No es poca cosa 49 años de insurgencia

No es poca cosa, eso de cumplir 49 años de Insurgencia. Así lo suele afirmar la presidenta argentina, Cristina Kirchner, pero en otro sentido. No obstante, igual vale para las FARC-EP, que no es otra cosa que el pueblo colombiano en armas. Tampoco es poca cosa, eso de negociar la Paz en Colombia.Ya lo ha dejado muy bien sentado, Iván Márquez, que la única manera de lograr la paz en Colombia, es removiendo sus causas, es decir, eliminando las desigualdades generadoras del conflicto. Lo contrario, está condenado al fracaso. La paz con justicia social es el nombre sincero de la paz.

La insurgencia colombiana -expresada en las FARC EP- tiene sobrada justificación de existencia. Esta, se levanta sobre la sangre de miles de campesinos asesinados y de los millones de colombianos desplazados. Es válido señalar que, el Derecho Internacional Humanitario y el Derecho de La Haya, las acoge como Fuerzas Beligerantes.

Cada pueblo, cada movimiento, cada fuerza, tiene el derecho de elegir su forma de lucha: el pueblo colombiano eligió la beligerancia, así como otros pueblos han preferido otros medios. Es un deber revolucionario solidarizarse con las FARC EP, relacionarse con ella.

El asunto, es que la paz en Colombiano es ajena a las nuevas dinámicas que hoy se viven en la región y del nuevo proyecto latinoamericano que cabalga por la Patria Grande. No es un secreto que el proceso bolivariano ha servido de referencia para impulsar esos cambios que afectan Nuestramerica. Es imposible el éxito de la paz en el hermano país sin pasearse por estos elementos. De igual manera, no puede dejarse de lado, el tema de la insurgencia colombiana como tal, que aún hoy a sus 49 años, se bate como lo hacen los pueblos Mapuches en Chile y los Zapatistas en México. Aún más, para Venezuela, implica el cumplimiento del 4to. Objetivo Histórico del Programa Patria (2013-2019)  consistente en: "contribuir al desarrollo de una nueva geopolítica internacional que permita lograr el equilibrio del universo y garantizar la paz planetaria". Adicionalmente, lograr el primer objetivo nacional: "continuar desempeñando un papel protagónico en la construcción de la unión latinoamericana y caribeña". 

En tal sentido, la solidaridad revolucionaria está inscrita en el devenir histórico de los pueblos latinoamericanos: y no hay mejor medio que ella para alcanzar la paz en Colombia. La solidaridad es un arma, sobre todo, cuando está avalada por el compromiso revolucionario. Sólo la unidad de todos aquellos que apuestan por una vida mejor podrá detener la guerra que destroza a Colombia y hacer posible la confección de la Patria Grande. Es necesario acompañar con el corazón pero también con la práctica, a quienes día a día, combaten por cambiar el modelo que preconiza la miseria de los pueblos.

 

Desde la Coordinadora Simón Bolívar, Organización social de base del 23 de Enero, estamos convencidos: que si se logra la paz en los términos planteados por la oligarquía colombiana, sería sólo una paz maquillada, y más temprano que tarde se desencadenaría el conflicto nuevamente, ante la imposibilidad de avanzar hacia nuevos horizontes, quizás superiores o parecidos a los escenarios de Venezuela, Ecuador o Bolivia Sin duda, tiempos dolorosos, muy difíciles, tempestuosos siempre. 

MARULANDA, NOS VEREMOS  EN  TU PLAZA DE LA CAÑADA, EN EL  23 DE ENERO

www.coordinadorasimonbolivar.org

yocatari@hotmail.com



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Oswaldo J. Flores C.


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