Snowden, ética y seguridad nacional

Los servicios de espionaje de las grandes potencias están construidos sobre un largo proceso de estudio de cada uno de los candidatos y candidatas que se postulan para tales actividades furtivas en contra de la seguridad nacional de un Estado o el funcionamiento de una organización o individuo que constituya una amenaza cierta o posible a los intereses de su Nación pero también incluye ante, durante y después de su ingreso, un intenso proceso de seguimiento, valoración, comprobación y control de la eficiencia del agente, su lealtad al Estado y el cumplimiento incondicional de las órdenes que le son impartidas, incluso, si ellas suponen un ataque letal contra personas o lugares, en donde sea posible que sea capturado o asesinado.

Dentro de esa compleja actividad, en donde se combinan las facultades innatas o adquiridas de un individuo para el disfraz y la simulación, su transformación física y sicológicas para actuar e interactuar en diversos escenarios y con distintas personas de roles y actividades diversas, junto a las técnicas más sofistica de seguimiento, intrusión y ataque físico, sicológico, moral o virtual, en espacios y grabación de imágenes y sonidos de alta fidelidad; la actividad del espía ha sido tradicionalmente solitaria porque ello garantiza el secreto de sus operaciones y el ocultamiento de su autor, pero se articula con una red de información, logística y mando que, en algunos casos puede estar directamente conectada con el mando supremo de la agencia de espionaje o, formar parte de un entramado de conexiones por medios electrónicos o materiales indirectos (avisos en medios) o señales en código ubicadas en lugares fijos o móviles para dificultar su identificación.

Edward Snowden es el típico “Lobo Solitario” del espionaje moderno que opera, no como fuente humana en la recolección de información sensible o de ataque moral o letal a un objetivo, sino como operador electrónico de sistemas altamente intrusivo, capaz de atacar redes de comunicaciones férreamente encriptadas y extraer de ellas infinita cantidad de informaciones originadas en alejados de su sitio de operaciones; todo, con una cobertura perfecta de empleado de una empresa extranjera o, como funcionario encubierto de una embajada o agencia del gobierno, como los denunció el soldado analista militar, Bradley Manning, en la correos del Departamento de Estado, través del portal de información Wikileaks, dirigido por el hoy también fugitivo australiano Julián Assange.

El problema principal de los Estados Unidos – y en general - del todos los Estados-potencias mundiales que utilizan “Lobos Solitarios” - , es que no pueden controlar fácilmente los problemas éticos que su actividad genera en el individuo, quien se ve sometido a una labor manifiestamente illegal y contrario a los principios en los que fueron formados y que, especialmente comprende, que tales actividades han superado los límites de la defensa legítima de la seguridad y los intereses del país y que las mismas están siendo puestas al servicio de grupos de Poder que nada tienen que ver con los genuinos intereses de la Nación.

Un millón de espías tiene hoy los Estados Unidos de América y esta inmensa cantidad de recursos humanos de alta preparación profesional y disposición de medios técnicos, se encuentra distribuida dentro del mismo territorio usamericano y en todos los países del planeta, con actividades como controlar la internet, “pinchar” google, space, facebook, twitter y otras redes sociales (Como el caso del programa (PRISM), invadir las redes telefónicas de decenas de países, controlar las comunicaciones de la agencias públicas de Estados amigos (como el reciente caso de la Associated Press), rivales y enemigos, organizar y dar apoyo en inteligencia armada a grupos violentos enemigos, organizar atentados de “bandera falsa” para generar confusión en conflictos internos de otros países, operar centros clandestinos de operaciones aéreas con drones artillados y de vigilancia y, producir información desde las empresas multinacionales de la comunicación en las que se destacan Ias informaciones del interés del gobierno de USA, se relativizan hechos que favorecen a sus contrarios o manipulan acontecimientos que afectan a gobiernos rivales o enemigos.

Ni la supuesta defensa de la Nación usamericana, ni mucho menos, los espléndidos salarios que devengan (Snowden ganaba 200.000 USD anuales), han sido o son suficientes para mantener la fidelidad de Edward Snowden a un gobierno forajido e inmoral, como el del presidente Barak Obama, violador de la Constitución de su país y la Ley Internacional y cuyo intrusión en la vida de los propios ciudadanos y ciudadanas usamericanos con leyes como la Patriot Act, subvierten las bases del Viejo Estado liberal de Jefferson, y lo convierten en una maquinaria opresiva y opresora, al servicio de los grupos económicos y financieros usamericanos y de sus aliados capitalistas que constituyen hoy, no solo en una amenaza para el pueblo usamericano sino, también, para la Humanidad y su hermoso planeta Azul.

El agente de la CIA Phillips Agee, la analista de la Agencia de Defensa Nacional de origen puertoriqueño, Ana Belén Montes, el soldado analista militar Bradley Manning y, ahora, el agente de la Agencia Nacional de Seguridad, Edward Snowden, han sido típicos “Lobos Solitarios” de la maquinaria de espionaje del imperialismo que no requirieron de la compra de su valiosa información por parte de un Estado Enemigo sino que, por razones éticas, han colaborador con otros Estados o denunciado ante el mundo a su gobierno imperialista, poniéndose al servicio de la Verdad y en defensa de la Paz de la Humanidad, lo que los convierte en nuevos íconos de la lucha de los pueblos por la solidaridad y la hermandad mundial


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Yoel Pérez Marcano


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