Tregua en La Habana y hostilidades en Colombia

Como era de esperarse y ya habia sido abvertido por altos voceros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo, FARC-EP, la negativa del gobierno de la República de Colombia que dirije el Presidente Juan Mauel Santos, de acceder a un Cese Unilateral de Fuego entre las Fuerzas Militares y de la Policia de Colombia y las diversas estructuras de las FARC-EP, traería, consecuencias en el desaroollo de la confrontación armada en el terreno, las cuales inevitablemente afectarian el ritmo del proceso de negociaciones que, con sus altos y bajos, ya habia producido importantes avances, tanto eln la agenda negociadora como posturas de distension y desescalamiento del conflict, como las treguas que durante las elecciones presidenciales y legislatrivas del pasado año 2014, el acuerdo de inicio del plan piloto de desminado en áreas pobladas del Cauca, la suspension de los bombardeos contra las áreas de concentración de las unidades combatientes de las FARC-EP y la reunion de los Comandantes de las FARC-EP y el ELN, Timochenko y Gabino, la cual contó con la autorización del gobierno co,lombiano.

Según la ONG colombiana que monitoria el conflict aramdo, "Ventanas de Libertad", antes el inicio del Cese Unilateral de Fuego decidido por las FARC-EP en diciembre pasado, en Colombia se producían mensualmente hasta 1.500 acciones de guerra de diversos tipos y niveles de violencia, las cuales habian bajado en los primeros cuatro meses del año 2015 a solo 50, con una sensible reducciión en perdidas de vidas humanas entre las partes, lo que hacia ver que ambas partes estaban asumiendo con contención, las nuevas condiciones de movilidad, defensa e incursión en áreas disputadas, para evitar que se pudiera desatar, como efectivamente sucedió esta semana, un espiral de violencia que reactivara la confrontación generalizada en el territorio colombiano.

El ataque de una unidad de las FARC-EP a un contingente de las Fuerzas Militares en el Departamento del Cauca, con un elevado número de bajas, aunque las FARC lo justificaron como una acción defensive ante la incursion de efectivos militares dentro de su territorio de control, produjo un importante mediático y politico en Colombia, los cuales fueron utilizados por sectores enemigosds de las Negociaciones de Paz, como del expresidente narcoparacomilitar y senador de la República Alvaro Uribe Velez, para pedir la suspension de las engociacionesw y la reanudación de los ataques aéreos contra acontanomientos de las unidades guerrilleras e, incluso, como lo declarara el mismo presidente Juan Manuel Santos, que se arrecieran las operaciones militares [" por aire, mar y tierra" contra la insurgencia pero, sin interrumpir las negociaciones de Paz que se celebran en la Habamna.

El resultado no se ha hecho esperar: en dos operaciones de bombardeo de las decenas rrealizadas cayeron abatidos entre 25 y 30 combatientes de las FARC-EP, lo cual produjo la previsible reacción de los voceros de la insurgencia en la Mesa de Negociaciones de la Habana de una suspension de la reunion prevista para este fin de semana e indicación de que las acciones del gobierno, no solo no resuelven nada sino que seguramente, generaran otros problemas que afectaran las situación en el terreno y por ende, en las negociaciones, porque en el fondo del tema del Alto Al Fuego lo que se pretende es desescalar el conflicto armado y promover un clima de mutual confianza entre las Partes contendientes que favorezca la toma de acuerdos importantes con garantia de que ambas fuerzas los cumpliran en su letra y espiritu..

La reanudación de las actividades militares en todas las Zonas de Guerra aumentará el número de bajas en ambas partes, por cuanto se trata de defender zonas de control e influencia de la insurgencia para garantizar un proceso de transición más seguro, lo cual se opone a la pretension de lass Fuerzas Militares de conquistar esos espacios para reducir la capacidad militar de la guerrilla y por ende, su capacidad de negociación en la Habana y alcanzar un objetivo que ha estado en el centro de la estrategia de los militares colombianos y sus asesores de los Estados Unidos: dar de baja al mayor número de mandos superiors y medios de la insurgencia para debilitar su moral de conmbate y promover la division y la deserción en su seno, en un momento decisivo del proceso negociador..

Sin embargo, la necesidad política de ambas partes de darle fin al conflicto armado, los compromisos con los paises acompañantes y cooperantes y la misma presión de parte de la mayoria del pueblo colombiano que fue capaz de construir una alianza electoralpor la Paz, que unio detras de la candidatura presidencial triunfante de Juan Manuel Santos para un segundo periodo a sus propios partidarios con a la oposicióbn de izquierda de Polo Democrático, la Unión Patriótica y el Partido Comunista, sectores del Partido Liberal encabezados por el gobernador de Departamento de Santander Zerpa Uribe y a bases sociales importantes de los grupos insurgentes favorables al diálogo de la Habana, parecieran ser soportes importantes que favorecen que en este nuevo escenario de hostilidades se pueda mantener sin interrupciones, las concersaciones de Paz.

El gobierno de Juan Manuel Santos ha movido sus piezas del tablero para presionar la aceleración del proceso de negociaciones al incorporar a la Canciller Holguin al grupo negociador que encabeza Humberto de la Calle pero, no sera sorprendente que la insurgencia tome la decision de regresar a algunos de su comandantes de unidades superiores (Bloques, Frentes y Brigada Movil ) a Colombia con el propósito de debatir con los combatientes la nueva situación y coordinar las respuestas que en lo politico y en lo military deberá dar las FARC-EP, seguramente dirigida a la estructura económica (electricidad, petroleo y carbon) que haga frente a esta nueva ofensiva de las Fuerzas Militares que estaran posiblmente centrada en lo que ha sido uno de sus objetivos estratégicos: acabar con la vida del Comandante Timochenko y otroa miembros del Secretariado que se encuentran dirigiendo las operaciones en territorio colombiano.

En éste momento delicado para la situación política interna en Venezuela, el que se reanuden las hostilidades militares y, en consecuencia, puedan desarrollarse diversos comnbates en la línea fronteriza con Colombia, debe ser un motivo de preocupación del gobierno venezolano por cuanto, en el último trimetre del presente año habrán de realizarse las elecciones para la renovación total de los integrantes de la Asamblea Nacional, lo cual podría verse afectadas por el conflicto armado en el hermano pais; sobre todo si se toma en cuenta que la ultraderecha paramilitar colombiana que dirige el senador Alvaro Uribe Velez esta involucrada con los grupos violentos de la Guarimba que dirije el dirigente de la derecha fascista venezolana, Leopoldo Lopez, que podría escudarse en este posible escenario para pasar la frontera y general situaciones de violencia política que afecten las importantes elecciones de las cuales depende la evolución pacífica de la situación política venezolana.



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Yoel Pérez Marcano


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