Un Grano de Maíz

¿Y ahora qué?

La Revolución Bolivariana abre caminos inéditos a la Revolución, eso nadie lo duda, lo reconocen todos en el continente y en el mundo.
Allí están los golpistas de Honduras detectando el ejemplo de Chávez como peligro para su sistema de privilegios y el pueblo invocándolo para fortalecer la resistencia.
No hay duda, la Revolución Bolivariana se adueñó del corazón revolucionario, y eso le genera una gran responsabilidad. La Responsabilidad de ir hacia adelante, de concretar el ejemplo que ya es.

La Revolución Bolivariana avanza, las socializaciones son un paso importantísimo en la consolidación del Socialismo, demuestran la intención de construirlo, de colocarse al lado de los humildes. Vamos por buen camino.
¿Ahora qué, cuál es el próximo paso?
La Revolución Bolivariana, por su característica de pacífica tiene que convivir largo trecho con el capitalismo. El carácter de esa convivencia es un asunto de vital importancia, de la correcta solución depende el destino del proceso.

Si entendemos la convivencia como una cohabitación estratégica, la Revolución está irremediablemente condenada a la derrota, a ser engullida por las formas capitalistas.
La convivencia debe ser entendida como una guerra entre dos enemigos irreconciliables que obedece a leyes especiales que la enmascaran.
En ese ambiente es que se debe buscar la respuesta a la pregunta: ¿Cuál es el próximo paso?
El próximo paso es la consolidación del avance logrado, es la recomposición de las líneas de las fuerzas del Socialismo.

Primero, construir una posición fuerte del Socialismo, una Zona Socialista desde donde irradiar.
Esta Zona Socialista debe ser ejemplo material de Socialismo, y también ejemplo espiritual, debe ser una zona con territorio y con alma. Debe convertirse en centro que se enfrente al capitalismo en todos los terrenos.
Para eso se debe agrupar las fábricas de Propiedad Social, establecer entre ellas una relación económica socialista. Convertir a cada fábrica y la zona en un centro de eficacia económica y también un núcleo espiritual de irradiación de la idea socialista.

La Zona Socialista debe tener un Centro de Coordinación. La esencia del Socialismo es la Planificación Central de la Economía. Ese ejercicio de Planificación Central con participación de los obreros debe ser columna de la actividad económica de la zona. El Centro de Coordinación se debe encargar de la elaboración del plan económico, de la educación política de la zona, de la participación de los trabajadores en su elaboración, y se debe encargar de su cumplimiento.

Los obreros de la Zona Socialista deben ser ejemplo de la nueva Clase Obrera, la socialista, la destinada a dirigir al resto de la sociedad por la senda de su redención, del Socialismo.
Cada fábrica debe ser una escuela que expanda la idea y la práctica del Socialismo. Debe ser un centro de poder obrero y socialista, donde se derrote la práctica del egoísmo en la producción, se produzca para la sociedad, de acuerdo a la Planificación Central. Debe ser una trinchera de defensa del Socialismo.
¡Impulsar el Socialismo desde la Zona Socialista!

¡Chávez es Socialismo!


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Antonio Aponte

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