La victoria del soldado Manning

Tal como estaba previsto en el libreto del tribunal militar, presionado por las declaraciones del presidente Barack Obama, su Fiscal General, Eric Holder, el general Matin Dempsey, la jauría derechista del Cngreso y loa grandes corporaciones mediáticas, el soldado especialista en inteligencia destacado en el escenario de guerra de Irak, fue finalmente fue hjallado culpable de la comisión de veinte delitos militares y civiles; el más grave de los cuales fue el de Violación de la Ley de Espionaje, por lo cuales, finalmente fue condenado a 35 años de prisión; todo por haber hecho público, a través del portal Wikileak, del periodista informático Julian Assange, cientos de miles de documentos reservados, confidenciales y secretos relacionados con las acciones criminales y políticamente injerencistas del gobierno de los Estados Unidos y sus fuerzas armadas en las guerras de agresión en Afganistán e Irak y en muchos países del planeta donde actúan espías, encubiertos de diplomáticos, de los Estados Unidos de América.
Esta condena del sistema político y judicial de USA contra un Objetor de Conciencia que prefirió el riesgo de la cárcel a mantener secreto el comportamiento criminal de su gobierno, está muy lejos de constituir una victoria para sus autores y beneficiarios por cuanto, pese a todas las torturas a que fue sometido el hoy Prisionero de Conciencia y las artimañas judiciales de los fiscales militares, no pudieron quebrar la declaración – casi inocente pero valiente – del soldado Manning de que su decisión estuvo motivada por hacer público lo que consideró moralmente correcto y, aunque reconoció que pudo haber hecho daño al gobierno de los Estados Unidos, nunca estuvo en su intención, tal propósito, sino el de evitar que su gobierno siguiera violando la ley de los Estados Unidos y la Ley Internacional.
Tampoco los implacables fiscales militares pudieron lanzar al escarnio público al soldado Manning para fuese condenado como Traidor a la Patria porque sus actos no estuvieron de acuerdo con una potencia enemiga de los Estados Unidos de América sino que actuó por impulso personal, sin concertación deliberada contra lo que el considera los intereses de su paٌís y sin que tales declaraciones beneficiaran directa o indirectamente, a ninguna potencia enemiga de los Estados Unidos de América – como se demostró – en el juicio; antes por el contrario, fue pensando en los altos valores que para el identifican a los Estados Unidos de América de Libertad y Democracia, que decidió hacer público tales documentos.
Por similares razones los acuciosos e implacables inquisidores del tribunal militar no pudieron demostrar la existencia del delito específico de Espionaje – que lo podría haber condenado a la pena de muerte o a la cadena perpetua - porque no pudieron demostrar la existencia de una conspiración del soldado Manning para facilitar información sensible de seguridad nacional a una potencia enemiga, recibiendo por ello alguna ganancia material o, por simple identificación ideológica; lo que representó una evidente derrota judicial para el gobierno representado por el señor Ministro de Justicia del gobierno de Barack Obama y Fiscal General de los Estados Unidos de América, Eric Holder.
Esta condena al soldado Manning, aunque confirma el carácter terrorista del sistema judicial norteamericano que mientras exculpa al presidente George W. Bush de los Crímenes de Guerra y Torturas cometidos por sus ejércitos en Irak y Afganistán, condena a un Objetor de Conciencia por haberlos denunciado; se aparta sensiblemente de las tradicionales condenas a muerte y a cadena perpetua, usualmente aplicadas a casos similares en la historia judicial de los Estados Unidos permitiendo, incluso, la posibilidad de la libertad anticipada cumplidos como sea once años del cumplimiento de la pena; lo que representa un quiebre jurídico del sistema judicial ante la evidencia de la Razón Moral frente a la Razón de Estado.
Pero, aun siendo lo correcto la absolución y no la condena del soldado Manning, la sentencia dictada por el tribunal militar confirma que el Estado orwelliano usamericano está decidido, con su Ley de Espionaje, la Patriot Act, el Sistema PRIMS de Espionaje Global en intenet y sus Ordenes Presidenciales de Operaciones (secretas) dentro y fuera del territorio de los Estados Unidos de América, continuará persiguiendo a todos los periodistas y demás civiles y militares usamericanos y extranjeros, que como Julian Assange, Eduard Snowden y la Red Annonimus, se atrevan penetrar a sus vulnerables sistemas operativos de transmisión de datos, los cuales forman parte fundamental del proyecto de reconquista mundial que el imperialismo norteamericanos y sus aliados subalternos y coloniales viene desarrollando, con el fin de garantizar su hegemonía política, económica y militar y la salvación del sistema Capitalista.


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Yoel Pérez Marcano


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