España, América Latina y el Conflicto en Euskadi

El gobierno del Reino de España se ha mostrado, especialmente activo, en los procesos políticos que se han producido en América Latina y el Caribe en los últimos 30 años, promoviendo procesos de negociación política, participando en mecanismos de aseguramiento de acuerdos de paz entre los gobiernos y los grupos insurgentes y hasta de monitoreo de la evolución de los procesos democráticos de estos países; todo ello con el argumento de sus “vínculos históricos” con esta región a la que conquistó y martirizó durante 300 años en nombre de Dios y la Civilización Occidental.

Estas intervenciones en el escenario latinoamericano y caribeño de los gobiernos de Felipe González, del Partido “Socialista Obrero”, Español, PSOE, José María Aznar, del Partido Popular, PP y ahora, de José Luís Rodríguez Zapatero, también del PSOE, han estado motivadas por el evidente propósito de favorecer la alianza de las grandes corporaciones financieras e industriales españolas con las viejas elites oligárquicas de la región, con el fin de apoderarse de importantes espacios económicos desestatizados por la política neoliberal que se impuso desde los años 70´s, en competencia con otros capitales europeos y los norteamericanos, asumiendo un rol de liderazgo en el proceso de globalización subalterna de las economías de América Latina. El Banco Bilbao y Vizcaya, la empresa petrolera REPSOL, la corporación eléctrica ENTESA, son tres de pruebas de ello.

Pero mientras se inmiscuyen en los asuntos de América Latina y el Caribe - Colombia es su última incursión – mantienen una recalcitrando actitud en el conflicto nacional que se suscita entre el Estado Español y el País Vasco, como consecuencia de la lucha histórica y legítima de la parte mayoritaria del pueblo vasco por ejercer el Derecho a la Autodeterminación; principio universalmente reconocido a todos los pueblos del mundo en la Carta de San Francisco que dio origen en 1945, a la Organización de Naciones Unidas.

En sucesivas elecciones, desde la muerte en 1975 del dictador “Por la Gracia de Dios”, Francisco Franco y Bahamonde, y la imposición de la menguada dinastía de la Casa Borbón al frente del Estado, todos los gobiernos españoles, desde el de Felipe González, pasando por el exdirigente de las juventudes falangistas del franquismo, José María Aznar, hasta el gobierno de José Luís Rodríguez Zapatero, se empeñan en negar el derecho del pueblo vasco a la autodeterminación y siguen limitando el desarrollo pleno de la Autonomía Vasca establecida en la Constitución de 1976 y en el pacto de Guernika.

La ilegalización de organizaciones políticas de la izquierda azberzale y el cierre de sus medios de comunicación, la detención del dirigente de Batasuna, Fernando Otegui, la prohibición de que el gobierno democrático vasco del Partido Nacionalista Vasco, PNV, realice una consulta democrática sobre el derecho a la autodeterminación y la reciente detención de 22 integrantes de la izquierda independentista vasca, confirman que el gobierno español ha decidido mantenerse en la línea de la confrontación con el pueblo vasco, cerrando todos los espacios de solución política negociada del conflicto histórico en la tierra de los antepasados del Libertador Simón Bolívar; lo que seguramente no impedirá que ese orgulloso y combativo pueblo milenario siga reivindicando y defendiendo su derecho a la identidad nacional y su derecho, como todos los pueblos del mundo, a decidir libremente si une su destino a otros pueblos o decide transitar un camino de independencia y soberanía como parte de la comunidad internacional.

La conducta política de los gobiernos y partidos gobernantes en Madrid en el conflicto político del Estado Español-Euskadi, desenmascara la falsa postura democrática y negociadora del gobierno español en materia de conflictos políticos internos en nuestra región y evidencia, sus reales intenciones imperiales en América Latina y el Caribe, al demostrar sus encubiertos propósitos de servir de cabeza de playa de las corporaciones españolas en su intención de participar en el saqueo de la región, con el fin de reforzar, en estos tiempos de globalización asimétrica, el dominio del gran capital internacional sobre las economías de la región.

En todo caso, para el pueblo venezolano, la causa del pueblo vasco, como la causa de todos los pueblos del mundo que luchan por la independencia y la autodeterminación, es su propia causa, porque se trata de contener y derrotar la nueva corriente recolonizadota que recorre el mundo con el discurso de la globalización y que pretende la superación de la crisis estructural del imperialismo y la economía capitalista mundial, mediante el reforzamiento de la dependencia, el robo de las recursos energéticos, financieros, industriales y ambientales de los pueblos de escaso y medio desarrollo y la utilización de la guerra como instrumento para imponer sus pretensiones hegemónicas en todo el planeta.


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Yoel Pérez Marcano


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