito, por ser hijos del diablo, enemigos de Dios, ya no tienen sustento; la guerrilla, los sindicatos, los movimientos sociales, son un pretexto imperial, para la práctica del terrorismo impulsado por el imperio.

El terrorismo es un concepto equivocado, no lo practican los grupos de izquierda, lo practican los ejércitos imperiales, que no ocupan el espacio de la paz, ya que son entrenados por personas con intereses distintos de las personas a las que entrenan, son ideólogos de la ultraderecha, aglutinados en partidos o movimientos supuestamente sociales, globalmente han debilitado las democracias, fortaleciendo movimientos armados de todas las tendencias y corrientes, cada una afianza su poderío, cada una destila sangre por los dedos, cada una ofrece más bestialidad y brutalidad como en Colombia, Irak, Kosovo, Líbano, Corea, Somalia, Congo, Afganistán, Haití, Panamá, donde los EE.UU. vayan, es un hecho cruel, una espantosa realidad. Esto es la practica mundial de terrorismo imperial, las invasiones, los secuestros, las torturas, asesinatos, la política económica divisionista, la guerra sucia, las operaciones encubiertas con fondos del narcotráfico, las ejecuciones sumarias y selectivas, la utilización de droga como arma de guerra, son practicas terroristas de los Estados Unidos.

En Colombia, los pueblos del mundo se preguntan, Si ya todos los narcotraficantes están presos, ¿por qué sigue fluyendo la cocaína hacia los EE.UU.? En Colombia, está demostrado que la injusticia social es producto del capitalismo. En Colombia está demostrado que la corrupción es producto del neoliberalismo. ¿De quién es la industria y la banca? ¿Quiénes componen la clase política colombiana? ¿Quiénes conforman el comando de las Fuerzas Armadas en ese país? ¿Quiénes manejan los gobiernos locales y departamentales? ¡Los paramilitares! Es la respuesta.

Los oligarcas y burgueses colombianos armados, nos enseñan todos los días, que son privilegiados explotadores de una clase social al servicio del imperio. Deben sentarse a cuantificar los costos políticos, económicos, sociales, de mantener la guerra, luego podrán decir ¿Qué es más rentable? ¿La guerra o la paz?

Colombia es un laboratorio capitalista, que debe ayudarnos a concienciar el socialismo, mediante talleres, foros, debates. Es un ejemplo ideológico enriquecedor. Propongo este análisis con los compañeros de Aporrea, para debatir y compartir.

Universalmente, la paz, es lo más preciado al que tiene derecho la gente, Chávez pudo hacer silenciar los fúsiles en Colombia, le quisieron negar ese honor; sin embargo los resultados lo reivindican, las FARC están liberando un grupo emblemático de secuestrados. Las FARC en el gobierno de Pastrana liberaron 220 soldados capturados, a cambio de nada. Estos hechos es la Colombia de Dios.

El campesino colombiano, no solo aporta jóvenes para la guerrilla, para los paramilitares, también lo hacen para las fuerzas armadas, es el grupo social que pone los muertos. Represalias por las tres partes, masacrados por los paramilitares, el ejército y la guerrilla, bombardeados por el ejército imperial, fumigados por el Plan Colombia, desplazados sin nada que perder excepto la vida.

Colombia nos permite consultar con nuestra soledad: ¿Por qué con el mismo sistema capitalista que azota a los colombianos, mueren 4 millones de niños diariamente en el capitalismo globalizado? ¿Por qué más de 35 millones de niños menores de 12 años en América Latina, inhalan pegamento para combatir el frío, el hambre y la soledad? ¿Cuántos campesinos podrían superar la pobreza, con la plata invertida en la guerra colombiana? Esa es, la Colombia del diablo.

Colombia nos permite reflexionar ¿Por qué el pueblo colombiano no se levanta contra esa oligarquía? Porque, desde la muerte de Gaitán, Marulanda no pudo. Y porque no apareció un Chávez, o un Ortega, que influya en la masa y vuele este sistema corrupto. Sistema capitalista, tan cerca de nosotros y tan lejos del socialismo.

A continuación otras preguntas para compartir, reflexionar y debatir: ¿Por qué con el costo de uno de esos helicópteros, cada rato derribados, no se construye la carretera de San Carlos de Guarda a Caño Jabón? Para que 10 mil campesinos saquen sus productos al centro del país.

¿Por qué con el sueldo de 100 soldados profesionales no se cubre el déficit de médicos y maestros en el sur del Meta? ¿Por qué los políticos en el senado no toman estas medidas? ¿Por qué las Fuerzas Armadas, los paramilitares y el gobierno, que son lo mismo, no ofrecen propuestas distintas al exterminio de la guerrilla?

¿A quién no le importa que el campesino colombiano se una a la izquierda guerrillera o a la derecha paramilitar, con tal de recibir protección? ¿A quién no le importa, que el campesino que ve amenazada su actividad para vivir se una a quien pueda ayudarle a defenderse? ¿A quién no le interesa, que los cocaleros participen en la mesa de negociación para la paz? ¿Por qué se tolera la corrupción política y a quién beneficia? ¿Por qué los campesinos no creen en las propuestas de reconciliación nacional? ¿Por qué los campesinos insisten en la siembra de la coca así los maten? Continuará…


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Raúl Crespo


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