La "quinta división" informativa y la paz en Colombia

Con apenas dos periódicos de circulación nacional, solo dos canales de
televisión y dos poderosas redes nacionales de radio, todos pertenecientes a
poderosos grupos económicos tradicionales, los medios de comunicación masivo
colombianos parecieran representar la “Quinta” División” de la oligarquía
Colombia en el largo y sangriento conflicto armado que vive ese país, al
convertirse en el vehículo por medio del cual, no solo el gobierno sino el
conjunto de las instituciones del Estado colombiano y su élite gobernante
construyen, día con día, la realidad del país, invisibilizando actores, factores
y acontecimientos y, especialmente, reseñando una historia del conflicto social
y armado interno a la medida de los planificadores y mandos militares y de sus
asesores de la Misión Militar de los Estados Unidos.

En su papel de instrumento de guerra al servicio del Estado y sus élites
oligárquicas, los principales medios colombianos asumieron la definición oficial
del conflicto armado como un problema de “orden público”, lo que excluyó el
carácter social y político de una guerra que, solo en lo que va de año, le
produjo en combate al Estado más de 500 bajas y cerca de 100 bajas a la
insurgencia, sin contar, las decenas de heridos y mutilados entre ambas partes y
las capturas y deserciones de ambas fuerzas beligwerantes.

En los partes de guerra emanados del Ministerio de la Defensa y de la
comandancia de las Fuerzas Militares y de la Policía Nacional, las cuales son
reproducidas y muy difundidas dentro y fuera de Colombia por estos medios de
comunicación y sus asociados del continente, se califica a los combatientes
guerrilleros de las FARC-EP y el ELN como “bandidos” y sus unidades militares
como “cuadrillas”, con el fin de descalificarlas, asociándolos en el imaginario
colectivo, con los grupos de asesinos de la época de la violencia de los años
50’s que fueron armados por las élites de liberales y conservadores, para luego
terminar siendo asaltantes, cuatreros y asesinos sin piedad, sin ningún tipo de
razón política

Imposibilitados de negar los crímenes cometidos por miembros de las Fuerzas
Militares y la Policía, llamados “falsos positivos” (caso Soacha) y las masacres
que los grupos paramilitares, en alianza con unidades militares y de la policía
perpetraron contra poblaciones de las zonas de influencia de las FARC-EP y el
ELN, como en el caso de la Macarena; los poderosos medios colombianos le dan
cobertura por uno o dos días, privilegiando la versión oficial, minimizando las
declaraciones de testigos, familiares de las victimas y voceros de las ONG de
Derechos Humanos, relativizando causas y responsables para, inmediatamente,
excluir tales reportajes, inundando a continuación sus espacios con festivales,
concursos de belleza, mucho deporte y farándula, debates intrascendentes del
Congreso y algún evento social o policial para atrapar el morbo de la
audiencia.


Ese comportamiento desinformativo y parcializado de los medios colombianos
constituye uno de los más formidables enemigos del proceso de Paz, no solo
porque sus propietarios representan el sector más recalcitrante de la oligarquía
colombiana resistente a todo cambio político y social en esa martirizado país,
sino porque hace mucho tiempo, tales medios forma parte de la “internacional de
la mentira” que, articulada a través de CNN, FOX NEWS, NUEVO HERALD, GRUPO
PRISA, BBC, Rauter, EFE, ANSA, etc, han asumido una campaña global para defender
a las peores causas del imperialismo en contra de los pueblos y la Humanidad y
tienen en Colombia, un escenario fundamental de confrontación con los procesos
de cambios soberanistas y de Justicia Social que se viene desarrollando en
Nuestra América.

De allí que sea imprescindible para la generación de condiciones que hagan
posible un acercamiento de los actores fundamentales hacia un proceso de paz,
incidir en el espacio informativo y comunicacional de los medios colombianos,
con el fin de obtener una apertura a la pluralidad informativa, autonomía
respecto a la “versión oficial” de los eventos del conflicto social y armado y
apertura de espacios de información y opinión a la disidencia social y política
que, de esa manera, podrá hacer una contribución a la generación de climay
propuestas dePaz.

En ese marco, el naciente gobierno de Juan Manuel Santos debería hacer un “Gesto
de Paz”, dejando sin efecto la licitación de un tercer canal nacional,
atribuyéndole esa frecuencia a una institución educativa y cultural, como la
Universidad Nacional que, con su tradición de pluralidad – hoy algo menguada –
podría favorecer el desarrollo de una alternativa informativa, de opinión y
educación para el diálogo y la paz, inexistente en la actualidad, lo cual
debería estar acompañada de una reforma a la ley de medios en la que se refuerce
y garantice el acceso democrático a los medios y se fortalezcan las garantías
administrativas y judiciales de protección de los principios de Naciones Unidas
en materia de derechos humanos y prohibición de la incitación al odio, a la
guerra, al racismo y a toda forma de intolerancia.


Pero tan extraordinario “Gesto de Paz” requiere de iniciativas internacionales,
tales como la instalación de Observatorios de Medios de la OEA y la ONU que, con
un plantel profesional y plural de comunicadores colombianos y extranjeros,
pudieran hacer observaciones y recomendaciones a las autoridades y a los mismos
medios, respecto a pautas informativas y de programación, con el fin de
favorecer los esfuerzos del Estado y la sociedad por iniciar y culminar un
proceso de Paz, con Democracia, Justicia y Bienestar para todos los colombianos
y las Colombianas.

En el caso de los países vecinos, con alta población de origen colombiano y con
implicación en el proceso de Paz, como los casos de Venezuela y Ecuador, es
necesario que las iniciativas anteriores estén acompañadas de una política de
Estado que controle el flujo informativo directo o diferido de los medios
colombianos y se apliquen medidas para garantizar que los medios nacionales no
sigan promoviendo en nuestros países la política de guerra, odio e intolerancia
que caracteriza la línea comunicacional de los medios colombianos.

yoelpmarcano@yahoo.com


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Yoel Pérez Marcano


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