Crítica ácida

La paz peligra con quien perfila obsesión sobre intensa

Estadounidense de la ultra derecha del Partido Demócrata, hoy en la cumbre de sus desatadas ambiciones tremebundas, la señora Nancu Pelosi viajó a Taiwan, provincia China, exponiendo su vida en un avión oficial del Congreso de los USA, que puede ser derribado por los mismos gringos quienes buscan desesperadamente seguir vendiendo armas, provocando conflictos lejos de su territorio, tratando de salvar su monumental fracaso económico a la vista del mundo.

En su juventud la actual congresista viajó clandestina a China en tiempos de sucesos en una plaza donde el gobierno de Pekín defendió su sistema político. Pelosi desafió a las autoridades chinas convirtiéndose en heroína hollywoodense, en la línea de los James Bond británicos pitiyanquis adulantes, o los episodios del FBI hoy en resurgida rusofobia mediante la TV internacional por cable. Nos intoxican de manera idéntica al final de la segunda guerra mundial en la bautizada entonces "guerra fría".

China y Rusia súper potencias mundiales económicas, comerciales y nucleares, delatan a las y los Pelosi, a quienes las Cancillerías en Pekín y Moscú respectivamente han advertido que están jugando con fuego, poniendo en peligro la paz mundial. El siglo XXI en su año 22 continúa permitiéndonos comprobar la maldad intrínseca que acompaña a los sucesivos gobiernos de Washington, autocreídos "gendarmes del mundo" representando una falsa democracia, a todas luces inoficiosa.

Con respecto a sempiternas figuras venezolanas social demócratas y social cristianas, algunos con varias décadas de haber pisado la tercera edad, insisto en que verlos produce rechazo si estudiamos a profundidad su lenguaje repetitivo, que los delata. Ejemplo fue oír un ex candidato presidencial que perdió su aspiración, en la TV este dirigente ya ochentoso destrozó al gobierno de Maduro y de pronto casi al despedirse afirmó que, "debo reconocer que la popularidad de Maduro ha subido unos punticos…"

Estos hijos e hijas de las y los Pelosi, siempre están prestos a enorgullecerse de ser adulantes con las políticas de La Casa Blanca, en el caso de los social cristianos su admiración por la derecha europea representada en Margaret Thatcher y Angela Merkel, políticas de méritos por su habilidad, aunque en obvio reconocimiento confeso en toda oportunidad con actitudes que, en cualquier idioma, son algo así como el dicho venezolano "disimula mula", conducta en la cual se les nota el pitiyanquismo.

En dónde se anota usted, en la soberanía socialista expresada por 22 años y medio de administraciones bolivarianas, o en la cada vez peor e inoportuna adulancia geoestratégica de ser obsesos y confesos admiradores de la fracasada capitalista actitud internacional del italiano Silvio Berlusconi, el argentino Mauricio Macri, el chileno Piñera, el brasilero Bolsonaro y el ecuatoriano Lasso, vende patrias que no esconden su intención de expropiar desde la madera patria para venderla a particulares, hasta la entrega de sus fortunas a manos de corporaciones capitalistas gringas, europeas o lo que sea.

A la señora Pelosi quien viaja para continuar campaña por su no desmentida aspiración de ser la primera mujer presidenta de EE UU, la dejo reflejada en la frase peligrosa para la paz "perfila obsesión sobre intensa", integrando las letras de Pelosi, quien arriesga la situación global por una guerra en la que Washington ha sido advertido por las potencias nucleares Irán y Corea del Norte, señalándoles que en menos pocos minutos de posible conflicto, lanzarían sobre ciudades estadounidenses misiles de la más reciente generación bélica.



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Luis Sánchez Ibarra


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