Muchísimo malestar en Ecuador


El presidente Correa ha reestructurado positivamente todas las instituciones civiles y el pueblo reconoce esa gestión por eso su popularidad, el resultado se observó en las últimas elecciones en donde murió la oposición, la paliza fue tal que la Asamblea Nacional tiene 100 puestos de 137 a favor del gobierno, el pueblo decidió que la oposición no tenga voz ni voto en el segundo poder, en esas circunstancias empezaron a fluir leyes que se encontraban estancadas en el recinto y que son vitales para el Estado como la ley de minería y comunicación ya aprobadas, se vienen las leyes de aguas, tierras, cultos y una jurídica para los detenidos que permitirá organizar al país de mejor manera en aras de impulsar la revolución cultural que tanto necesita Ecuador.


Pero, la institución militar no ha sido tocada en nada, todavía los comandantes de las tres ramas de las FFAA se sientan en sillas doradas en las reuniones, esta insignificante aristocracia hoy saben que son la mano derecha de los propietarios de los medios de comunicación, de los empresarios, de muchos maestros, banqueros, de algunos alcaldes incluso gobernadores, curas y de la mitad de los indígenas agrupados en la CONAIE y en la Ecuarunari, para todos ellos los militares son la única opción para derrocar a Correa.

Para que los derechos civiles puedan ejercerse de mejor manera en este segundo periodo de Correa, se requieren leyes que acerquen a los militares al pueblo, que cambien su estructura decisoria porque con el cuento de que es una institución no política, conservan excesivos privilegios, clubs, terrenos, cooperativas, bancos, industrias, y cuando pasan a retiro continúan conservando su influencia militar para tratar temas políticos en los cuarteles porque no soportan la palabra revolución, esa palabra los hace retorcer.
Desde hace tres años vengo manifestando que la democracia ecuatoriana está secuestrada por los militares desde el 30 de septiembre en donde se utilizó a la policía para intentar un golpe a Correa. Hace pocos días el presidente nombro una comisión para que investigue a fondo ese intento de golpe y los autores intelectuales y materiales que andan por allí muy campantes, con seguridad serán de Sociedad Patriótica, Embajada de los EEUU y Ministerio de Defensa.

Si se investiga a profundidad los hechos acontecidos antes, durante y después de la intentona golpista se sacaran a la luz pública como algunos militares declararon a los medios de comunicación que de no concretarse la homologación de sus salarios se unirán al golpe, este es uno de los tantos detalles que no se investigó y está allí más actual que nunca ahora que nuevamente se siente el malestar militar y de la oposición con esta nueva investigación en donde sin lugar a dudas la aristocracia militar está comprometida con el desencanto por este gobierno; hace dos meses el general en jefe del ejército renuncio a su mando por estar en desacuerdo con la ministra de defensa por el ascenso de tres coroneles, renuncia que buscaba solidaridad desestabilizadora, el famoso espíritu de cuerpo militar que esa vez no se concretó.

Correa se equivocó al tener rotando por mucho tiempo a Ponce y a Carvajal como ministros de defensa, para tratar con los militares se requiere otro tipo de personalidad que en nada puede parecerse al agua tibia, no se puede ser media tinta con la oligarquía militar que hacen planes para su retiro, conservando el capitalismo monopólico de sus empresas gracias al ISSFA, este instituto de Seguridad Social de las Fuerzas Armadas es otra de las vacas sagradas de los militares

La masa hoy y siempre debe tomar conciencia que si los militares intentan derrocar a Correa, no son el pueblo serán unos cuantos coroneles y generales acompañados de otro número igual de mayores y uno que otro capitán que chocaran con los generales de la tropa, sargentos y suboficiales quienes serán trasladados días antes del golpe, situación a la que hay que estar atentos ministra Espinoza, mosca con no entorpecer esas denuncias que no se sabrán si se sigue el órgano regular, en esos días hay que tener las puertas abiertas de su despacho para recibir este tipo de quejas, además, ministra, ojo con sus edecanes y asesores militares, no vaya a ser que se les ocurra embarcarle en otro helicóptero para que se estrelle con cualquier pretexto como le ocurrió a la ministra Larriva, recién empezando el gobierno de la revolución ciudadana.

El pueblo debe estar consciente que si hay un nuevo golpe, los que lo intenten no cometerán los mismos” errores” que los cometidos el 30 de septiembre para deshacerse de Correa, y que la libertad tiene que ver con el ejercicio de mando de los derechos civiles cuya Constitución rige y ayuda para que la democracia mejore todos los días, lo otro, militares en el poder se llama dictadura.

Para que esta situación cambie se requiere que los militares “bajen” donde se encuentra el pueblo, se acerquen al vecindario para trabajar conjuntamente en proyectos como los del agua y alcantarillado que deben ejecutarse a nivel nacional a cargo del gobierno ya que las alcaldías de una enorme mayoría de cantones así como algunos gobernadores se han convertido en otra fuerza oposicionista para la revolución ciudadana.

Los militares ecuatorianos están acostumbrados a que nadie les toque su gallina de los huevos de oro, pero, como este gobierno está comprometido con el pueblo entonces surgen los malestares y se escuchan ruidos militares en los cuarteles motivo por el que el presidente llamo a los ecuatorianos y ecuatorianas a estar atentos ante este nuevo malestar de la oposición-militar.

 



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Raul Crespo


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