Rememorando la invasión a Playa Girón

En esta oportunidad quiero mostrarle a los lectores de nuestro querido Aporrea, uno de los tantos hechos suscitados en la invasión de playa Girón  al sur de la isla de Cuba, hecho es te que nos debe llamar a la reflexión, sobre lo que es la calidad humana de un líder mundial como lo es el Líder de la revolución cubana, calidad humana que dista mucho de la sombra maligna que ha sembrado la canalla imperialista, para desprestigiar a la revolución cubana, y a su líder.

Copiaré aquí, los hechos tal como se narran en el libro de la colección Alfredo Maneiro, titulado “Diario de Girón”.

La invasión a la playa Girón se realizo por un ejército de mercenarios armado y entrenado por el gobierno estadounidense, y se llevo a cabo el 17 de abril, y la revolución cubana la rechazo y venció totalmente. El día 19 de abril. Solo tres días necesito la revolución para infringir la primera derrota militar al imperio norteamericano en nuestro continente. 

Las entrevistas de los prisioneros, eran realizadas y transmitidas ahora desde la ciudad deportiva, donde todos fueron concentrados. Los diarios  publicaron los días 27 y 28 la sorpresiva aparición de Fidel para conversar con ellos ante las cámaras.

El hecho no tenía precedentes y los primeros sorprendidos fueron los prisioneros que vestían limpios pulóvers amarillos de algodón, de los que hoy se usan con alguna imagen impresa, y pantalones oscuros. Fidel, con su acostumbrado uniforme verde olivo, usaba la boina verde de los milicianos.

Cuando vieron entrar al jefe del gobierno cubano se quedaron boquiabiertos y más aún cuando comenzó a conversar con ellos ante las cámaras.

Lo primero que preguntó el Comandante en Jefe fue sobre cómo  habían sido tratados.

La respuesta fue  que esperaban haber sido fusilados y encontraron un trato muy humano. Fueron alimentados, curados.

Un miliciano, de los que custodiaba a los prisioneros, solicitó permiso para quejarse a Fidel de que algún mercenario lo insultó mientras era conducido, y señalo al autor de la acción.

Fidel preguntó al miliciano qué  había hecho él y cuando este le contestó que no le hizo caso, el primer ministro manifestó que esa era la actitud correcta.

Algunos de los primeros entrevistados dijeron que no vinieron como combatientes, sino como tripulantes o cocineros. Esas respuestas dieron lugar en los meses sucesivos a una broma popular.

Cada vez que alguien trataba de eludir su responsabilidad por algún hecho equivocado o criticable, la gente decía sonriente:

_ Sí,  tú viniste como cocinero, “embarcado”. Era un amable llamado a ver las cosas autocríticamente.

Después de algún rato de conversación, los prisioneros se sintieron más comunicativos. Uno de ellos pidió  a la prensa que no los tratasen de mercenarios  y expreso que muchos de ellos no eran mercenarios. Otro se mostró disgustado, porque el pueblo en la calle les gritaba esbirros.

Yo no sé si usted sabe –le dijo Fidel- que en horas de la mañana del día 17, una familia de campesinos de la Ciénaga de Zapata, que estaba tratando de evacuar hombres, mujeres y niños, se montaron en un camión para retirarse de la zona de Playa Larga, y que uno de los aviones B-26, de esos pintados con insignias falsas, los atacó.

No solamente engañaron a tropas nuestras, que en más de una ocasión fueron víctimas precisamente de ese engaño, sino que también engañaron a parte de la  población campesina. Y aquel camión fue destruido con rockets, (cohetes balísticos) con todas las personas que tenía a bordo.

Fue un engaño que costó sangre. […] costó vidas de compañeros nuestros y costo vidas de hombres y mujeres del pueblo que no tenían la culpa de ese engaño.

Y yo me pregunto si después de ese engaño ustedes se van a indignar precisamente con nuestro pueblo, y se van a indignar con los hombres que a pesar de haber perdido decenas  y decenas de compañeros, los trataron con toda caballerosidad, y todavía no son capaces de indignarse con los culpables de esos engaños […] con los que los llevaron a ustedes a ese error y a esa matanza.

Un prisionero tomó la palabra.

¿Me permite? ¿Dice que nosotros no estamos indignados contra los que nos engañaron en el Norte? Esos son los primeros contra quienes estamos indignados nosotros…,porque no me dijeron la verdad, porque nos mandaron a mentir con una mentira..,

El diálogo del comandante en Jefe Fidel Castro con los mercenarios de Playa Girón fue brillante ejemplo de la diferencia entre los hombres armados con la razón y los que no la tienen. Entre un gobierno Revolucionario y el Gobierno norteamericano. Fue un derroche de argumentos.

Sería instructivo para los jóvenes que hoy tiene veinte y treinta años y para los que padecen de mala memoria, que fuese editado en un folleto.

 PATRIA SOCIALISMO O MUERTE  ¡VENCEREMOS!

                  
 
 



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William Castillo


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